Nacimiento de Mujeres 2000*

La Palabra 18 de enero de 2020 Por
por Agustina Valsangiacomo, directora ejecutiva de la organización (Buenos Aires)
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archivo Mujeres 2000 - Afecto: Siempre presente en el trabajo solidario que es reconocido por todos

Nace a fines de 1999 por iniciativa de un grupo de jóvenes estudiantes universitarios que en ese momento decidieron comprometerse con la realidad de desigualdad e injusticia social que se vivía en ese entonces. Eran varones y mujeres compañeros de la facultad. Y decidieron salir directamente al territorio y ponerse a trabajar. Se arrancó en un barrio trabajando ahí sí con mujeres para darles microcréditos y en ese momento se tuvo apoyo de otra organización que se llama Asociación Civil Dignidad que fueron los que nos ayudaron a empezar a bajar en territorio y nos acompañaron con fondos y con metodología para poder llevarlo a cabo. Ellos trabajan en formación en oficios y es complementario el trabajo de ambos. Así fue cómo empezó a desembarcar la organización. Al año de haberse creado la organización la pareja de jóvenes que la habían fundado se casan, y al mes fallecen. Es una historia muy triste que está detrás del surgimiento de Mujeres 2000 pero que tiene un poder enorme que es cómo esos jóvenes que decidieron comprometerse con la realidad lograron trascender literalmente porque veinte años después hay muchos más jóvenes que están haciendo lo mismo que ellos y con la misma fuerza, con la misma pasión, con el mismo compromiso. Así que dentro de la tristeza que tiene esa historia lo que tiene de lindo es que justamente lo que ellos hicieron, dejó tanta huella en un montón de personas, que veinte años después se continúa ese trabajo.

Cómo se plantearon los objetivos en el primer momento

Surgió como algo más pequeño, más enfocado concretamente a trabajar con mujeres en barrios vulnerables, en ese caso uno solo, para entregar microcréditos en el conurbano bonaerense. Para acompañarlos en las mejoras de sus emprendimientos. Esos jóvenes habían tenido una clase en la facultad donde la metodología del Grameen Bank que es de Muhammad Yunus, economista de Bangladesh, que hablaba del banco de los pobres, y vio la importancia de generar instancias de financiación para sectores vulnerables sobre todo por las mujeres por la tasa de retorno que tiene invertir en las mujeres, y ellos lo que trataron de hacer es generar el capítulo argentino de ese proyecto. Con el paso de los años se fue sofisticando el trabajo, se fueron agregando nuevos componentes al programa, se fueron creando nuevos programas, pero inicialmente surgió con un objetivo muy concreto que era acercar oportunidades de financiamiento a un sector de la población que está excluido del sistema financiero formal.

Qué es un microcrédito. Cómo se logra ese sistema de financiación

El microcrédito son créditos pequeños que se les da a los sectores populares para poder llevar a cabo distintos proyectos vinculados al emprendedorismo. Empezaron con una bolsa de dinero que tenían los primeros jóvenes. En este momento colocamos tasas de interés subsidiadas, bajas, y modalidades de pago asequibles que permitan justamente la accesibilidad. No tenemos más requisitos formales que presentar el documento de identidad, que de hecho durante dieciocho años ese documento no era ni siquiera el requisito porque el objetivo era llegar a población indocumentada o a mujeres que han tenido que huir de situaciones de violencia y no cuentan con su documentación. Nuestro microcrédito se baja exclusivamente en la confianza. Confiamos en un sector de la población que ninguna institución financiera confía y demostramos que vale la pena no solo por la tasa de devolución de los créditos, por la disciplina de pago de las mujeres con las que trabajamos, de cómo lo invierten en sus proyectos, sino por cómo mejoran su calidad de vida, las de sus familias y las de la comunidad. Siempre decimos que las mujeres con las que trabajamos hacen de su vida un ejemplo para el resto, y de sus comunidades un lugar mejor. Esa confianza que nosotros depositamos en ellas tiene una tasa de retorno para la comunidad. Hay una emprendedora que siempre nos cuenta que cuando los chicos fueron a ofrecerle el microcrédito ella los miraba con desconfianza. Parecía que no podía ser, pero no había nada raro. Ellos confiaban en ella más que ella misma en ellos. El componente de la confianza es bidireccional. Es algo que se da en horizontal y entre dos. Nada vertical.

Por qué fue Tigre el primer lugar. Cómo detectamos a las mujeres que nos necesitan

Tigre porque teníamos la articulación con esa organización social que está allí y que nos permitía tener un desembarco más acompañado en ese momento. A la hora de detectar la necesidad lo que hacemos es hacer convocatorias en los barrios, ahora usamos mucho las redes sociales. Hoy tenemos un curso de capacitación inicial para que las mujeres puedan acceder al crédito. Antes dábamos el crédito directamente, con el tiempo nos fuimos dando cuenta que era necesario poner alguna instancia filtro inicial. Es un curso que a su vez nos permite darles herramientas a las mujeres para que ese microcrédito que van a recibir pueda ser implementado y destinado a algo que le genere valor al emprendimiento que le sirva para hacer crecer su producción, su clientela, y demás. Se trabaja sobre costos, presupuestos, estrategia de ventas, plan de negocios, identidad de la marca, como básicos como para poder realmente darle forma a un emprendimiento y una vez que se finaliza las que quieren acceder al microcrédito armamos un proyecto y controlar que las cuotas que las mujeres van a tener que pagar, puedan ser pagadas con la ganancia del emprendimiento. La idea es no comprometer la economía familiar. 

Cuando el interesado en el microcrédito se informa por las redes sociales y vive en otra provincia

Esa es una gran dificultad que tenemos y es nuestro gran deseo de expandirnos también. Porque el trabajo que hacemos es tan personalizado y tan intensivo que es muy dificultoso hacerlo a la distancia. Necesitamos ir todos los sábados al barrio para poder hacer todo ese seguimiento y ese acompañamiento individual a cada una de las mujeres. Necesitamos llegar a esas viviendas si se presentan casos en los que no pueden pagar sus cuotas. Aunque no tenemos poder de policía, si no nos pagan realmente no podemos hacer nada, pero sí visitarlas y conocer las causas. Eso te lo permite la cercanía y el vínculo bien profundo que se construye con cada una de ellas. No es simplemente dar el microcrédito, queremos acompañar a las mujeres también.

Con qué recursos contamos

Lo que tiene que ver con el financiamiento tratamos de que sea lo más diversificado posible para no crear dependencia de ninguna fuente. El año pasado recibimos por primera vez fondos del Estado, para financiar los créditos de Emprende. Si no tenemos de Estado, de privados a través de las áreas de responsabilidad social empresaria, donaciones, donaciones de particulares, de cooperación internacional y de los servicios que nosotros vendemos como organización. Con el tiempo hemos desarrollado el conocimiento de gestión de emprendimiento. Eso sí podemos ofrecerlo en otros lugares. Esta es una fuente de ingresos importantes. Y después eventos que podamos realizar. El voluntariado es muy importante como recurso, hoy tenemos ciento veinte personas que trabajan sin cobrar y aportan sus experiencias y profesiones. Esto lo reconocen muchísimo las mujeres que reciben sus aportes personales. El músculo del voluntario es fundamental para nosotros. Uno porque su interés es sumamente genuino y lo hace con compromiso y con responsabilidad. Y es muy valorado en el territorio.

*El texto pertenece a la entrevista realizada por Raúl Vigini a Agustina Valsangiacomo 

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