Celebración de la patronal

Región 04 de noviembre de 2019 Por
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FOTO F. MELCHIORI// EXPO PARROQUIA./ Las comisiones de la parroquia exhibieron, ayer, sus actividades en la plaza Libertad.
FOTO F. MELCHIORI// EXPO PARROQUIA./ Las comisiones de la parroquia exhibieron, ayer, sus actividades en la plaza Libertad.

SUNCHALES (De nuestra Agencia). - Hoy, 4 de noviembre, Fiesta de San Carlos Borromeo se conmemora la fiesta patronal de esta ciudad. En tal sentido a las 19:30 desde el templo parroquial- erigido en honor al Santo Patrono- se informó que se llevará acabo  la procesión con la imagen del santo alrededor de la plaza Libertad, a continuación será celebrada la Santa Misa en el templo.

Abnegación de San Carlos
Hay un acontecimiento célebre en la vida de Carlos que define la heroica abnegación y sentido de responsabilidad de su cargo: la llamada peste de S. Carlos. Cuando el 11 de agosto de 1576 hacía su entrada solemne en Milán D. Juan de Austria, que marchaba camino de Flandes, estalló la espantosa noticia de que había peste en la ciudad. Aquel mismo día prosiguió D. Juan su viaje y los milaneses comenzaron a aprestarse para luchar contra el terrible enemigo. Borromeo, que se encontraba fuera de la ciudad, al saber la noticia aceleró la vuelta para tomar las medidas oportunas. Los lazaretos rebosaban ya de apestados, a los que faltaban no sólo los auxilios materiales, sino también los espirituales. El arzobispo comprendió cuál era su deber. Hizo pedir limosna por la ciudad y de su patrimonio vendió los objetos preciosos que le quedaban. Incluso cedió las colgaduras de su palacio para hacer vestidos. Dormía escasamente dos horas para poder acudir personalmente a todas partes, visitaba todos los barrios alentando el ánimo de los que desfallecían, administraba él mismo los últimos sacramentos a los sacerdotes que sucumbían en aquella obra de caridad. Despreció el peligro de contagio, y ordenó un triduo de oraciones públicas y procesiones. Pero la peste siguió en aumento durante el otoño y todo el año siguiente de 1577. Hasta el 20 de enero de 1578 no se declaró su extinción. Por su extraordinaria conducta durante la peste, aquella dura prueba se denominó la peste de San Carlos.
A los trabajos de la administración central de la diócesis, añadió las visitas pastorales de los extensos territorios de su jurisdicción, que abarcaba también parte de los cantones suizos, y otras misiones pontificias. Intervino activamente en los cónclaves de Pío V y Gregorio XIII para asegurar una elección digna. En fin, fue un celoso pastor y un obispo reformado y reformador según el concilio de Trento.



Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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