Argentina, de millonaria a mendiga

Suplemento Economía 02 de febrero de 2020 Por
Si bien el país ingresó al siglo XX con un desarrollo económico que lo colocaba entre los principales países del mundo, con el correr de los años ingresó en un período del que no se pudo recuperar: crisis recurrentes que explican el presente de abundante pobreza. Continuamos con el repaso de la historia que iniciamos el domingo anterior.
FOTO ARCHIVO BILLETES. Los dólares se han convertido en un factor político que marcan la historia nacional.
FOTO ARCHIVO BILLETES. Los dólares se han convertido en un factor político que marcan la historia nacional.
SEGUNDA PARTE

Al inicio de la primera Guerra Mundial, nuestra Argentina, era una de las naciones de mayor crecimiento, con el PBI per cápita más alto del mundo y sin conflictos bélicos como enfrentaba gran parte del globo. ¿Qué fue lo que hizo entonces que nos sumiéramos en crisis permanentes el resto de nuestra existencia?
Adentrados en el siglo XX, se conforman y toman importancia distintas instituciones que aglutinan a los trabajadores en sindicatos, a la clase media en partidos políticos, a la industria en organizaciones de empleadores y al campo en las sociedades rurales. Bajo este esquema, la discusión de como continúa la vida institucional del país pasa por la arena política, siendo que las instituciones democráticas no alcanzan a madurar y se convierten en permeables a la política de turno.
La industrialización de nuestro país comenzada en el siglo XIX y durante las primeras décadas del siglo XX fue exclusivamente orientado al mercado interno, protegido principalmente por la distancia de nuestro país al resto del mundo. Las industrias de exportación eran todas ligadas al sector agroganadero, siendo estas muy rentables y en este caso tanto de capitales argentinos como internacionales. En cambio el resto de las industrias, llevadas adelante para abastecer el mercado interno, eran motorizadas por inmigrantes que llegaban al país con escasos conocimientos traídos de sus países de origen, poco capital, pero mucha expectativa en estos nuevos mercados y gran tesón y espíritu de trabajo que suplantaban el recurso económico escaso. Esto generó que la tecnología aplicada siempre era extranjera y prácticamente sin investigación local. Siendo la maquinaria de base y la tecnología importada, solo puede entenderse el crecimiento del país por medio de la exportación de los recursos naturales que mantenían la balanza exterior positiva, pero le ponía freno al crecimiento industrial, ya que este por si solo, no producía las divisas necesarias para crecer hacia el exterior, convirtiéndose prácticamente en una industria que trabajaba para el mercado interno, siendo este ya insuficiente para desarrollarse y crecer. Esta situación genera también, tanto en el pasado como en la actualidad, que nuestra economía sea tan vulnerable a los impactos del exterior.
Podemos observar que la economía de ese período, lamentablemente, tampoco fue tan liberal como creíamos, ya que encontramos aranceles de importación diferenciados y medidas proteccionistas desde 1870, que minaban la investigación a la vez que generaban barreras ingreso de nuevos inversores y límites de crecimiento, así como represalias en mercados que compraban nuestros productos. Estos aranceles tenían como único destino financiar un Estado que comenzaba a expandirse, necesitaba recursos y cedía también a las presiones proteccionistas de los industriales agrupados en la UIA y los terratenientes que hacían lobby por medio de la Sociedad Rural y estaban relacionados con las industrias agroganaderas exportadoras, de manera que avanzaron sobre los intelectuales argentinos defensores del libre comercio.
En este período tenemos la asunción al poder del partido que en ese entonces representaba a la clase media, la Unión Cívica Radical, sobre los conservadores y posteriormente, previo golpe de estado, el surgimiento del partido de las clases trabajadoras de la mano de un teniente. Continuará…

#BuenaSaludFinanciera
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@ElcontadorB

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