El negocio de los videojuegos

Editorial 20 de noviembre de 2019 Por
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Los tiempos cambian, siempre lo hicieron, aunque ahora da la sensación de que lo hacen a una velocidad supersónica y que en algunos casos no terminamos de procesar una nueva tecnología cuando comienza a ser obsoleta porque ya se fue superada por un desarrollo superador. La cultura de los videojuegos ha ganado terreno en los últimos años y se ha impuesto en medio de las relaciones humanas aunque hay que admitir que la sensación inicial es que se trata de tiempo perdido, improductivo, que cada vez que los padres ven a sus hijos dedicar horas a sus estaciones de videojuegos lamentan haber adquirido una "play". De todos modos, es un retrato de época en la que no pocos padres se han unido y comparten los juegos con sus chicos "joystick" en mano. 
Sin embargo, detrás de ese entretenimiento en el que se sumergen millones de niños, adolescentes e incluso adultos hay una economía que crece a pasos agigantados y derrama beneficios con empleos de calidad. La cuestión fue abordada en un reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) bajo el título "Los videojuegos no son un juego" planteado desde la perspectiva del negocio y la industria del software. De acuerdo al estudio, los videojuegos es el sector de la economía naranja con mayor crecimiento en el mundo y en América Latina y el Caribe a la vez que permite entender el potencial de la industria como negocio, el nuevo capítulo que cumplen los esports, el impacto que tienen en las mujeres y en las habilidades del futuro.
Todavía está fresca la noticia del jugador argentino, Thiago Lapp, de 13 años, que ganó prácticamente un millón de dólares al terminar en quinto lugar en el mundial del videojuego Fortnite disputado en los Estados Unidos. Un ejemplo contundente de la magnitud del negocio. 
El informe del BID destaca asimismo que los videojuegos son una industria que ha sido capaz de incorporar tecnologías de punta para el sector del entretenimiento, pero además para otros más tradicionales como el de la educación y la salud.
No hay duda, por tanto, que los videojuegos llegaron para quedarse, porque son capaces de sobrepasar la industria del cine y las películas más taquilleras resalta el BID.
También revela algunas cifras de este negocio que parece virtual al menos desde los resultados pero que tiene una enorme estructura física por detrás en el confluyen esfuerzos y capacidades de profesionales de distintas disciplinas. Así, los videojuegos se han convertido en líderes en ventas y en crecimiento en todo el mundo en la industria del 
entretenimiento: en los últimos cinco años, experimentaron un aumento del 56% y alcanzarán en 2018 los 137,9
mil millones de dólares, triplicando las ganancias proyectadas para la industria del cine. Más aún, en el 2017, sus ganancias fueron seis veces mayor que las reportadas en la industria de la música, y su crecimiento anual fue el
doble que el de la industria automotriz. 
En tanto, en América Latina y el Caribe, existen 397 millones de jugadores y el 80% de ellos se concentra en México, Brasil, Argentina, Colombia y Venezuela. De esta forma, nuestra región se ha convertido en la segunda con mayor incremento en la industria, con un índice de crecimiento anual del 13,5%, comparable con el aumento de los servicios de procesamiento de datos en Estados Unidos. El talento latinoamericano ahora está más cerca de formar parte de un sector altamente competitivo, donde se entrelazan la tecnología y el arte para desarrollar juegos sofisticados que requieren un proceso de alto desempeño, y en muchos de los casos de una gran inversión.
Los límites de la industria de los videojuegos se expanden desde el entretenimiento hasta convertirse en una herramienta educativa o para sensibilizar las problemáticas sociales. Los diferentes géneros de juegos, que van desde acción, aprendizaje, deportes y muchos más, reúnen a usuarios alrededor del mundo, generando millones de dólares, como
es el caso de Argentina, que facturó un récord de 500 millones de dólares en 2016. Hoy, esta industria goza de uno de los más altos crecimientos en la historia del entretenimiento y representa una oportunidad para poner el talento de América Latina en el mapa global. Es ahí donde juega un papel central la educación y la apertura de carreras como la Licenciatura en Videojuegos de la Universidad Nacional de Rafaela. También se necesita implementar la infraestructura empresarial, tecnológica y de consumo que permita desarrollar la producción necesaria para competir en los mercados internacionales.
El estudio del BID considera que esta industria tiene el potencial de convertirse en el nuevo semillero detonador de los empleos del futuro para generaciones más jóvenes que crecieron jugando. Por eso invita a romper los preconceptos, empezando por ver la industria de los videojuegos como una oportunidad de crecimiento y desarrollo para la región de América Latina y el Caribe. Porque ni los jugadores, empresas, inversores, gobiernos o público en general pueden ser indiferentes al fenómeno sociocultural y al impacto económico del sector de los videojuegos.











Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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