Una importante caída del salario real en 2019

Nacionales 13 de enero de 2020 Por
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BUENOS AIRES, 13 (NA). - El salario real cayó en promedio 6,3% en 2018 y exhibirá una contracción media superior al 8% en 2019, producto de una inflación mayor a la esperada, según un informe de la consultora Ecolatina.
El deterioro no fue homogéneo: el poder de compra promedio de los trabajadores registrados (-6,2% en 2018 y -8% en 2019) fue menor que el de los informales (-6,3% y -13%), quienes no son alcanzados por paritarias y encuentran dificultades para mejorar sus condiciones en un contexto recesivo e inflacionario.
Por su parte, menos deteriorados fueron los ingresos de los perceptores de la AUH y de los jubilados (en torno al 5% en 2018 y casi 2% en 2019), quienes lograron acotar la caída del poder adquisitivo gracias a la fórmula de movilidad, que otorgaba ajustes trimestrales.
El retroceso del salario real en los últimos dos años fue una de las razones que explica la derrota de Cambiemos en las elecciones pasadas, sostuvo el reporte.
Las turbulencias cambiarias de 2018, que tuvieron su pico en abril y agosto de ese año, así como la depreciación del peso tras el resultado de las PASO, fueron factores que aceleraron la inflación.
Siempre que las subas de precios sean imprevistas, no alineadas con los aumentos salariales pautados, el principal resultado es el deterioro del poder adquisitivo, indicó Ecolatina.
Explicó que si bien durante los últimos años se instauraron las cláusulas de renegociación ante una inflación efectiva mayor a la esperada (como ocurrió en 2018 y 2019), la suba de salarios terminaron "corriendo detrás del alza de los precios".
Incluso en el caso de muchos trabajadores formales, a priori quienes más pueden proteger el valor real de su ingreso, el poder adquisitivo cerró el año mayoritariamente en rojo.
Por caso, los trabajadores del sector textil, uno de los más afectados por la recesión, mostraron el peor desempeño, aunque también gremios más amplios como Comercio o UOCRA (Construcción), también experimentaron un importante caída del poder adquisitivo durante todo el 2019.
En el mejor de los casos se encuentran los encargados de edificios, que a través de sucesivos ajustes mensuales logran, en muchos meses, ganarle a la inflación.
Más allá del derrotero de cada sector en particular, la pérdida de los ingresos reales fue generalizada y tuvo su correlato en el consumo, el cual acumula una caída superior al 10% (en términos desestacionalizados) desde el pico del primer trimestre de 2018.
Para Ecolatina, la sostenida depresión de la demanda interna es uno de los factores que demora la recuperación de la actividad.
En este marco, cobra relevancia el plan para "poner plata en el bolsillo de la gente (de menores ingresos)", que no sólo fue una plataforma electoral del oficialismo, sino que es necesario para frenar la caída del consumo.
La consultora indicó que el nuevo gobierno "tomó nota de la delicada situación económica y rápidamente dio marcha atrás con algunos de sus slogans electorales".
"La apremiante situación fiscal, así como el riesgo de una aceleración de la espiral precios-salarios, en un contexto de elevada inercia inflacionaria, echaron por tierra cualquier demanda social desmedida", señaló.
En palabras del ministro Guzmán, el punto inicial es la búsqueda de un resultado fiscal equilibrado, o que al menos sea percibido como sostenible en las prontas renegociaciones con acreedores.
Una de las primeras medidas fue un aumento de impuestos que representará aproximadamente 1,5% del PBI.
Por el lado de las erogaciones, se suspendió por seis meses la fórmula de movilidad que actualizaba trimestralmente los ingresos de las prestaciones sociales (jubilados y AUH), que representan el 60% del gasto público e implicaba un fuerte aumento del mismo en caso de desacelerarse la inflación.
Estos sectores, para Ecolatina, tienen una mayor probabilidad de recibir nuevos incrementos en caso de otorgarse nuevas compensaciones.
En este sentido, la exclusión del bono a jubilados que cobran por encima de $20.000 representa, pese a la suspensión de los ajustes por movilidad, una medida progresiva, dado que quienes reciben recursos son los que menores ingresos tienen.
Por otro lado, refleja que la política de ingresos, en el inicio del año, estará destinada a apuntalar el poder adquisitivo de los sectores más postergados, poseedores de una elevada propensión al consumo.
En estos casos, la paulatina mejora de la actividad y la desaceleración de la inflación serán los mecanismos que puedan darle aire a estos trabajadores en los próximos meses.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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