Braxit y el primer partido de Alberto Fernández

Suplemento Economía 17 de noviembre de 2019 Por
El Brasil de Bolsonaro hace negocios con Estados Unidos y China sin tener en cuenta los aranceles del Mercosur. Y Alberto Fernández tiene una agenda intensa que enfrentar desde el 10 de diciembre, con la deuda como principal desafío.
FOTO ARCHIVO SIN QUIMICA. Alberto Fernández y Jair Bolsonaro auguran una relación complicada.
FOTO ARCHIVO SIN QUIMICA. Alberto Fernández y Jair Bolsonaro auguran una relación complicada.
Nuestro poderoso vecino, quien es nuestro principal cliente a nivel país y también el más representativo para las exportaciones de nuestra ciudad de Rafaela, se corta solo y realiza negocios por afuera del Mercosur.
Brasil compró trigo sin arancel a Estados Unidos, país donde se subsidia la actividad agrícola y adquirió también peras a China, quien tiene salarios que pueden considerarse de explotación para los trabajadores. Ambas situaciones nos dejan en desventaja en los costos de producción de nuestros comodities y nos alerta de un posible camino de salida de Brasil del Mercosur o al menos una infidelidad en los negocios con el resto de los miembros. De ahí el título de Braxit inspirado en el Brexit del Reino Unido de la Unión Europea.
Mientras tanto otros dos de nuestros vecinos se encuentran bajo graves inconvenientes institucionales con resultados que todavía no podemos prever, lo que dificultan los negocios de toda la región con el resto del mundo.
Por casa, nuestra economía, está a la espera de las definiciones de quienes serán los ministros, especialmente quien irá al de Hacienda, y cuáles serán las primeras medidas a tomar cuando se cumplan las escasas tres semanas que restan para el cambio de mando. Los primeros desafíos que deberán enfrentar son, como pagar la deuda con los inversores privados que confiaron en nuestro país y nos prestaron, luego vendrá la negociación con el FMI para ver si logran destrabar los catorce mil millones que se acordaron y faltan desembolsar, y que muy bien vendrían a nuestras alicaídas reservas. Esto se resume en saber cómo se pagará la deuda y como financiaremos el gasto, tanto para obra pública, como para las finanzas corrientes.
El siguiente paso será develar las cuestiones fiscales y monetarias. Por el lado fiscal deben establecer si se crean nuevos impuestos, hay que tener presente que la actual presión impositiva es una de las causas de la ausencia de inversiones y su correspondiente generación de empleo. Reformar la actual matriz impositiva sería el camino correcto. Por la contrapartida, deberá observarse cuál es la política que se llevará adelante sobre el gasto público, si se persigue el equilibrio fiscal o no, y en este último caso, como se financia.
Recuerden que la emisión sin respaldo, o descontrolada, repara en inflación. Pero respecto de este último punto, puede cambiar la demanda de pesos de la población cuando tengamos nuevos ministros y un plan económico. Si estos son prometedores y generan expectativas favorables, comenzará un proceso de aumento de la demanda de pesos, la que hoy está en su mínima expresión, permitiendo que se pueda emitir sin generar inflación ya que el circulante sería absorbido por la población. Esto último solo en caso de que se genere la confianza que la economía necesita y la emisión sea muy prudente.
El partido está por comenzar, muchas cartas están develadas y los primeros gestos y medidas serán claves para recuperar confianza y cambiar a una senda de crecimiento.

#BuenaSaludFinanciera
@ElcontadorB
@GuilleBriggiler

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