CARTA DE LECTORES

Carta de Lectores 09 de enero de 2020 Por
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Volver a lo esencial. Volver al centro.

El vivir ocurre entre luces y sombras, luces en sombras, sombras que por momentos parecen extinguir la luz. Esa LUZ que permite percibir el centro del vivir.
Las pruebas fuertes, muy dolorosas, como una muerte joven, como la de Gonzalo, y tan fuerte como una muerte inesperada por causas inesperadas en momentos especiales hacen que TODO lo que rodea ese centro se desmorone en un instante.
Y cada persona al conocer la noticia va viviendo ese instante devastador como parte de lo que va ocurriendo, más allá de su control, mientras puede ir observando al mismo tiempo cómo todo va tomando otro ritmo, como en cámara lenta… Por un lado se esfuma la vida en un chasquido y por el otro, se lentifica todo en derredor, mostrando cada cosa que ocurre mientras se va posando la mirada en una cosa, luego en otra y así como queriendo encontrar un centro, un sostén en tanta turbulencia, algo que muestre si lo que sucede es real…o no. ¿Está ocurriendo esto ahora? ¿Y de esta manera?
Golpes fuertes inesperados que arrasan con todo lo que hasta ese momento consideramos sostén, eje, centro… y en realidad también despejando, derrumbando todo para mostrar lo esencial.
En estos días, muchos rafaelinos estamos viviendo esto con la pérdida física de Gonzalo. Movilizado por valores de justicia y solidaridad, su decisión natural de ir hacia los responsables del delito lo llevó a entregar su vida. Y esa pérdida ha sido una gota más en el contenedor de los tantos casos de inseguridad vividos en la ciudad desde hace largo tiempo, una gota que derramó en movilizaciones de rafaelinos cada vez más comprometidos con lo primordial. Y esta última marcha ha sido muy reveladora.
Sólo la familia de Gonzalo hoy sabe y siente lo que es perder a un miembro de este modo; y todos aquellos que de una manera similar han vivido casos de inseguridad extrema; siendo que todos hemos tenido experiencias propias o cercanas de lo que causa la falta de seguridad pública.
Y eso que siente su familia y sus amigos y seres queridos, se extiende a conocidos y a toda la comunidad, ya que la seguridad es un valor esencial para vivir saludablemente en sociedad. Gonzalo actuó, reaccionó a su modo. La vibración del centro de Gonzalo se ha expandido más allá de lo pensado, resonando con otros centros que unidos pueden transformar y resignificar el sentido de la vida y la muerte. Y la marcha ha reflejado eso en gran medida.
Siento la necesidad de destacar el accionar convocante de sus hermanas, invitando a marchar todos juntos firme y pacíficamente; el pedido público de su papá por mayor compromiso de quienes lideran; la entereza y presencia amorosa de su mamá y el acompañamiento de tantos seres queridos cercanos a la familia de Gonzalo y de la comunidad toda. El viernes pasado, su reclamo se transformó en un mismo reclamo ciudadano, en una misma voz, pidiendo se asegure un derecho de todos que es vivir con la mayor seguridad posible en los tiempos que corren. Es un desafío que atraviesa a muchas comunidades (quizá todas) en este presente; entonces, considerar esta necesidad una prioridad se hace indiscutible. Y esta necesidad es de los habitantes de todos los barrios de Rafaela, TODOS.
Siento que muchas personas están haciendo lo mejor desde sus lugares, y cada ciudadano consciente también así puede hacerlo, sólo que ante estas pérdidas extremas esta necesidad se convierte en foco de atención y acción, permitiendo así que lo fundamental pueda desplegarse, más naturalmente, preservando la vida de niños y niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y mayores.
También, estas manifestaciones masivas van mostrando grietas, algunas tienen que ver con la discusión sobre quiénes se involucran, quiénes no, qué acciones son las “correctas”, cuáles no; quiénes tienen responsabilidades, quienes no, quiénes son víctimas, quiénes victimarios, qué se debe hacer, que no, cómo actuar en estos casos, cómo no, qué medidas políticas sirven, cuáles no…y así, puede seguir una interminable lista que refuerza esas divisiones. Sin dudas son parte del ser humano y sin dudas también van alejando al ser humano del verdadero centro; ocurre igual en las sociedades. Entonces, siendo cada vez más conscientes que esas grietas distraen, dividen, debilitan, permite aclararnos para acercarnos a lo que realmente importa para encontrar eso que nos une, que nos integra, para que la muerte física de Gonzalo (y de tantos otros) vaya dando más sentido a la valoración de la vida, como regalo y como propósito individual y comunitario.
Serenos y activos, cada uno haciendo su parte de la mejor manera, en consciencia ciudadana, aprendiendo a respetar la vida propia y la de los demás, sabiendo que sanamos y crecemos juntos. Que seamos responsables de la parte que nos toca. Volviendo a la esencia y permaneciendo ahí tanto sea posible cada vez…una y otra vez.
Paz para las familias en dolor. Paz activa para todos, unidos.

Amalia Maine
DNI 16971777

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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