Argentina, de millonaria a mendiga

Suplemento Economía 16 de febrero de 2020 Por Guillermo Briggiler
Argentina perdió una oportunidad histórica entre las décadas del 30 y del 40 para cambiar el modelo industrial y comenzar a desarrollar maquinaria pesada. Pero prefirió producir bienes de consumo y así desaprovechó la posibilidad de generar un modelo de crecimiento sostenible.
FOTO ARCHIVO LA ARGENTINA. Antes y ahora depende su futuro de la producción agropecuaria.
FOTO ARCHIVO LA ARGENTINA. Antes y ahora depende su futuro de la producción agropecuaria.

TERCERA PARTE 

Las Provincias Unidas del Río de la Plata tenían, en los años 20, todo el empuje y el auge que la economía mundial gozaba y además, lo encabezaba, con un sector agroexportador que acuñaba el término “El Granero del Mundo” para sí, y un sector industrial que miraba el mercado interno y dependía de los dólares que generaba la agroexportación para importar maquinaria y aquellas materias primas que no elaborábamos.
En las décadas del 20 y del 30 del siglo pasado, surge la rivalidad entre Argentina y Estados Unidos, por ser competidores directos en la exportación de productos agrícolas, principalmente trigo, pero también conflictos internos por la llegada a nuestro país de capitales norteamericanos que invertirían en el negocio de las carnes, con la oposición de la Sociedad Rural y los poderosos ganaderos de entonces. Como si esto fuera poco el Yrigoyenismo, lanza una campaña nacionalista agresiva, con intención electoralista, sobre la industria petrolera, espantando los capitales norteamericanos que invertían en ésta. Nuevamente y como se seguirá repitiendo en nuestro país, la política utiliza la retórica para ganar elecciones, sin tener en cuenta la economía. Ustedes concluyan quienes salieron beneficiados y quienes perdedores del enfrentamiento.
Llegó la crisis de 1930 que afectó principalmente a las naciones más industrializadas y en la misma década el comienzo de la segunda guerra mundial. Estos dos hitos le darían nuevamente al país la oportunidad de cambiar su modelo industrial, que solo miraba (y mira) a su ombligo, el mercado interno.
Entre 1929 y 1945, el sector industrial, por primera vez, se convierte en el motor del Producto Bruto Interno, duplicando en dicho período la producción Industrial. El principal motivo fue que, con la guerra, casi todo escaseaba en el mundo, ya que la maquinaria productiva se dedicaba, casi con exclusividad a la industria bélica. Todo lo que Argentina le ofreciera al orbe tenía su demanda.
Nuestro país debió haber aprovechado esa oportunidad para cambiar su modelo industrial, de productora de bienes de consumo, a bienes industriales de base. El principal escollo que tuvo para crecer fue, la limitación para importar maquinaria pesada, que no se estaba produciendo en el mundo, era el momento para fabricarla aquí. Pero no se hizo y se apostó por la industria liviana y por distribuir las ganancias en actividades no productivas, ligadas principalmente al consumo. Lo que debió hacerse debería haber sido, transferir recursos a las industrias de base para que el desarrollo fuera sostenido y estaríamos viviendo otra historia. Pero se dejó pasar la oportunidad, nuestra industria quedó sin inversiones y con su parque industrial obsoleto. Nuevamente quedamos dependiendo del sector agroexportador y el mundo se reconvirtió nuevamente proveyendo a los mercados internacionales, mientras que nuestro país demandaba fuertemente dichas importaciones.
Con Perón en el poder, año 1.946 y el mundo dividido entre comunismo y capitalismo, se lanza el primer plan quinquenal, persiguiendo el objetivo de lograr que Argentina fuera totalmente autosuficiente. Se redistribuyeron los ingresos a favor de los trabajadores y con contrapartida en el sector agrícola, se invirtió en la industria, nacionalizándolas, utilizando para ellos los recursos acumulados en el período. Se crea un macroestado y un sistema social que comienza a depender de este, principalmente en empleos.
La distribución de los ingresos a favor de los asalariados, condujo a una expansión del mercado interno, la industria siguió apuntando a este y los comodities agrícolas, centrales en la canasta básica argentina, como granos y carnes, se consumían en un porcentaje del 70% en el mercado interno, quedando solo los saldos para exportar y generar divisas que la industria necesitaba, ya que seguimos siendo dependientes de los dólares agropecuarios.
Para cumplir con el principal objetivo propuesto en el plan quinquenal, se crea el Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio, que tenía como función establecer, discrecionalmente, el valor de los productos exportables, entregándole al Estado, la diferencia entre los precios internacionales y el valor por éste establecido. Dichos fondos se destinaban a la redistribución del ingreso, realizado principalmente a través del gasto público. Fue una transferencia de recursos del sector agroganadero al Estado, a la industria y a la economía urbana.
Observe lector y encontrará similitudes con otras etapas de la vida económica de nuestra querida Argentina. Continuará…

#BuenaSaludFinanciera
@ElcontadorB
@GuilleBriggiler

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