Experiencia de fe y evangelización en la Patagonia

Locales 05 de enero de 2020 Por
El Padre Fabián Ribero partió hace 3 años desde la Diócesis de Rafaela, hacia la parroquia Sagrada Familia de Puerto Madryn, convirtiéndose en el primer párroco que tuvo ese lugar. Hoy regresa para asumir en febrero al frente de la parroquia de San Guillermo con toda una experiencia para contar.
FOTO WEB FABIAN RIBERO. Tuvo la gran posibilidad de ir a misionar al sur del país.   NUEVO RUMBO. En febrero, el Padre Ribero asumirá al frente de una parroquia de San Guillermo.
FOTO WEB FABIAN RIBERO. Tuvo la gran posibilidad de ir a misionar al sur del país. NUEVO RUMBO. En febrero, el Padre Ribero asumirá al frente de una parroquia de San Guillermo.

El frío de la Patagonia no solo se traduce en el clima sino también en las relaciones humanas y religiosas y en como quienes habitan allí cultivan su fe.
Hace tres años el Padre Fabián Ribero, dejó la Diócesis de Rafaela y enviado por Monseñor Luis Fernández partió al sur a cumplir una misión trascendental para cualquier hombre de Dios: evangelizar y transmitir la fe a una comunidad con una realidad eclesial totalmente distinta.

-¿Cómo fue la experiencia vivida como párroco en Puerto Madryn?
La verdad que fue una experiencia muy linda, primero agradecerle a la Diócesis de Rafaela que me haya brindado la posibilidad de ir a misionar a la Patagonia. Cuando uno escucha la ciudad de Puerto Madryn se imagina los cruceros, los Lobos marinos, las ballenas, pero hay que tomar conciencia de que la Patagonia no tiene sacerdotes propios y entonces yo fui a cubrir una parroquia que hacía mucho tiempo que no tenía sacerdotes y de hecho después de 3 años de haber estado sirviendo en esa comunidad, que es la parroquia Sagrada Familia, se han quedado sin sacerdote y no se sabe cuándo va a ir un sacerdote.

-¿Cuántos habitantes cubre esa parroquia?
- Son 30.000 habitantes en esa parroquia, para mí ha sido una experiencia muy enriquecedora en todo punto de vista porque conocí una Argentina totalmente distinta, una Patagonia Argentina que no conocía, una realidad eclesial muy distinta a la de la Diócesis de Rafaela y en general a las Diócesis de esta zona central el país; me ha abierto mucho la cabeza. En la ciudad de Puerto Madryn éramos un sacerdote brasilero, dos sacerdotes italianos, uno colombiano y yo, un sacerdote argentino. En los 153 años de la ciudad de Puerto Madryn fui el primer sacerdote argentino, cura párroco de esa ciudad y eso es algo que a uno no le cabe mucho en la cabeza.

-¿Cómo es esa realidad en cuanto a la fe?
- La realidad eclesial, la realidad cultural, también la frialdad de la Patagonia en cuanto a las respuestas a la fe, son distintas a las que se vive aquí, totalmente diferente. Tenemos que hacer memoria y pensar que la evangelización llega la Patagonia con los salesianos hace apenas 150 años, aquí tenemos una fe mucho más antigua por todo lo que es la tradición de la evangelización en Argentina. Además el clima, el viento, el frío, las relaciones personales son distintas y hace que la gente no sea tan participativa, no sólo en las cosas de la iglesia sino en general, en las cuestiones de la sociedad de Puerto Madryn. Además tienen una realidad social muy difícil porque tienen un elevado índice de pobreza; uno mira por televisión y ve la ciudad turística pero cuando uno se adentra a los barrios se encuentra con realidades muy duras y además también me tocó ser el párroco de la Península de Valdés, -ese accidente geográfico tan único en el mundo, con tanta belleza-, y ha sido muy lindo trabajar con los guardafaunas, con la gente de prefectura, con la armada Argentina. He venido hasta con un vocabulario muy cambiado porque todo lo marítimos se ha incorporado a mi lenguaje habitual, rural porque yo nací acá en Lehmann, en el campo, de familia tambera.

-¿Qué pudo trasformar en sus tres años allá?
- La presencia sacerdotal ya es esencial, sólo la presencia ya es evangelizadora. Eso nos hace tomar conciencia también de que acá nos quejamos demasiado rápido cuando una localidad, un pueblo no tiene cura o se depende demasiado del sacerdote. En la Patagonia la gente vive su fe más allá del sacerdote; yo estuve 3 años, otro vendrá, otro seguirá y es muy distinto, no se acaba el mundo porque una parroquia se queda sin cura, es muy doloroso pero no es algo en el esquema mental de la gente. Le dan gracias a Dios porque yo Padre Fabián, de la Diócesis de Rafaela estuve tres años y bueno, ahora me fui y volví a mi Diócesis ya que he sido destinado a la parroquia San Guillermo para servir en esta comunidad: Se hace lo que se puede. Yo trabajé mucho en la parroquia con niños, jóvenes, que fue la prioridad de la parroquia a través de lo que se llaman los oratorios salesianos, con canchas de fútbol, de vóley, juegos con valores. Se abrieron muchísimos grupos en la comunidad, como el grupo carismático, el movimiento de la palabra de Dios, las puertas de la comunidad para que la gente que quiera se acerque y potenciar la fe de los que van llegando a Puerto Madryn. En Madryn están viniendo muchos hermanos venezolanos con mucha fe, entonces hemos tenido misa para los hermanos venezolanos, hay misas que son para los hermanos bolivianos que es una comunidad muy grande, las fiestas de la Virgen, hemos potenciado todo lo que es turístico. A nivel televisivo habrán visto mucho el famoso vía crucis submarino, que lo hemos ido adaptando cada vez más y dándole una particularidad cada vez más religiosa y turística. Hemos creado la procesión náutica del 8 de diciembre aprovechando lo turístico, la belleza natural y la fe y eso va dando mucho resultado; las estrategias son distintas a las que uno utilizaría aquí en la zona.

- Respecto a las discusiones actuales sobre lo que debe ser la separación de Iglesia – Estado ¿Qué piensa?
- Respecto a la separación Iglesia - Estado eso es algo natural que se va se va dando por qué son ámbitos distintos, nosotros desde la fe, desde la institución católica trabajamos proponiendo los valores del Evangelio y ayudando en lo que se puede y en los que se nos permita a la construcción de las redes sociales que tienen que ver con la interconexión con las instituciones de bien público, con todo lo que tiene que ver con la parte de instituciones intermedias. A los gobernantes les toca gobernar y en eso yo creo que está bien la separación de la Iglesia del Estado, tal vez por ahí se pueda plantear esto que se dice de la cuestión económica. Yo creo que tenemos que ir creciendo como iglesia no depender en absolutamente nada del Estado sino del aporte de los fieles, de los cristianos que ayudan al sostenimiento de la iglesia: Yo en particular no tengo nada en contra del Estado ni el Estado contra nada de la iglesia, creo que tenemos que aprender en Argentina a trabajar más en equipo.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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