El Papa invita a “pedir la gracia de sentirnos necesitados de misericordia, interiormente pobres”

Información General 28 de octubre de 2019 Por
CLAUSURA DEL SÍNODO DE LA AMAZONIA
FOTO ZENIT// HOMILÍA./ El Santo Padre durante la celebración de ayer.
FOTO ZENIT// HOMILÍA./ El Santo Padre durante la celebración de ayer.

(ZENIT – 28).- En la Misa de clausura del Sínodo Especial de los Obispos para la Región Panamazónica, el Papa ha reflexionado, a través de la Palabra de Dios anunciada ayer, en tres maneras de rezar, mediante tres personajes: en la parábola de Jesús rezan el fariseo y el publicano, en la primera lectura se habla de la oración del pobre.
Este domingo, 27 de octubre de 2019, tras tres semanas de trabajos sinodales, el Santo Padre ha presidido la Eucaristía en la basílica de San Pedro, acompañado en el altar de la cátedra por el Cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de los Obispos, el cardenal Cláudio Hummes, relator general, y el cardenal Michael Czerny, secretario especial.
Oración del fariseo
El fariseo, advierte el Papa, presume porque cumple unos preceptos particulares de manera óptima, pero “olvida el más grande: amar a Dios y al prójimo“. De este modo, no le pide nada al Señor, porque “no siente que tiene necesidad o que debe algo, sino que, más bien, se le debe a él”. “Está en el templo de Dios, pero practica otra religión, la religión del yo”. También los cristianos que rezan y van a Misa el domingo “están sujetos a esta religión del yo“, ha observado.
Así, ha animado a los fieles a rezar “para pedir la gracia de sentirnos necesitados de misericordia, interiormente pobres”, ya que “que sólo en un clima de pobreza interior actúa la salvación de Dios”.
“¡Cuánta presunta superioridad que, también hoy se convierte en opresión y explotación!”, ha observado. “Lo hemos visto en el Sínodo, cuando hablábamos de la explotación de la Creación, de la gente, de los habitantes, de la Amazonía, la trata de personas, el comercio de las personas”, y ha agradecido que “providencialmente hoy” hayan participado en la Misa “no solamente los indígenas de la Amazonía, también los más pobres de la sociedad desarrollada, los hermanos y hermanas enfermas”, palabras aplaudidas por la asamblea.
Oración del publicano
Mirando al publicano, ha dicho Francisco, “descubrimos de nuevo de dónde tenemos que volver a partir: del sentirnos necesitados de salvación, todos”. Este el “primer paso de la religión de Dios, que es misericordia hacia quien se reconoce miserable”, ha indicado.
Ha recordado que “su oración nace del corazón, es transparente; pone delante de Dios el corazón, no las apariencias. Rezar es dejar que Dios nos mire por dentro sin fingimientos, sin excusas, sin justificaciones. Porque del diablo vienen la opacidad y la falsedad, de Dios la luz y la verdad”. En cambio, ha añadido, “la raíz de todo error espiritual, como enseñaban los monjes antiguos, es creerse justos. Considerarse justos es dejar a Dios, el único justo, fuera de casa”.
Oración del pobre
Los pobres, dice el Pontífice, son “iconos vivos de la profecía cristiana”. Francisco ha exhortado a pedir “la gracia de saber escuchar el grito de los pobres: es el grito de esperanza de la Iglesia”. Así, “haciendo nuestro su grito, también nuestra oración atravesará las nubes”.
En este Sínodo “hemos tenido la gracia de escuchar las voces de los pobres y de reflexionar sobre la precariedad de sus vidas, amenazadas por modelos de desarrollo depredadores”. Y, sin embargo, ha añadido, “aun en esta situación, muchos nos han testimoniado que es posible mirar la realidad de otro modo, acogiéndola con las manos abiertas como un don”.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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