Editorial

La Palabra 23 de noviembre de 2019 Por
En cada final un principio

La charla puede extenderse por horas pero siempre el final parece que llega demasiado rápido. Es que el entrevistado tiene la capacidad de atrapar con el relato ameno pero cargado de información y de vivencias personales. Es un artista plástico que además de haber sido deportista supo entrelazar la urdimbre en su paso terrenal. Eso le permitió y le aseguró una mirada tan especial del mundo que resume su vida en la línea que traza un lápiz y las causalidades permanentes. Todo ello simboliza su trayectoria y la necesidad de tener que seguir descubriendo. Sin darse cuenta retoma la actitud de aquellos profesores universitarios de su juventud y propone pensar, en vez de asumir un trabajo didáctico. Y todo con la complicidad del trazo…     

Raúl Alberto Vigini

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