Editorial

La Palabra 04 de enero de 2020 Por
La empatía

Era un viaje más en colectivo. El asiento de al lado lo ocupó una joven madre con su bebé de pocas semanas. Había mucho equipaje en el pequeño espacio. Pero todo era necesario para la ocasión. Fueron muchas horas compartidas de dos desconocidos hasta ese momento. El pequeño que dormía o comía, fue motivo de una conversación amena, intensa, reparadora. Desprovista de otra intención que no fuera la comprensión. Se mencionó la palabra puericultura entre tantas. El recorrido los separó. Y volvieron a saber uno del otro tiempo después. Aquel disparador permitió que hoy nuestra entrevistada cuente su experiencia, mientras su niño crece. Porque la vida -además de bella- es una sucesión de causalidades.       

Raúl Alberto Vigini

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