Reactivación cooperativa

Notas de Opinión 20 de enero de 2020 Por
Un aporte respecto al anuncio oficial que busca promover una estrategia para la constitución de cooperativas.
Por Roberto Fermín Bertossi 

Oficialmente el gobierno nacional anunció que impulsará un programa de constitución de cooperativas –prioritariamente las de producción de alimentos, reciclado, construcción, textil y cuidado de adultos mayores o personas con discapacidad y niños- para todo lo cual el Estado nacional invertiría inicialmente unos 30 mil millones para su implementación, funcionamiento y monitoreo; descontando la colaboración de provincias, municipios, sindicatos, universidades, clubes, etc. 
Concomitantemente, Mario Cafiero actual presidente del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social, (INAES) afirmó: "El actual gobierno identifica a las cooperativas y mutuales como el tercer motor de la reactivación, junto al sector privado y al Estado".
El titular del organismo, que depende del Ministerio de Desarrollo Social nacional a cargo de Daniel Arroyo, adelantó que impulsarán la creación de mutuales sindicales "para mejorar el ingreso de los trabajadores" y que alentarán "a economía del cuidado".
Además, el ingeniero Cafiero señaló que se analizará con distintos ministerios del gabinete nacional la participación de cooperativas en el servicio de garrafas, la construcción de vivienda, el reciclado de residuos urbanos, proyectos de obra pública, etc. 
Así pues y ante una crítica realidad socioeconómica difícil de remontar, desde mi perspectiva y experiencia en la temática sostengo que, si bien el establecimiento y la expansión de las cooperativas deberían ser considerados como uno de los factores centralmente importantes del desarrollo humano, resulta imprescindible para ir lográndolo igualitaria y universalmente, que el Estado (nacional, provincial y municipal) fomente y promueva (articulada y mancomunadamente) la organización y el desarrollo de cooperativas y mutuales, pero, asegurando simultáneamente, una adecuada asistencia, difusión y fiscalización que garantice sus caracteres y finalidades; evitando de tal manera la “reactivación” de falsas expectativas, de decepciones, los bastardeos jurídicos, los nepotismos, los voluntarismos oficiales, las actividades cooperativas y mutuales ilegales como toda espuria y recurrente utilización política partidaria.
Por ello, solamente habrá reactivación cooperativa cuando el cooperativismo (con cooperativas genuinas, sin viejos corporativismos burocráticos) sirva claramente para:
1) Difundir amplia y neutralmente el conocimiento de los principios, métodos, posibilidades, resiliencia y limitaciones de las cooperativas, en cuanto tales;
2) Dar una enseñanza apropiada (que también incluya ahora educación ciudadana para usos y consumos responsables, cultura ambiental, etc.), no solamente en escuelas o colegios cooperativos y otros centros especializados, sino también en instituciones educativas, tales como: universidades y establecimientos de enseñanza superior; escuelas para personal docente; escuelas de agricultura, agro técnicos e industriales y otros establecimientos de formación profesional, en artes, en oficios, en departamentos sindicales de educación obrera y economía popular;
3) Mejorar la situación económica, social y cultural de las personas con recursos y posibilidades limitados, así como incentivar solidaria, eficiente y crediticiamente su espíritu de iniciativa;
4) Otorgar una ayuda financiera externa a las cooperativas cuando inician sus actividades o cuando tropiezan con dificultades financieras en su desarrollo o integración. Esta ayuda no debería entrañar ninguna obligación contraria a la
independencia o a los intereses de las cooperativas y debería estar concebida para estimular, y no para reemplazar la iniciativa y los esfuerzos propios de sus asociados; 
5) Recalificar e incrementar los recursos personales y el capital (nacional, federal y local) mediante el estímulo del ahorro, la supresión y condena de la usura (seudo) cooperativa/mutual y la sana utilización del crédito solidario civil;
6) Contribuir a una economía solidaria civil con un elemento más amplio de control democrático de la actividad económica y de distribución más equitativa de los excedentes cooperativos;
7) Mejorar las condiciones sociales urbanas y rurales tanto como complementar y/o completar los servicios sociales en campos tales como el de la vivienda y, cuando corresponda, en el de la salud, en el de la educación, en el de las comunicaciones y más;
8) Ayudar a elevar el nivel de instrucción general y técnica de sus asociados, consejeros, síndicos, asesores, auditores y órganos de aplicación; sin perjuicio de alcanzar con sus beneficios a funcionarios, legisladores, sindicalistas, magistrados y periodistas);
9) Identificar y eliminar las disposiciones de la legislación que pueden tener por efecto perturbar indebidamente el desarrollo de las cooperativas a causa del carácter discriminatorio de tales disposiciones, por ejemplo, en lo que se refiere a impuestos, a concesión de créditos, concursos, licitaciones, etc.;
10) Los procedimientos prescritos por dicha legislación, sobre todo los relativos al registro de las cooperativas, debieran ser lo más simplificadamente posible (art. 142 y cc. Código Civil y Comercial), a fin de no perturbar la constitución, el desarrollo y expansión cualitativa y participada de las mismas.

Un párrafo especial merece la urgente necesidad de darnos una auténtica ley de cooperativas tan democrática, federal y ajustada a estos tiempos como sea posible, una ley informada y consulta que abrogue sin más demora toda legislación de facto imperante a la fecha (con sus reminiscencias dictatoriales, intactas; no solamente por dictatorial sino por “antigua” y centralistamente unitaria reñida con estos nuevos tiempos que deberemos intentar vivir y convivir más solidaria y federalmente); un corpus juris con su propia y peculiar estructura constituyendo un sistema de tensegridad centrado en un estado de autogestión y acción vecinal de estable auto equilibrio solidario.
Preconclusivamente, el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz durante su reciente intervención en la Tercera Cumbre de Cooperativas celebrada en Quebec (Canadá), aseguró que en esta década las cooperativas serán “la única alternativa al modelo económico fundado en un egoísmo que fomenta las desigualdades” remarcando que las cooperativas “son el modelo que mejor puede enfrentar los riesgos de una economía que será cada vez más volátil”.
Entonces hacemos votos para que las instituciones cuya colaboración descuenta este programa, apoyen determinada y resistentemente el desarrollo del mismo, porque solo el crecimiento de cooperativas, municipios, sindicatos, universidades, clubes y tales -verdaderamente solidarios, cooperativos e inclusivos-, nos permitirán afirmar su naturaleza democrática, frente a los egoísmos de los que se encierran en su aislamiento de privilegio, para los que todo y todos los demás resultan ajenos e incómodos. 
Finalmente, veremos…

(*) El autor es experto CoNEAU / Cooperativismo Investigador Cijs / UNC

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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