Justicia en vaivén

Editorial 13 de enero de 2020 Por Redacción
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Quedó claro, tras el cambio de gobierno, que aunque no en su totalidad, pero sí gran parte de ella, la Justicia direcciona su accionar acorde a los intereses e influencias políticas.
Lo cual,  por cierto, la aleja del sentido de imparcialidad, y tanto como eso, de la aplicación del verdadero sentido que debe tener precisamente la Justicia, la cual deja no sólo mucho que desear, sino que además es escasamente considerada por la gente.
Sobre el último aspecto mencionado, para formular tal apreciación, acudimos a lo que establecen todas las encuestas circulantes tanto de ahora como de los últimos años, que ubican a la Justicia entre las entidades que menos confianza despiertan, cuando debería ser exactamente lo contrario.
En este tobogán en que se encuentra uno de los poderes de la República -aunque el Ejecutivo y el Legislativo no le van en zaga al hacer un repaso retrospectivo de las últimas décadas-, mucho han tenido que ver magistrados venales, que acumularon fortunas personales que ni cerca condicen con sus ingresos, otros temerosos que nunca se atrevieron a accionar contra el poder, o bien cediendo a sus dictados, sin olvidar la a veces fuerte presión ejercida sobre el aparato judicial por parte de los gobiernos de todos los niveles.
Dejando para el final en este repaso a la fuerte y dañina influencia que tuvo la práctica de la teoría de Zaffaroni -ex juez de la Corte Suprema-, según la cual el delincuente casi siempre cuenta con mayores garantías y posibilidades que sus víctimas.
En tal sentido, debe recordarse la postura de Zaffaroni, respecto a que una violación o abuso pierde gravedad si la acción es cometida con la luz apagada. Esto exime de mayores argumentaciones sobre el daño provocado a la Justicia por este influyente ex magistrado.
Un ejemplo muy preciso de este permanente vaivén judicial, que no hace más que profundizar el bajísimo nivel de consideración pública que dispone, lo tenemos en cuanto a las aplicaciones de prisiones preventivas para quienes cometieron delitos.
Durante el anterior gobierno, los imputados y frente a pruebas evidentes en su contra, en su mayoría debían aguardar la continuidad del proceso en prisión bajo la calificación "preventiva".
Ahora, desde el arribo del nuevo gobierno -y aún un poco antes cuando ya se conocía la nueva orientación- dejaron de aplicarse las preventivas y la mayoría de los que esteban detenidos bajo tales circunstancias comenzaron a ser liberados.
Expuesto esto sólo con lo que nos muestra la realidad, sin acudir a razonamientos jurídicos, los que cuando son utilizados por los jueces, son manipulados de tal manera que pueden ser tanto negros como blancos.
Es decir, ubicarse en extremos absolutamente opuestos, sin que ninguna de las partes se sorprenda.
Ahora, la nueva cuestión en juego es modificar lo ya resuelto por la Justicia en el "caso Nisman", según la cual fue asesinado en su departamento cuando al día siguiente debía dar a conocer ante la Legislatura una acusación contra la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, actualmente a cargo de la vicepresidencia.
Esta tendencia del gobierno de Alberto Fernández está orientada a la hipótesis del suicidio, que dejaría el caso cerrado y sin responsables, recordándose que fue lo que se trató de hacer en un primer momento afectando la escena del crimen de manera casi increíble.
La intención apunta ahora en desacreditar al peritaje de "la Gendarmería", a la que se identifica de esa manera pero que contó con la participación de peritos de todas las partes, siendo entonces aceptado sin objeciones.
Por su parte el presidente Alberto Fernández, que pocos días atrás había señalado que se debía terminar con los operadores en la Justicia, él mismo se convirtió ahora en un operador al salir a presionar diciendo que efectivamente el trabajo de "Gendarmería" debe ser revisado, respaldando lo antes expuesto como manera de globo de ensayo por su ministra Sabina Frederic.
Queda claro entonces, más allá de enunciados que se hacen en un sentido y acciones que apuntan exactamente a lo contrario, que con una Justicia tambaleante de esta forma, será difícil alcanzar los objetivos de República en serio.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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