El segundo llamado

Editorial 09 de enero de 2020 Por
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Por segunda vez en pocos días, los rafaelinos volvieron a movilizarse en reclamo por la falta de seguridad, algo que los viene afectando desde hace varios años y cada vez en mayor medida, habiendo sido el detonador los lamentables casos recientes de las muertes de Gonzalo -quien perdió la vida tras un confuso accidente mientras perseguía a dos motochorros- y Emanuel, el niño que falleció de un disparo en el patio de su vivienda. Aunque, si bien tales episodios fueron los más recientes, no hicieron más que sumarse a una larga lista que viene engrosándose desde hace mucho tiempo. Tanto, que la ciudadanía ha dicho basta, y ese sentir lo manifestó con las dos marchas en cuestión.
La última y más reciente, que más que duplicó la cantidad de participantes de la efectuada la semana anterior, se desarrolló en un marco de absoluta normalidad, habiendo sido las familias sus protagonistas centrales. Hubo sí pancartas y cartelones, sostenidos y sonoros aplausos, junto al constante pedido de justicia, obviándose toda otra clase de reacción como sucedió la vez anterior, aunque -debe remarcarse- la legitimidad del reclamo siempre estuvo fuera de discusión.
Más de 10.000 personas en una movilización en Rafaela es algo inédito, habiendo dejado de lado de manera sustancial aquella premisa sobre escasa participación que contaban esta clase de expresiones en la ciudad. La primera vez fueron varios miles, y ahora, como para no dejar resquicio de duda, fueron muchas más las personas que salieron a exigir un cambio a las autoridades a las que les compete responsabilidad en la cuestión.
Muy especialmente contribuyó para consolidar esta marcha y las argumentaciones del reclamo, la decisión del juez que interviene en la causa de dejar en libertad a los dos motochorros que desencadenaron la tragedia en el caso de Gonzalo. Eso enardeció aún más a la gente, pues de este modo impera claramente un sentido de impunidad que no hace más que incentivar la delincuencia en lugar de desalentarla y reprimirla.
Es muy probable que el juez haya actuado en el marco de las leyes, pero también lo es que las dos fiscales lo hayan hecho pidiendo exactamente lo contrario a lo resuelto, además de haber anticipado que elevarán una apelación. Pero también está en que está en evaluación la presentación de un pedido de jury en el Senado provincial, que sería el camino correcto para dilucidar la cuestión.
Todo lo que de ahora en más se diga o se haga estará bajo la lupa de la gente, hastiada de tanta inseguridad, un escenario que viene desde hace tiempo y que ahora parece haber recibido las gotas que rebasaron el vaso. 

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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