Recomendaciones cooperativas

Notas de Opinión 04 de diciembre de 2019 Por
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Por Roberto Fermín Bertossi *

Nota II

Tras la  primera nota en la que hicimos una introducción al movimiento cooperativo, abordamos la historia y nos enfocamos en los beneficios que genera, en esta columna vamos a centrarnos en los objetivos de las cooperativas en el contexto de la economía social.
Así, los objetivos del cooperativismo, expresados prácticamente en sus principios, encuadrados y abrevando en los de la Doctrina Social de la Iglesia son:
* Conceder y facilitar el acceso a Derechos.
* Educar en Deberes, usos y consumos responsables.
* Alcanzar la democracia económica solidaria en pos de “Economías morales”.
* Cambiar el espíritu de lucro individual por el de solidaridad.
* Poner al alcance de todos la oportunidad de participar en la economía, simplificadamente.
* No legitimar desigualdades, corrupción ni privilegios.
* Fomentar la educación, no solo de sus miembros, sino de toda la sociedad civil circundante, urbana y rural; alentando e incentivando la reciprocidad mutual serial.
* Promover la dignidad humana en un ambiente regido por normas éticas y morales.
* Fomentar una Cultura ambiental, responsable y sustentable.
Según los Hechos de los Apóstoles, “la multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma y nadie consideraba suyo lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. No había entre ellos ningún necesitado porque los que eran dueños de campos o casas los vendían, llevaban el precio de la venta, lo ponían a los pies de los apóstoles y se repartía a cada uno según su necesidad” (Hechos 4, 32-36).

CONCLUSIONES Y
RECOMENDACIONES
1) Cuando crecen exorbitante y negativamente las asimetrías entre la evolución material tecnológica respecto de una clara involución de la ética, de la sobriedad y de la corresponsabilidad socio-ambiental, con grave desmedro para estas últimas, reubicar digna y satisfactoriamente -sin solidaridad cooperativa- a toda la sociedad humana en una nueva economía, tecnológicamente disruptiva, claramente resultará utópico.
2) En términos de afiatar y solidarizar más fraternalmente nuestra sociedad en sus viejas y nuevas relaciones interpersonales, lo importante y urgente es sujetar a cada “cooperativa” (existente o nueva) dentro de un marco jurídico democrático, apropiadamente adecuado sin ambigüedades ni “tertium medius”. Para ello es urgente y necesario no solo abrogar el vetusto decreto de facto 20.337/73 (atónitamente aún vigente en la materia)sino subordinar fictamente cada
cooperativa, en tanto persona jurídica privada, al imperio de los artículos 148, 141, 142, 154, 155, 156, 157, 158, 159, 160, 161, 162, 163, 164, 165, 166, 167 siguientes y concordantes del nuevo Código Civil y Comercial Argentino, (CCC, Ley 26.994).
3) Sin demora, emanciparíamos a las cooperativas de esa atmosfera burocrática artificial carente de juridicidad configurada hoy por la “jaula de hierro”( Max Weber) de la Administración pública través del unitario y centralista Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES); ello sin perjuicio de “liberarlas” también de aplicaciones normativas supletorias (insolidarias e impropias) como son las del derecho y de las sociedades comerciales (precisamente con esencial fines de lucro);
4) Por la madurez, seriedad y proyección a que aspiran nuestras cooperativas dentro de un mercado ultra competitivo no solo a nivel nacional o regional, sino también internacional, calificamos, denunciamos y reclamamos como urgente, un nuevo enmarque jurídico de las cooperativas argentinas a los dispositivos relacionados del CCC.
5) En efecto, la ampliación de mercados, el apabullante adelanto tecnológico, la cambiante demanda de productos, bienes, servicioscomosoluciones de comercio electrónico ShoWare o programas de computación software, las criptomonedas como nuevos medios de pago, etc.,todo conforme nuevos gustos, usos, hábitos o preferencias, colisionan con la tradicional empresa cooperativa enraizada en el esfuerzo físico de sus asociados, o en los productos aportados y consumidos habitualmente sólo entre los mismos.
6) Una dinámica y estratégica reorientación de la empresa cooperativa no tolera un simplista condicionamiento reducido a los intereses del grupo preasociativo promotor(carente otrora de elementales prospectivas demográficas, ambientales y tecnológicas). En efecto, la misma hoy requiere de redes, instalaciones y equipos que los nuevos desarrollos tecnológicos han logrado en materia de producción, industrialización, digitalización y comercialización, como también de personal técnicamente competente y altamente profesionalizado para una nueva gestión, siempre en constante actualización y asimilación en el marco de este nuevo megacentro de concurrencia en los nuevos mercados tanto como de los contextos, escenarios y circunstancias en que se desenvuelve cada uno y cada cual de sus actores, protagonistas y aspirantes.
7) Claramente por estos días, cobra relevancia la necesidad de resolver los principales problemas y desafíos cooperativos en orden a la eficacia de gestión tanto como a conservar su aporte solidario civil secular y equitativo al bienestar general.
8) Identificamos como prioritarios ´desafíos cooperativos´ relevantes a resolver, atento su índole y gravitación: 1) La
profesionalización de la gestión; 2) Financiamiento: creación e incremento de fuentes de recursos genuinos propios y mixtos; 3) Mejoramiento en las garantías para asociados y terceros; 4) Activar las vertientes empresariales, tecnológicas y de formación cooperativas; 5) Readecuar la regulación para las cooperativas de servicios públicos; 6) Impulsar alianzas estratégicas e inteligencia de mercados; 7) Lograr un merecido tratamiento tributario, crediticio, arancelario y sobre derechos de exportación, con discriminaciones positivas acorde a la peculiar naturaleza y características de una autentica y genuina cooperativa; 8) Plasmar una nueva ley de cooperativas, democrática y federal.
9) Específicamente respecto del financiamiento, si la aportación al capital de la cooperativa y la contraprestación de cada asociado hubiera de acomodarse solamente a los más débiles, la propia cooperativa resentirá esa debilidad patrimonial en perjuicio de la finalidad que justifica la creación de la misma. Por ende, un escalonamiento de las corresponsabilidades financieras y de las aportaciones de los asociados, posibilitaría una relativa paridad proporcional e igualdad de trato entre los mismos.
Ahora bien, ¿hasta qué punto están dispuestos los asociados cooperativos a enfrentarse con el riesgo empresarial? He aquí la cuestión clave que ha de orientar la validez de los principios cooperativistas, cuando la empresa cooperativa mire a los mismos -trabajadores, emprendedores, agricultores, usuarios, consumidores, profesionales informáticos, de sistemas, etc.- en cuanto respalden (o no) una estrategia orientada al mantenimiento, conquista e incremento de asociados y de terceros tanto como de nuevas prestaciones, modernizaciones, transparencias o servicios.

(*) Experto CoNEAU Cooperativismo / Investigador Cijs / UNC / Premio Adepa-Faca, 1990´ (Primera mención especial a la abogacía).




Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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