La banca en la sombra

Editorial 19 de noviembre de 2019 Por
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Por momentos, dentro del sistema capitalista se tensan las cuerdas entre distintos enfoques de como una empresa puede ganar dinero, si a través de la producción de alimentos o bienes durables como un automóvil o bien a través de servicios como puede ser la intermediación financiera. Entonces se distinguen aquellas organizaciones dispuestas a operar en el mercado con el máximo respeto de la legislación vigente en materia fiscal, laboral y ambiental, por caso, de otras que buscan a partir de ambiciones desmedidas maximizar sus rentas incluso si eso significa pasar por alto leyes y reglamentaciones de organismos de control.
Las inversiones a través de complejos mecanismos bursátiles o financieros representan hoy una suerte de complejo abstracto que no deja entrar la luz en su interior. Así, mientras el comercio de mercancías no ofrece rentabilidades extraordinarias, canalizar dinero a través de fondos de inversión u otras figuras legales se ha convertido en una práctica común en los últimos años. 
Un reciente informe del Banco Central Europeo (BCE) advierte sobre los crecientes riesgos que significa lo que denomina "la banca en la sombra", que muestra un crecimiento a tasas muy elevadas y hace recordar al concepto de "burbuja", asociado a crisis. Todavía está fresco el recuerdo del 2008 cuando se pinchó la burbuja del negocio inmobiliario de Estados Unidos, que comenzó cuando se otorgaron créditos a beneficiarios de alto riesgo que no garantizaban la devolución del capital y el pago de los intereses, y que luego se replicó en otros países que sufrieron un fuerte sacudón de sus economías, como España. 
Precisamente el diario español El País se hizo eco del asunto al citar el caso de los aumentos de los préstamos no bancarios y que podría derivar en una nueva crisis según advierten en voz baja los responsables de guardar el orden financiero internacional. Así, los créditos concedidos sin un verdadero control de riesgos podría encarnar la próxima burbuja. Las advertencias más recientes proceden del Fondo Monetario Internacional (FMI), a través del Informe Global de Estabilidad Financiera de octubre pasado. En este documento explica que grandes entidades no bancarias, como fondos de inversión o de capital riesgo, tratan de sortear los tipos de interés negativos con inversiones más ilíquidas y de más riesgo y por lo tanto de más rentabilidad. Y señala que entre las entidades financieras no bancarias, las vulnerabilidades son altas en el 80% de las economías con sectores financieros sistémicamente importantes. En el reporte menciona expresamente a Estados Unidos, China e India.
En su artículo, El País destaca que el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB por sus siglas en inglés), organismo que supervisa el buen funcionamiento del sistema financiero internacional, y el BCE siguen de cerca esta actividad que ahora denominan intermediación financiera no bancaria. En el Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España, en su edición de mayo de 2018, especificó a qué se puede llamar banca en la sombra o financiación no bancaria. Se trata de una amalgama de entidades y firmas controladas por una diversidad de supervisores, poco coordinados entre sí, con un seguimiento de su actividad muy dispar, sobre todo por estar radicadas en diferentes países, algunos considerados off shore. Genera cierto temor que estos nuevos sectores financieros, no tradicionales, se muevan en los bordes de las leyes donde no llega la luz de los controles. De acuerdo a El País, en estas sombras operan los fondos de inversión, los fondos de capital riesgo, los hedge funds (instrumentos de inversión alternativa o fondo de inversión libre), las plataformas de financiación (crowdfunding), las Sicav (sociedades de inversión de capital variable) y las emisoras de titulizaciones.
El vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, alertó en julio último que el volumen de activos en manos de la “banca en la sombra” se ha casi duplicado en la zona euro en la última década, hasta alcanzar los 42 billones de euros a cierre de 2018 y sus préstamos representan ya el 28% de los créditos bancarios, el doble que en 2008. En otro discurso que pronunció en noviembre de 2018 en Fráncfort, se refirió directamente al peligro que representan los fondos al sostener que en la zona euro, los fondos de inversión han estado creciendo de manera constante, y los activos totales se expandieron aproximadamente un 170% entre 2008 y 2017. En tal sentido, indicó que en 2008 los activos totales en poder de los fondos de inversión eran solo el 15% de los activos totales del sector bancario pero que en 2017 crecieron hasta el 42%, con un valor de 12 billones.
La cuestión es que buena parte del dinero que administran los fondos se originan en deuda emitida por los bancos, por lo que un problema con efecto dominó puede extenderse al sistema financiero tradicional. Por eso el BCE sugiere implementar cortafuegos y la activación de herramientas de mayor supervisión. 





Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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