El gran desafío de María Rosa Scala

Locales 10 de noviembre de 2019 Por
Nacida en Rosario pero radicada en nuestra ciudad, es la primera mujer que ocupa ese lugar en la institución, accediendo al cargo por concurso en base a su amplia trayectoria, su capacidad y su personalidad. A fin de año deberá instalarse en Buenos Aires para asumir en el cargo durante los próximos 4 años.
FOTO FACEBOOK IMPENSADO. Scala se mostró feliz por la nueva etapa que pronto iniciará.
FOTO FACEBOOK IMPENSADO. Scala se mostró feliz por la nueva etapa que pronto iniciará.
“Quienes están conectados con el INTA Rafaela, conocen a la perfección a María Rosa Scala por su trabajo colectivo, su calidad de extensionista abierta, comprometida, generadora de entusiasmo en cualquier proceso que le toque acompañar o liderar. Su trayectoria es larga, diversa y potente como ella. Es, también, inseparable de este reconocimiento”. Estas hermosas palabras fueron publicadas hace 4 días en el facebook INTA Rafaela, que tuvo la alegría profunda y el orgullo de hacer público que María Rosa es la nueva Directora Nacional Asistente de Extensión y Transferencia del INTA, uno de los tres cargos más importantes de la Experimental a nivel nacional. Y como si fuera poco, “es la primera mujer que ocupa este lugar en la institución, y una mujer habitante de nuestra casa. Deseamos que puedas ver crecer junto a otros y otras, algunas de todas esas transformaciones que soñás”, finalizó el anuncio en las redes sociales. Horas después, María Rosa no ocultó su felicidad por tan importante logro. “Se trata de un concurso nacional abierto. Se trata de un gran desafío en lo personal, porque uno a veces no se imagina en algunos lugares y conversando con compañeros más grandes, que han pasado por estas circunstancias, estimulan a uno a desplegar los conocimientos o las ideas y estrategias que se piensa y que podrían llevar a potenciar el desarrollo de la institución. Fue eso lo que me animó a presentarme, donde hubo muchas charlas con personas que tienen experiencia en distintos lugares del país y que no había que dejar pasar esta oportunidad. Aún perdiendo uno gana en el sentido de que empieza a hacer experiencia, a presentar proyectos y se generan objetivos nuevos por alcanzar. Ese fue un poco el desafío que me tracé a la hora de iniciar el concurso, que tiene varias etapas”, expresó la rafaelina por adopción ante un extenso diálogo con LA OPINION. Acerca de cómo fue el concurso que finalmente ganó, acotó que “en este sentido, la primera etapa es de antecedentes, donde todos los concursantes presentan sus currículum en base a todo su desarrollo personal donde luego se ve quiénes pueden acceder a ese puesto nacional. Luego llega una preselección que se hace también por antecedentes que es analizado a nivel del concejo directivo nacional y los que quedan seleccionados pasan a una segunda etapa que se llama psicotécnica, que es una entrevista en profundidad para conocer la personalidad y algunos aspectos que tienen que ver con la especificidad del cargo, como el liderazgo, el trabajo en equipo. Esto lo hice en Buenos Aires a través de una entrevista bastante larga de una consultora de recursos humanos. Y la última etapa fue muy linda y reñida, ya que una persona muy reconocida en el INTA como Daniel Díaz, de una basta trayectoria en la institución y un compañero, llegó junto conmigo a esta instancia final y había que elegir a uno de los dos para ver quién quedaba en la dirección de este proyecto. Personalmente, me sentí a gusto que haya sido él porque lo conozco muy bien y es una gran persona, y creo que él también sintió lo mismo en términos de que no era una competencia egoísta, sino que era algo lindo el hecho de que los dos estemos compartiendo esa instancia final. Después presenté el proyecto ante un comité donde estaba el director del INTA, Jorge Villar, y representantes de entidades del sector. Posteriormente, te hacen un conjunto de preguntas y la presentación del proyecto duraba alrededor de 30 minutos, con una entrega antes. Eso se hizo en Buenos Aires, en la dependencia central de INTA y después de un tiempo te avisan quién ganó. Una vez que sale la resolución, te dan un tiempo para que uno se acomode con el traslado porque el lugar de trabajo es en Buenos Aires”.

“YA ESTABA FELIZ”
Haciendo mención de su preparación, Scala añadió luego que “participaron un total de 19 personas en este concurso. En una primera instancia fuimos 6 y luego 2 para la segunda etapa. En ese momento, ya estaba feliz. La formación que desarrollé en toda mi vida profesional tiene mucho que ver con esta etapa de extensión. Me recibí en 1991 en la Facultad de Rosario y soy egresada de la Universidad Nacional de Rosario. Cuando estudiaba en varias cátedras, trabajé en la docencia, algo que me gusta y mucho porque está relacionada con la extensión. Después trabajé en la cátedra de producción animal, luego, dentro de la facultad, trabajé en el área de extensión relacionado a la lechería y posteriormente me presenté a un concurso para trabajar en un proyecto que se llamó Cambio Rural. El lugar de residencia lo elegí personalmente y decidí Rafaela, porque me gustaba la parte lechera. En esa primera instancia fue cuando se implementó el programa en 1993, donde éramos 2 mujeres entre 100 personas, una de Mendoza y yo. Fuimos los primeros 100 elegidos para presentar este proyecto en el país. Ya instalada en esta ciudad, viví un año en una de las casitas del INTA y trabajé 11 años contratada por este proyecto. Recién entré al INTA en el 2001 como planta no permanente y en el 2004 como planta permanente . En el 2006 tuve la posibilidad de trabajar y coordinar un proyecto regional lechero que abarcaba a toda la provincia de Santa Fe durante 6 años y posteriormente coordiné un proyecto territorial que abarcaba la lechería y otras actividades productivas en la zona centro de la provincia dentro de la experimental de Rafaela. Y ahora estaba trabajando en el diseño de una plataforma nacional dentro de la plataforma lechera que tiene que ver con la articulación de todas las actividades lecheras que se hacen en el país, tanto de INTA como de otras instituciones. Y dentro de este camino en la plataforma, es que me presenté a concursar. Tengo 54 años, mis hijos ya están en la facultad y es un momento en la vida personal que facilita algunos desplazamientos, porque mi marido me acompaña también en esta propuesta, porque lo personal es tan importante como lo profesional y ambas deben ir de la mano para que salga lo mejor posible".

“MI IDEA ES REGRESAR”
De cara a lo que se viene, María Rosa sostuvo luego que “todos los cargos se van concursando cada 4 años dentro de INTA a nivel local, regional y nacional. Hay muchos concursos para la gente relacionada al sector rural y hay que estar atentos a la página de INTA. La mayoría son abiertos y todos tienen la posibilidad de presentarse. Mi idea es regresar a Rafaela dentro de 4 años, porque me siento muy bien aquí, he tratado de participar en varias cosas, es una ciudad hermosa y compartí muchas cosas lindas. Los rafaelinos son muy buenos y me han tratado siempre con mucho respeto. Es muy emprendedora y ha crecido mucho desde lo cultural, lo educativo, lo organizativo, en lo político. Así que a los jóvenes les digo que se animen a participar en los lugares donde pueden desarrollarse, que insistan, porque trabajando y esforzándose pueden aparecer oportunidades inesperadas. Cuando me radique en Buenos Aires vamos a estar compartiendo algunos momentos con la familia allí, y también en Rafaela. De a poco vamos a ir conociendo otras ciudades, otras realidades. Es un buen combo de oportunidades para crecer. La fecha de asunción en el cargo aún no la tengo, pero sería a finales de diciembre. El objetivo es trabajar con los centros regionales del país, pero también voy a seguir trabajando, desde otro lugar, con el centro regional de Santa Fe en el cual trabajan 3 experimentales, entre ellas la de Rafaela, donde la premisa es hacer crecer nuestra institución para el bien de la ciudad”.

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