El devastador incendio en el estado de Victoria

Información General 03 de enero de 2020 Por
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Por estos días, Australia es castigada por incendios forestales que vienen provocando graves consecuencias. Pérdidas de vidas humanas y de la fauna autóctona. Bosques y viviendas arrasados por el avance de las llamas. Una verdadera catástrofe, de la que por ahora no se puede realizar un balance definitivo, porque la extensa región afectada sigue ardiendo.
Sin embargo, existe un antecedente que da cuenta de una acción devastadora del fuego, hace podo menos de 11 años, que siempre se recuerda con un inmenso dolor.
Los incendios forestales a lo largo del estado de Victoria en febrero de 2009 resultaron los más mortíferos en las últimas décadas en Australia​ al causar la muerte de al menos 189 personas y heridas a más de 500, la destrucción de 1.834 viviendas y daños a miles de propiedades, principalmente en Kinglake y sus alrededores, además de arrasar más de 450.000 hectáreas.
Estos incendios a la fecha se consideran el desastre natural más mortífero en la historia de Australia. Se produjeron durante una ola de calor, iniciando el sábado 7 de febrero, cuando varias localidades en todo el estado, incluyendo su capital Melbourne, sufrieron las temperaturas más altas desde que se tiene registro desde hace más de 150 años.
Los numerosos incendios fueron en gran parte el resultado de la caída de rayos, aunque se cree que algunos fueron provocados deliberadamente. Los incendios forestales fueron descriptos como los peores sufridos por Australia, excediendo a los del viernes negro en 1939 y los del Miércoles de Ceniza en 1983.​
Cientos de edificios como escuelas, tiendas y oficinas fueron destruidos, especialmente en el complejo de Kinglake, al noreste de Melbourne y en el oeste de Gippsland.​
Los pueblos de montaña de Kinglake y Marysville, al noreste de Melbourne, fueron gravemente dañados por el fuego, destruyendo más del 80 por ciento de Marysville.​
Pequeños incendios de hierba estallaron en el Gran Melbourne, por lo que muchos barrios periféricos resultaron afectados. Varias líneas de tren fueron cerradas, entre ellas la principal del país, que une a Melbourne con Sydney.
Las autovías Hume y Princess y muchas otras carreteras estuvieron cerradas durante varios días. El humo de los incendios se propagó ampliamente, cruzando el Mar de Tasmania, y llegando tan lejos como Nueva Zelanda.​
Un total de 189 personas fueron confirmadas oficialmente como fallecidas por los incendios. El primer ministro de Victoria, John Brumby, reconoció que el número de muertos podría haber ascendido a 230.
También se reportó que alrededor de 500 personas fueron tratadas por quemaduras y más de 100 personas permanecieron internadas hasta su recuperación en hospitales.
Una morgue temporal fue colocada en el Coronial Services Centre en Southbank, con capacidad para trescientos cuerpos. En la mañana del 10 de febrero, 101 cuerpos habían sido transportados a ese lugar, mientras que más de cincuenta víctimas fatales no podía ser identificadas.​
Al 16 de febrero, más de 150 investigadores forenses se encontraban en las ruinas de Marysville, en busca de personas calcinadas, mientras que desde la Universidad de Melbourne se informaba que la temperatura por efecto del fuego había llegado hasta los 1.200 grados.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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