Francisco pide una respuesta “colectiva y concertada” a la amenaza de las armas nucleares

Sociales 25 de noviembre de 2019 Por
Mensaje desde el epicentro de la bomba atómica

(ZENIT – 25).- “Nuestra respuesta a la amenaza de las armas nucleares debe ser colectiva y concertada, basada en la construcción ardua pero constante de una confianza mutua que rompa la dinámica de desconfianza actualmente prevaleciente”, ha reiterado el Papa Francisco desde Nagasaki, frente al lugar donde cayó la bomba atómica en 1945, que mató a 40.000 personas.
En medio de una intensa lluvia, el Papa Francisco ha llegado este segundo día en Japón, domingo, 24 de noviembre de 2019, a Nagasaki, “testigo de las catastróficas consecuencias humanitarias y ambientales de un ataque nuclear”, según ha descrito el Santo Padre.
A las 10:15 hora local (2:15 horas en Roma), el Papa ha sido recibido en el Parque del Epicentro de la Bomba Atómica, por el gobernador y el alcalde de Nagasaki, y dos víctimas de la bomba atómica de 1945 en este mismo lugar, han ofrecido al Santo Padre unas flores, que él a su vez ha colocado al pie del monumento. Minutos después, el Papa ha encendido una vela y ha rezado unos minutos en silencio delante del epicentro de la bomba atómica, que tuvo un impacto de 500 metros por debajo del suelo.

Simbólica foto del niño

Junto al podio donde el Papa ofreció el mensaje, se podía ver la simbólica foto del niño japonés que esperaba en la cola para el crematorio llevando en su espalda a hermano pequeño muerto a causa de la explosión en Nagasaki.
“Un mundo en paz, libre de armas nucleares, es la aspiración de millones de hombres y mujeres en todas partes”, ha subrayado Francisco, quien ha cuestionado en numerosas ocasiones este tema desde el Vaticano y viajes papales. “Convertir este ideal en realidad requiere la participación de todos: las personas, las comunidades religiosas, la sociedad civil, los Estados que poseen armas nucleares y aquellos que no las poseen, los sectores militares y privados, y las organizaciones internacionales”.

Miedo a la mutua destrucción

La paz y la estabilidad internacional “son incompatibles con todo intento de fundarse sobre el miedo a la mutua destrucción o sobre una amenaza de aniquilación total”, ha anunciado; “sólo es posible desde una ética global de solidaridad y cooperación al servicio de un futuro plasmado por la interdependencia y la corresponsabilidad entre toda la familia humana de hoy y de mañana”.
El Pontífice ha calificado de “atentado continuo que clama al cielo” el hecho de en el mundo de hoy, en el que millones de niños y familias viven en condiciones infrahumanas, el dinero se gaste en la fabricación, modernización, mantenimiento y venta de armas, cada vez más destructivas.

Líderes a la altura

Con el convencimiento de que un mundo sin armas nucleares es “posible y necesario”, el Papa ha pedido a los líderes políticos “que no se olviden de que las mismas no nos defienden de las amenazas a la seguridad nacional e internacional de nuestro tiempo”.

Por todo esto, ha recordado, resulta “crucial” crear herramientas “que aseguren la confianza y el desarrollo mutuo”, y “contar con líderes que estén a la altura de las circunstancias”. Tarea que –ha insistido– a su vez, “nos involucra y reclama a todos”.

El acto terminó con un canto final entonado por todos los presentes, mientras el Papa saludó a la mujer y al hijo del fotógrafo Joe O’Donnell, autor de la imagen simbólica de la explicación atómica en Nagasaki. Después el Santo Padre se ha trasladado al lugar de homenaje a san Pablo Miki, asesinado allí, y 25 compañeros mártires, en el monte Nishizaka.

Instrumentos efectivos de paz

“Uno de los anhelos más profundos del corazón humano es el deseo de paz y estabilidad”, ha asegurado Francisco. A pesar de que no todos los presentes en el acto eran católicos –ha comentado–, ha invitado a unirse con él a la oración por la paz atribuida a San Francisco de Asís “Señor, haz de mí un instrumento de tu paz”.
En este contexto, ha anunciado: “En este lugar de memoria, que nos sobrecoge y no puede dejarnos indiferentes, es aún más significativo confiar en Dios, para que nos enseñe a ser instrumentos efectivos de paz y a trabajar también para no cometer los mismos errores del pasado”.




Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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