El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran Luz

Sociales 09 de diciembre de 2019 Por Redacción
TIEMPO DE ADVIENTO: ESPERA DE LA NAVIDAD
(Por Miguel Pettinati). -  Querido lector: pidamos a Dios esta gracia: este mensaje de la historia de la Salvación llegue en lo más profundo a los corazones de nuestra familia. Y el nuevo Presidente de la Nación ejerza su mandato en los valores del santo Evangelio.
Para esto y más, tenemos que estar a solas, en oración y meditando paso a paso estos textos; entonces el Espíritu Santo nos abre la mente y el corazón - para conocer cuál es el verdadero espíritu navideño- en una humanidad dividida, donde no encuentra el camino de la paz y del amor.
El nacimiento histórico de Jesús, en el pobre establo de Belén, porque no había lugar para ellos en el albergue (Lucas 2,7), ha inaugurado el tiempo de la paz para toda la humanidad. Gloria a Dios en las alturas y en la Tierra, paz a los hombres amados por El. (Lucas 2,14).
Antes no podía haber paz debido a la ruptura de las relaciones con Dios provocada por el primer pecado.(J.L.K.)
El profeta Isaías lo había anunciado: el pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran Luz, un niño nos ha nacido, y se le da por nombre "Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre  para siempre, Príncipe de la paz" (Isaías 9,1).
El pueblo de las promesas - El Israel de Dios- anhelaba la llegada del Mesías, para que su paz se instalara entre todos; y así lo cantaba: el Señor promete la paz, la Paz para su pueblo y sus amigos, y para los que se convierten de corazón. Su salvación está muy cerca de sus fieles, y la gloria habitará en nuestra tierra (Salmo 85,9-10).
Sin embargo, la verdadera paz no es una imposición de Dios, sino el fruto del amor a Dios y al prójimo. Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados Hijos de Dios (Mateo 5,9).
El amor de Dios nos ha concedido en su Hijo toda clase de bienes y, entre ellos, también la verdadera paz. Tanto así es que el apóstol Pablo afirma que Cristo Jesús es nuestra paz (Efesios 2,14).
Jesucristo se entrega a sí mismo en favor de la paz: les dejos la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. No se inquieten ni teman (Juan 14,27).(Eucaristía Misa).
Por eso nadie debe confundir la paz como favor de Dios con la ausencia de conflictos humanos. Mientras la humanidad no acepte, con gozosa libertad, el plan salvífico de Dios, será imposible que exista una paz estable y definitiva.
Pienso en algo más: la paz auténtica está al alcance de todos, pero todos hemos de conquistarla por el esfuerzo personal, lo cual implica una renuncia definitiva al mal en todas sus manifestaciones. Ahora bien, los deseos de la carne conducen a la muerte, pero los deseos del espíritu conducen a la vida y a la paz, porque los deseos de la carne se oponen a Dios (Romanos 8,6-7).
En Nochebuena (Navidad) y el año que termina. Es tiempo propicio para reflexionar y examinar nuestra conciencia.
Habrá tanto que agradecer, que perdonar, que mejorar.
Quiera Dios concedernos a todos el estímulo necesario para que nunca renunciemos a nuestra fe, con una conciencia delicada y coherente, viviendo en la esperanza cierta de un mundo en paz. Amén.
Por último, hermanos, alégrense, trabajen para alcanzar la perfección, anímense unos a otros, vivan en armonía y paz. Y entonces, el Dios del amor y de  la paz permanecerá con ustedes (2 Corintios 13,11).
Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús ( Filipenses 4,7).
¡Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica. Entonces el espíritu navideño desciende sobre nosotros como lluvias de bendiciones! Amén.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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