"Vuelta Olímpica" en Colombia

Deportes 08 de febrero de 2020 Por Néstor Clivati
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PRENSA AFA SON OLIMPICOS. Los futbolistas argentinos festejan en Bucaramanga su clasificación a Japón 2020.
PRENSA AFA SON OLIMPICOS. Los futbolistas argentinos festejan en Bucaramanga su clasificación a Japón 2020.

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La delegación argentina que desfile por el estadio Olímpico de Tokio el próximo 24 de julio, tendrá en sus filas a los integrantes del plantel Sub 23, que hace unas horas, logró una lucida clasificación en tierras colombianas.
El fútbol, deporte estrella si los hay en todo el planeta, no registra una tradición Olímpica significativa; si bien desde finales del siglo 19, se admitía entre las otras milenarias disciplinas, recién a partir de los juegos de Los Angeles '84, la FIFA aceptó la inclusión de jugadores profesionales, sin antecedentes en los Mundiales, hasta modificar junto al COI esa regla, ocho años más tarde en Barcelona, en los que se compitió con futbolistas hasta 23 años pero sin restricciones ni de antecedentes mundialistas, ni de continentes.
Toda esta disquisición, para marcar que, desde entonces, solo pasaron siete ediciones de los llamados juegos de la humanidad, en los cuales, el fútbol argentino consiguió disputar tres finales Olímpicas.
La primera en Atlanta '96, equipo que condujo Daniel Passarella y que ya contaba con el beneficio reglamentario de agregar tres jugadores sin límites de edad, pero que no pudo derrotar a Nigeria en el ultimo encuentro y debió conformarse con la Medalla de Plata; en ese plantel estaban grandes figuras de ese momento como Hernán Crespo, Roberto Ayala, "Pupi" Zanetti, Claudio "Piojo" López, Marcelo Gallardo y el "Cholo" Simeone, entre otros.
Esa decepción no durmió demasiado en la historia; en la edición organizada por los griegos en Atenas 2004, Marcelo Bielsa, reivindicaría aquello y lograría el único título internacional que AFA no atesoraba en sus vitrinas, esa primera Medalla de Oro; además, contó con la presencia de futbolistas de primera línea como Gabriel Heinze, Javier Mascherano, Andrés D'Alessandro y Carlos Tévez, quién marcó el único tanto de esa final ante Paraguay.
Esa secuencia virtuosa, tuvo un hilo conductor en los juegos siguientes que se presentaron en Beijing cuatro años más tarde; para la ocasión, la AFA le dio esa responsabilidad a Sergio Batista, que con el guiño de los principales clubes de Europa, armó un equipo de super estrellas, que obviamente, repitieron ese halago y se colgaron nuevamente la presea dorada de la mano de Lionel Messi, Sergio Agüero, Juan Román Riquelme, Javier Mascherano y Angel Di María, héroe de ese mediodía, al anotar un gol determinante frente a los nigerianos, vengando como efecto secundario, aquella caída en Estados Unidos, en una instancia similar.
Esta rica historia, es la que respalda a nuestro principal deporte, como una especie de salvoconducto o visado, para viajar en julio al otro lado del mundo y buscar ese protagonismo que por designio, este nuevo joven equipo, carga como responsabilidad e incentivo.

EL OTRO BATISTA
La historia así lo acredita, será la primera vez que un seleccionado afronte este desafío, con semejante antecedente familiar; el "Checho" Batista, otro deportista bendecido por la providencia, Campeón del Mundo como jugador en México '86, tuvo la virtud antes mencionada, de articular decisiones que ayudaran a conquistar esa medalla e ingresar en el salón imaginario de la fama, y ahora, para esta nueva Olimpíada, su hermano Fernando "Bocha" Batista, lo emulará en Tokio como entrenador olímpico.
La foja de servicio del actual técnico, es poco comparable con la de su distinguido hermano. El "Bocha" salió de Argentinos Juniors, jugó en San Lorenzo y tuvo un paso por el ascenso en Godoy Cruz y All Boys.
Pero a partir de 2000 comenzó a dedicarse a los juveniles: arrancó en el "Ciclón", donde estuvo cinco años dirigiendo dos divisiones diferentes, y luego pasó al "Bicho", en donde estuvo coordinando todo durante la última década. Luego, desembarcó en la Selección como ayudante de Claudio Ubeda y, posteriormente, tuvo un breve paso por los seleccionados de Armenia.
Como se verá, estas marcas no describirían teóricamente, el mejor perfil para atender estos retos mayúsculos que, además, están plagados de obstáculos.
En relación a esto, debe recordarse que Gerardo Martino, nombre de prestigio y gran trayectoria en el mundo del fútbol, no soportó las habituales improvisaciones criollas y dimitió, unos meses antes de embarcarse hacia Río de Janeiro para dirigir el seleccionado Sub 23.
Por lo tanto, es menester subrayar el grado de contracción al trabajo y adaptación a esas condiciones, que modelaron la personalidad de un entrenador que, a pesar de su austera foja de servicio, le dio espacio a su intuición y creatividad, consiguiendo un resultado que pocas veces, nuestro fútbol, logró en un torneo clasificatorio para este tipo de objetivos.
Los pibes saltan y bailan al ritmo de tradicionales cantos de guerra en uno de los vestuarios del estadio "Alfonso López" de Bucaramanga; son descargas emocionales, catarsis que le llaman, después del estrés de una competencia que, en la previa, le auguraba un camino más sinuoso y hasta sombrío.
El fútbol argentino, siempre se las ingenia para hacer germinar hasta en terrenos áridos, nuevos brotes; estos son tiempos donde la abundancia ha quedado en el pasado y por eso, se disfruta mucho más entre pocos, casi en familia.
Después de la Copa América, seguramente la disponibilidad para el armado del plantel será diferente y los clubes europeos, cederán a los jugadores más experimentados; Batista tendrá allí otro dilema mayor, respaldar a estos pibes con algunos refuerzos o reperfilarlo todo y construir con esa base, un equipo de mayor dimensión para buscar repetir ese sueño dorado.

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