Incertidumbre y expectativas

Editorial 08 de noviembre de 2019 Por
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La incertidumbre electoral ya es historia en la Argentina, esa misma que se manifestaba a través de un estress extremo en el mercado cambiario, puesto que las urnas primero y el escrutinio definitivo que finalizó esta semana confirmaron que Alberto Fernández será el Presidente a partir del 10 de diciembre. Ese país que en la previa de las elecciones del 27 de octubre aparecía al borde de un ataque de nervios ahora transita una suerte de tensa calma, porque por un lado la crisis sigue entre nosotros, con un recrudecimiento de la inflación y una nueva derrota del salario, y por otro crecen las expectativas en torno a lo que vendrá, a la gestión de Fernández en Casa Rosada, en saber quiénes serán sus funcionarios y principalmente qué medidas elegirá en sus primeros días de Gobierno. 
Siempre hay un crédito, limitado pero crédito al fin, cuando se inicia una nueva etapa. Lo que se suele llamar una luna de miel en la relación entre un Gobierno y los ciudadanos. Pueden ser 100 días o quizás menos si las medidas anunciadas no cubren las expectativas de la sociedad en general o bien de los distintos grupos de interés, como los trabajadores, la industria o el campo entre tantos otros. 
El debate en la escena pública por estos días se ocupa sobre el perfil que tendrá la gestión de Fernández y la relación que tendrá con la vicepresidenta electa, Cristina Fernández de Kirchner. Si el futuro Gobierno regresará a las banderas tradicionales del kirchnerismo o si tendrá autonomía como para marcar una agenda propia que tome lo bueno que deja Mauricio Macri y Cambiemos, como la reinserción internacional y la apertura de los mercados fronteras afuera. Los desafíos son enormes, renegociar la deuda, bajar la inflación, recuperar el mercado interno y el salario, crear trabajo y así mejorar los indicadores sociales como reducir la pobreza y la indigencia. Está claro "qué es lo que hay que hacer" en la Argentina de los próximos años -también lo estaba en el 2015, en el 2011 y antes también- pero lo que falta son certezas de "cómo" se llevará a cabo la tarea pendiente. 
En el mientras tanto, las estimaciones que realizan consultoras especializadas u organismos internacionales sobre cómo terminará el 2019 o como será el 2020 para la Argentina no son demasiados alentadores, quizás porque el punto de partida no es nada bueno. El mes pasado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó que la economía de la Argentina se desplomará 3,1% este año con una inflación del 57,3%, mientras que el panorama para 2020 es menos oscuro pero no alentador. Los pronósticos dados a conocer por el Fondo empeoraron todos los escenarios para el país: en julio el organismo había previsto una inflación del 40% para este año, con una contracción del PBI del 1,3%.
En su último informe Panorama Económico Mundial (WEO, por sus siglas en inglés), el Fondo dijo que la economía del país cayó 2,5% en 2018, se reducirá 3,1% en 2019 y caerá 1,3% en 2020. Tres años negativos son realmente muy difíciles de resistir, por tanto se entiende que empresas cierren y trabajadores sin queden sin empleo. Y para el 2020, además de una nueva retracción, continuará la inflación en niveles altos a tal punto que el organismo proyecta que el índice de precios al consumidor rondará el 39,2%. Al menos en materia de desocupación no se prevé un deterioro muy distinto al que ya se observa, puesto que se estima que en diciembre próximo crezca al 10,6% pero que en 2020 muestre una tibia recuperación y baje al 10,1%. 
De acuerdo al reporte del FMI, el dramático empeoramiento de las condiciones macroeconómicas entre 2017 y 2019 en un pequeño número de economías bajo severas angustia (en particular Argentina, Irán, Turquía y Venezuela) representa aproximadamente la mitad de la disminución en crecimiento mundial de 3,8% en 2017 a 3% en 2019.
Por su parte, el Banco Mundial pronosticó que la economía argentina recién volverá a la senda del crecimiento con una leve reactivación del 1,4% en el 2021. En su último estudio, subrayó que los acuerdos comerciales sellados por
México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), y el Mercosur y la Unión Europea, que fueron negociados en el transcurso del último año, representan oportunidades hacia una mayor integración comercial y, eventualmente, un mayor dinamismo regional. Ambos pueden tener efectos positivos considerables sobre el crecimiento, aunque deberán abordarse los impactos ambientales y las potenciales repercusiones negativas sobre ciertas áreas, indicó el reporte , titulado "¿La integración comercial como vía hacia el desarrollo?".
Más allá de los escenarios hipotéticos que se pinten sobre lo que pueda ocurrir el año que viene y un poco más, lo cierto es que la Argentina necesita de un diagnóstico preciso ahora mismo y de que comience un tratamiento con o sin medicación en forma urgente para recuperar su bienestar y el de todos los argentinos. 




Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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