En busca de… Chequeado, protagonista

La Palabra 15 de febrero de 2020 Por
Cosas veredes… Con precisas intenciones de abordar temas como la desinformación, la transparencia, el acceso a la información y la verificación de datos surge Chequeado. Conversamos con Laura Zommer, directora ejecutiva y periodística de la institución para conocer detalles del trabajo que realizan con los temas convocantes.
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1 / 2 - archivo Chequeado - Contra la desinformación: Uno de los desafíos de Laura Zommer en Chequeado

LP - ¿Desde cuándo la comunicación en tu vida?

L.Z. - El periodismo porque siempre me gustó hacer preguntas. Creo que, en una mirada rápida del periodismo, me parece que está para dar respuesta, pero no hay respuestas interesantes si no hay preguntas interesantes. Y de chiquita era las de a la que los papás le decían tal cosa y yo preguntaba ¿por qué? ¿y eso por qué? Nací y criada acá pero de madre española que vino de joven y padre polaco que vino de chico. Primera generación en la Argentina.  Estudié la licenciatura en Comunicación en la UBA y al poquito tiempo de empezar me di cuenta que era una carrera que me encantaba, pero muy generalista. Como decía un docente: “un océano con un centímetro de profundidad, excepto que uno quisiera bucearlo”. Y siempre me interesaron las cuestiones vinculadas a las injusticias entonces me orienté a los derechos civiles. Empecé a estudiar derecho convencida desde que arranqué, en paralelo a la otra carrera, y me gustaban todas las materias que a los otros estudiantes no, como ser: constitucional, teoría del derecho, filosofía del derecho. Dentro del derecho hice la orientación en penal, los temas vinculados a constitucional, libertad y expresión, fueron con los que trabajo, por eso enseño desde hace dos décadas, que es el derecho a la información, que son todos los derechos que tenemos como ciudadanos y que se vinculan bastante con el tipo de periodismo que hacemos en chequeado.com.

LP - ¿Cómo se dio tu ingreso al ámbito laboral?

L.Z. - Entré a trabajar en diario La Nación por un concurso cuando tenía veintiún años que buscaba estudiantes. Nos capacitaron y al tiempo nos preguntaron que queríamos hacer, como yo estudiaba derecho dije Tribunales y empecé a cubrir temas de justicias y en ese tiempo era muy raro que una mujer esté en ese ámbito a fines de los años noventa. Estuve ahí hasta el comienzo del gobierno de Néstor Kirchner que me fui a trabajar con quien era mi fuente que había sido fiscal, Norberto Cuantín, que impulsaba causas de corrupción, y cuando llega a la función pública como Secretario de Seguridad, me convoca como abogada para trabajar en cómo mejorar los procesos de control civil de las fuerzas de seguridad, las prácticas de transparencia. Después fui a trabajar a CIPPEC, como directora de comunicación hasta dos mil doce, donde aprendí muchísimo esos años y lo disfruté sintiendo que todos los días aprendía. Y en la UBA estoy por concurso.

LP - ¿Cómo se sostiene Chequeado?

L.Z. - Se inició con aporte de los fundadores que son tres argentinos a los que le fue bien en la vida y decidió generar esto más allá de ellos mismos. Lo hicieron como legado social. Cuando me sumé en dos mil doce me planteé tres objetivos que los sigo teniendo: aumentar el impacto de Chequeado profesionalizarnos y hacer a Chequeado independiente de sus fundadores y de otros mecenas o de otras empresas en lo económico. Tenemos una estrategia de financiamiento igual que el método y tiene cuatro tipos de puentes. Nuestro financiamiento es pidiéndole poco a muchos. A todos los que podemos siempre y cuando sea transparente. Las fuentes son personas que donan lo que pueden, algunos con donaciones anuales importantes, empresas que nos apoyan sobre todo en la Noche de Chequeado que hacemos en la semana del periodista, donde participan en una cena informal. Y algunas empresas que apoyan proyectos específicos, por ejemplo, del programa de Educación. Uno de ellos se llama chequeado va el futuro del debate y es sumar un módulo de chequeo en los modelos de simulación de Naciones Unidas. Nos dimos cuenta que en esa competencia podía ganar alguien que fuera muy bueno en oratoria pero que mintiera a lo largo de todo el debate. Entonces sumamos un módulo de chequeo y se chequean entre pares y no avanza de ronda aquel que no corrige si dijo algo que no era acertado. Es una innovación que hicimos en el modelo tradicional que después se replicó en Sudáfrica.Organizaciones de cooperación internacional, filantrópicas, y embajadas de otros países. No recibimos fondos del gobierno argentino de ningún nivel, pero sí de otros estados.Y la cuarta fuente de financiamiento es lo que llamamos facilidades propias. Desde el inicio planteamos que parte del capital social que generamos teníamos que significar ingresos para nosotros.Al principio los cursos que ofrecíamos eran gratis, pero por ese motivo no necesariamente lo hacía la gente, o abandonaba. Entonces quien necesita tiene la beca, pero los demás lo pagan y se comprometen más con el cumplimiento. Muchas veces republicamos el contenido de Chequeado de manera regular en algún medio y cuando se trata de algo regular, el diario paga esa columna semanal.

LP - ¿Qué dice el emisor de una noticia que ustedes determinaron que no es veraz?

L.Z. - Esa pregunta la hicieron muchas veces. En general, los líderes no se lo toman mal primero porque los humanos somos falibles y nosotros no evaluamos en nuestros análisis la intención. Como están las reglas claras en general no tenemos grandes controversias con quien no dijo algo acertado. Hay ejemplos de gente que se disculpa, otros de quienes públicamente cuestionan o discuten nuestra calificación y eso nos pasó con Alberto Fernández cuando era candidato. Nosotros buscamos que los líderes discutan sobre datos y evidencias. Que un líder cuando publicamos que algo es falso nos salga a decir: “No es falso es exagerado por tal cosa” creemos que ayuda, contribuye. Decimos que trabajamos para subir el costo de la mentira. Que cada vez más los líderes tengan claro que hay una comunidad de chequeadpo.com que le pueda “cobrar” de algún modo que no estén diciendo la verdad. Eso en términos de liberación democrática nos parece que es probablemente nuestro aporte más interesante. Que a la gente le empiece a importar un poco más que sus líderes no los engañen.

LP - ¿Quién chequea a Chequeado?

L.Z. - Quien quiera chequea a Chequeado, porque tenemos transparencia en nuestro método, una política de corrección abiertaque cuando nos equivocamos lo señalamos, hemos trasparentado nuestro equipo y los recursos con que funcionamos. Entonces, chequea cualquiera que se tomara el trabajo de hacerlo. Además tenemos que una vez al año, un asesor internacional independiente que es parte de IFCN, entidad a la que pertenecemos porque nos sometimos aun código de principios que básicamente que trates a todos los actores por igual, que no seas partidarios, que tengas transparencia en tu método, que tengas política de corrección, que tengas transparente tu financiamiento y que tengas un equipo transparente. Ese asesor hace un análisis una vez al año de tu contenido y no tenés idea qué va a analizar ni quién va a ser la persona, y si se aprueba eso permite tener la certificación anual.

LP - Una anécdota de la trayectoria institucional.

L.Z. - Desde los tres últimos presidentes hacemos en marzo un chequeo colectivo en vivo con la apertura de las sesiones del Congreso Nacional. Nos juntamos con expertos de distintas temáticas, algunos periodistas y voluntarios que son estudiantes de distintas carreras, miramos el discurso del presidente y lo chequeamos en vivo. Obviamente a los tres presidentes les avisamos que lo vamos a estar chequeando y les pedimos que si tiene datos que ya saben que lo van a utilizar los envíen. En general nunca los facilitan. Nos pasó con el gobierno de Mauricio Macri dos cosas interesantes: un año nos enviaron un rato antes un listado de frases y las fuentes que utilizaban, con el sitio virtual. Y al año siguiente todavía más abierto, más transparente, quién era el funcionario responsable de ese dato. Esa interacción que ojalá lo lográramos en el futuro también, supone una primera batalla ganada que el funcionario entiende que hay alguien que lo va a estar escuchando con mirada crítica, y entiende también que tiene la obligación con los ciudadanos de decirles por qué está ahí, de dónde sale. Cuando nos llegó, el equipo no lo podía creer. Todos los presidentes distribuyeron la versión del discurso después de leerlo, pero no era la textual que había leído, sino más larga la que distribuyeron.

por Raúl Vigini

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