Los DDHH, inmutables, universales y atemporales

Notas de Opinión 18 de diciembre de 2019 Por Dr. Hugo Alberto Degiovanni
Los DDHH, única herramienta para no caer en la interpretación arbitraria de los hechos históricos.

En el análisis del hecho y del pensamiento histórico no debe desconocerse que existe un paradigma moral que no debiera obviarse cualquiera fueren las variables a aplicar. Esto obliga hacerlo desde una concepción universal de los DDHH, pues -aunque obvio-, lo intrínsecamente bueno trasciende los signos de los tiempos de la misma manera que lo malo. 
Es eso lo que los hace (a los DDHH) inmutables, universales y atemporales. La explotación del indio o del esclavo en América puede ser sometido a esta valoración ética lo mismo que el excluido de hoy.
Estoy convencido, que analizar la historia desde esta perspectiva como principio rector e inmutable, destruye la lógica del análisis impuesto por el colonialismo de la monocultura, de la apreciación lineal del tiempo, de la clasificación social, de la escala dominante y productivista que tanto influyó para inclusive justificar lo injustificable Es así, que no sólo debe ser parte en el aprendizaje del pensamiento histórico, sino también en la manera de enseñarlo o ponerlo en debate. Es un ejercicio intelectual, que me atrevo a decir no resulta habitual, pues se cae en el error que la construcción del tema de los DDHH es reciente y no puede ser trasladado retroactivamente. Siendo que si bien su etapa declarativa y
universal llegó doctrinariamente después de la Segunda Guerra Mundial; la conciencia de la existencia de estas normas existieron por lo menos desde el Siglo XI y en una constante acción para detener el avance del opresor: llámese rey, señor feudal, tirano, duce, führer, dictador, poder papal o religioso o actualmente del estado moderno
.
Abundan ejemplos, inclusive no lejos de nuestro presente, que conforme el enfoque del historiador y sin aplicar un paradigma universal, sólo posicionándose desde una variable ideológica sobre el tema, no permite tan siquiera la posibilidad de una errónea interpretación, sino lo que es peor (porque impide hasta la discusión), conduce irremediablemente al olvido o a su minimización histórica. 
Nos detendremos en un “caso” que puede resultar ejemplificativo y extensivo a muchos de nuestra historia: La Masacre de Rincón Bomba en la que, bajo la responsabilidad del estado, gobernado por el General Juan Domingo Perón (1947), se ordenó la matanza en el Chaco de decenas de indios pilagá desarmados, junto a sus familias (mujeres y niños). Muy pocos se salvaron, sólo los que pudieron escapar por la selva y cruzar el río hacia Paraguay.
Este hecho –sumamente trascendente y grave para cualquier cultura-, fue casi sepultado en la historia. Con justa razón se afirmó que hasta tanto no podamos sentir el dolor de esa comunidad como propia o “no nos conmueva cada conflicto y cada represión, ese proceso social genocida sigue vigente” (MIGNOLI, Luciana. “Gendarmería, muerte y silencia: a 70 años de la masacre de Rincón Bomba” Publicado en: www.Marcha.org.ar). Pero eso sólo se puede lograr si asumimos la plena conciencia que se violaron derechos elementales del individuo desde el estado, ecuación que reiteramos define a los derechos humanos.
El revisionismo histórico (desde José María Rosas a nuestros días) tampoco lo rescató, mejor dicho lo ocultó intencionalmente por su íntima afiliación ideológica al peronismo. Pero pudo hacerse desde el campo del derecho, concretamente de los DDHH: El 1 de abril de 2005, la Federación Pilagá inició una demanda civil contra el Estado
nacional, reclamando una indemnización económica por la matanza.
La denuncia fue presentada en el Juzgado Federal de Formosa, a cargo del juez Mario Bruno Quinteros.
Esta demanda de características inéditas en el derecho argentino, fue fundada en el principio de la imprescriptibilidad de
los crímenes de lesa humanidad. Resultado: Un hecho histórico casi olvidado traído a la luz por una valoración axiológica en torno a los DDHH.
Es de hacer notar que “Desentrañar las ideologías de los sistemas centrales en cuanto ellas representan fuerzas e instrumentos de dominación, es una de las tareas primordiales de los trabajadores de la cultura en las regiones de la periferia. Pero la realización cabal de esta tarea presupone, a su vez la construcción de un instrumento adecuado; necesitamos pues, de una nueva ciencia del pensar, esto es, una epistemología propia” (Vid CHAVEZ, Fermín. En Formarnos 2107) y estoy convencido que una concepción universalista de los DDHH es una herramienta idónea para ese propósito

CONCLUSION
Lo que quise dejar asentado (espero haberlo logrado), es que si seguimos un paradigma universal de los DDHH aplicados en “el repensar“ de nuestra historia, nos permitirá encontrar o resucitar, triunfando sobre barreras ideológicas o culturales, lo que se mantuvo oculto o distorsionado, llegando a la verdad, objetivo principal de esta ciencia.
Es posible porque estos principios se mantienen inalterables, imprescriptibles y su universalidad (superan los signos de los tiempos), permite tarde o temprano que emerjan transformándose en verdad histórica, que en definitiva no es más que la justicia, que como ya he recordado, no escapa como valor a toda ciencia, y por lo tanto tampoco a la historia.
Por más intentos que se hagan, la realidad histórica, y por ende el pensamiento que elaboremos de ella, no puede escapar a los hechos concretos aún cuando consciente o inconscientemente pretendamos amarrarla al olvido. Un análisis del pensamiento histórico, en particular del nacional y latinoamericano desde una perspectiva de los DDHH, permitirá nada más y nada menos, que esta verdad aflore más temprano que tarde
Porque como se afirmara; “El realismo consiste en la correcta interpretación de la realidad y la realidad es un complejo que se compone de ideal y de cosas prácticas [...] Ni escapa al círculo de los hechos concretos por la tangente del sueño o la imaginación, ni está tan atado a lo concreto que se deja cerrar por el círculo de lo cotidiano al margen del futuro y el pasado. Para una política realista la realidad está constituida de fines y medios, de antecedentes y consecuentes, de causas y concausas.” (Vid. JAURETCHE, Arturo. “Manual de Sonseras argentinas”).
No debemos perder de vista en el análisis del pensamiento pasado y presente de nuestra sociedad Latinoamérica la doctrina sobre DDHH, como algo supra político, cultural e ideológico, es decir “la justicia por encima de todo”, inclusive del tiempo. 
Si lo logramos, nos facilitará saltar barreras para entender y encontrar puntos comunes en el sufrimiento de los pueblos a
través del tiempo, contribuyendo de esa manera a descubrir o en su caso reforzar una identidad latinoamericana común.

(1) Abogado. Licenciado en Gestión de Instituciones Educativas. Especialista en la Enseñanza de la Educación Superior (CONEAU). Ex Becario de la Escuela Judicial Española y de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI). Asesor Internacional para asuntos jurídicos penales de la Asociación de Magistrados y de la Corte Suprema de Justicia de Honduras. Ex docente Universitario de “Historia del Pensamiento Jurídico y Político” (entre otras).




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