Gobierno definido, pero liderazgos en discusión

Notas de Opinión 30 de octubre de 2019 Por
La elección ha dejado un nuevo Presidente que asumirá en diciembre, pero no ha definido quién va a liderar efectivamente el Peronismo.

La elección ha dejado un resultado claro sobre quien gobernará: Alberto Fernández ha ganado en primera vuelta. Su partido gobierna provincias que en conjunto tienen el 80% de la población del país (cuatro cada cinco estará bajo gobiernos provinciales del PJ).
Pero la elección no ha definido, quien va a liderar efectivamente el Peronismo. Esta fuerza política no tiene experiencia de "bicefalía" en el poder. Es decir tener dos líderes cuando se llega al gobierno. Perón, Menem, Duhalde y los Kirchner, una vez que ganaron alinearon al Peronismo detrás de la Casa Rosada.
Pero no es la situación de hoy. El binomio presidencial que gobernará, tiene una particularidad: el Presidente (Alberto) ha sido nominado por la Vicepresidenta (Cristina), quien además tiene la adhesión de un tercio del electorado, aunque sin unir el PJ, nunca hubiera llegado a la mitad del total de los votos que ha obtenido su fórmula.
No será fácil que esta situación se mantenga mucho tiempo. En política suele decirse que el poder no se comparte. Pero también es cierto, que esta diferencia puede resolverse en forma no-traumática, como sucediera con Kirchner y Duhalde entre 2003 y 2005, cuando el primero se impuso a su "padrino" (el anterior Presidente), con un proceso gradual de acumulación de poder, que condujo entonces el actual Presidente electo, que entonces era el Jefe de Gabinete.
Suele ser un error subestimar a Cristina. Alberto necesitará de su apoyo para enfrentar una situación económica muy difícil, con una sociedad que viene acumulando tensiones y frustraciones desde hace décadas. Alberto no tendrá -por lo menos inicialmente-, la recuperación que acompañó a Kirchner desde los primeros días de su mandato.
Pero queda planteada también la pregunta sobre el liderazgo de Cambiemos. Hoy no está del todo claro si el Radicalismo se mantendrá dentro de esta coalición o no. Dentro del PRO, siendo Larreta reelecto Jefe de Gobierno, tendrá ventaja para la candidatura presidencial de 2023.
Ni Macri -aunque hizo una elección mejor que la esperada- ni Vidal desaparecerán del escenario político. Pero no les será fácil a ninguno de los dos, tras derrotas electorales contundentes y sin tener posiciones de poder, disputar al Jefe de Gobierno porteño dicha candidatura.
Definido el resultado de la elección presidencial y el dominio que tendrá el oficialismo sobre gobiernos provinciales y el Congreso queda por definir los liderazgos, tanto en el oficialismo como en la oposición.

EL PERONISMO
La elección que ha tenido lugar puede ser analizada como una contienda entre dos coaliciones: una de centro-izquierda con la fórmula Fernández-Fernández y otra de centro-derecha, con Macri-Pichetto.
La integración de las fórmulas ya muestra una particularidad: tres de los cuatro integrantes son peronistas (Pichetto también lo es) y también lo son los dos integrantes de la tercera (Lavagna-Urtubey).
Pero ¿qué es el peronismo que gobernará la Argentina por lo menos los próximos cuatro años, cuando se acaban de cumplir 74 años de que esta fuerza política irrumpió un 17 de octubre con una multitud movilizada por la figura de Juan D. Perón?
Hay diversas interpretaciones. Para algunos es un partido político, y lo es, pero cada vez menos relevante como su expresión dominante. Para otros es un movimiento que reúne a sindicatos, movimientos sociales, sectores empresarios y hasta sacerdotes villeros. También lo es, pero su conducción centralizada es mucho más débil que en el pasado. Históricamente se autodefinió como una doctrina, que lo fue. Pero hoy son pocos los militantes que han leído los libros y escritos de Perón. Por lo general sólo recuerdan las tres banderas: Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social. Incluso ha sido asimilada a una ideología, como sistema de valores derivado de una interpretación de su identidad populista.
Pero también es una cultura política. Hemos visto a los dirigentes del PRO que venían del peronismo cantando la marcha peronista al recibir al senador Pichetto y eran integrantes de la primera línea de este partido. También llamó la atención ver a los manteros en La Plata resistir el desalojo policial cantando la misma marcha. Fue cantada a pleno en la celebración del triunfo de la fórmula Fernández-Fernández.
El peronismo contiene las cinco expresiones al mismo tiempo: partido, movimiento, doctrina, ideología y cultura. Pero la nota dominante en este momento histórico es la última: es una cultura política, que se ha extendido más allá de esta fuerza política.
Hemos visto a Alberto Fernández elogiando a Alfonsín durante la campaña. Algunas versiones sostienen que la UCR tendría un lugar en su gabinete.
Es posible que alguna figura independiente de prestigio como Facundo Manes también lo integre. En otros niveles no hay que descartar ver alguna figura de Cambiemos.
Perón sigue siendo clave para entender al peronismo. Pero hay un Perón del "cinco por uno no va a quedar ninguno" y otro del abrazo con Balbín, buscando la unidad nacional.
Son dos caminos muy diferentes y los dos se dieron dentro del peronismo.
Pero la actitud que adopte el oficialismo no sólo dependerá de él mismo, sino también de la disposición que muestre la oposición -que ha perdido con un porcentaje razonable dada la crítica situación económica- para superar la llamada "grieta" que en la campaña se profundizó.
Los primeros gestos de Fernández y Macri muestran predisposición al diálogo en momentos que el país lo necesita.





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