La problemática de la deuda

Editorial 02 de febrero de 2020 Por
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La deuda externa se ha convertido, desde hace décadas, en una pesada mochila para la Argentina. Pedir prestado y luego tener que devolver el dinero más los intereses no suele ser una tarea simple ni fácil para una persona, una empresa o un Estado. Y mucho más cuando el solicitante del crédito es un país al que nunca le alcanza la plata, es decir que siempre gasta por encima de sus ingresos pese a lo cual también debe hacer frente a sus deudas. 
Ya es historia conocida, pero los argentinos nuevamente estamos en una etapa bisagra en la que deben sentarse frente a los prestamistas y decirles que no tiene capacidad para pagar los vencimientos y que requiere más tiempo para devolver. ¿Cómo convencer a los desconfiados financistas? Enorme desafío para los gobernantes, que pueden solamente pedir que confíen -algo complicado considerando nuestra crisis de 2001- o bien también presentar un programa económico con el que proyectan recuperar la economía y de esa manera generar los recursos necesarios para cumplir con los pagos a sus acreedores. Esa es la tarea que tiene por delante el actual Gobierno nacional. Un dato llamativo es que actualmente cada argentino debe 7.340 dólares en concepto de deuda externa, según indicó el diputado nacional del Frente de Todos, Darío Martínez, en el marco de la sesión en la que la Cámara baja aprobó por amplia mayoría el proyecto de Ley de Restauración de la Sostenibilidad de la Deuda Pública Externa.
Paralelamente, el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda presentó un informe en el que revela que la proporción de deuda pública en moneda extranjera alcanzó el año pasado al 80,2% del total del stock del pasivo del Estado, nivel que se ubicó como el mayor desde la salida de la crisis de 2001. El análisis del Observatorio de la Undav, que conduce el economista Santiago Fraschina, precisó que en 2002 la proporción de deuda en moneda extranjera alcanzó a 79,1% del total, cifra que ya en 2005, luego de la renegociación encarada por el ex presidente Néstor Kirchner, cayó a 51,4%.
Diez años más tarde, cuando concluyó el segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, el nivel de deuda en divisa representaba un 66,9% del total. Sin embargo, a partir de ahí, durante la presidencia de Mauricio Macri, ese guarismo se incrementó, especialmente a partir de 2018, cuando creció a 76,2% para cerrar el tercer trimestre del año pasado en 80,2%.
De acuerdo al reporte, entre 2015 y 2019 la deuda en moneda extranjera se incrementó en US$ 87.000 millones. Eso significó un aumento del 54%. La nominada en pesos cayó en US$ 13.000 millones, con una baja del 18% en los cuatro años. En tanto, la deuda protegida por tribunales extranjeros creció en US$ 76.000 millones, con lo cual más que se duplicó al trepar 116% desde 2015. El pasivo en tribunales locales se mantuvo constante. Mientras, en los últimos cuatro años se privilegió la deuda con privados, que casi se duplicó al crecer 95%. 
Otra conclusión del trabajo de la Undav es que el pasivo con privados en 2015 rondaba los US$ 74.000 millones. En el segundo trimestre del 2019 ya sumaba unos US$ 144.000 millones. Además subraya que la deuda con organismos financieros internacionales se disparó en un 135% desde 2015. Y que la deuda con no residentes, la externa, creció 163% en estos últimos cuatro años, con un incremento de US$ 104.000 millones. Por último, remarcó que mientras el gasto primario cayó 30% desde 2015, el peso de los intereses de la deuda pasó del 5,5% sobre dicho gasto a representar el 20% en 2019.
La problemática de la deuda no es exclusiva de la Argentina, cuya economía se asfixia por los pagos de intereses y vencimientos de capital. En diciembre, el Banco Mundial difundió un reporte en el que advirtió que la deuda ha alcanzado máximos históricos en los mercados emergentes y las economías en desarrollo desde 2010 . Las bajas tasas de interés actuales -que los mercados esperan que sean sostenidas en el mediano plazo- parecieran mitigar parte de los riesgos asociados con la elevada deuda. Sin embargo, los países considerados emergentes o en desarrollo -como Argentina- también se enfrentan a perspectivas de escaso crecimiento, aumento de las vulnerabilidades y altos riesgos mundiales. 
El Banco Mundial alertó que la deuda mundial llegó a un máximo histórico de alrededor del 230 % del PIB mundial en 2018. En este contexto, la deuda total de las economías emergentes y en desarrollo alcanzó también un nivel sin precedentes de casi el 170% del PIB en 2018, esto es un aumento de 54 puntos porcentuales del PIB desde 2010. Tras remarcar que se han registrado cuatro olas de acumulación de deuda históricas en los últimos 50 años (1970-89, 1990-2001, 2002-09 y desde 2010), advierte que la más reciente, que comenzó en 2010, ha sido la más grande, la más rápida y la más generalizada de las cuatro.





Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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