El trabajo en tiempos de vampiros

Suplemento Economía 27 de octubre de 2019 Por
El empleo de estar ocho horas en un lugar cumpliendo horario es cada vez menos demandado. En primer lugar porque en muchos casos es improductivo y segundo porque aporta, al individuo y a la sociedad, poco valor agregado. Ahora se busca unir el empleo con la actividad favorita de una persona, para que el trabajo también satisfaga otras necesidades más allá del dinero.
FOTO ARCHIVO TRANSFORMACION. El trabajo se encuentra en una fase de cambio en todo el mundo.
FOTO ARCHIVO TRANSFORMACION. El trabajo se encuentra en una fase de cambio en todo el mundo.
Las actuales tecnologías llevan a que las nuevas generaciones, y las no tan nuevas, pasen muchas horas conectados a las redes sociales a través de diferentes dispositivos. Esto está cambiando todo, desde la forma de ver televisión, de hacer negocios y por supuesto cambia nuestras empresas y nuestro trabajo. Una arista de esta actividad, llamada por los expertos Vamping (en español seria “vampiriando”), consiste en pasarse conectado a través de los celulares o las tablets, en ocasiones hasta la madrugada, viendo series, conversando con amigos, o conectado a las redes sociales. Quienes realizan esta tentadora actividad, se levantarán por la mañana con somnolencia y con bajo rendimiento físico e intelectual.
Pero los cambios que los tiempos nos traen en el mercado laboral, en una Argentina con desempleo, no se acaban aquí. Mientras los políticos discuten como cambiar las leyes laborales utilizando todo tipo de recursos semánticos para evitar el término reforma, la demanda y la oferta de trabajo cambian definitivamente.
El empleo de estar ocho horas en un lugar cumpliendo horario es cada vez menos demandado. En primer lugar porque en muchos casos es improductivo y segundo porque aporta, al individuo y a la sociedad, poco valor agregado. Paso a explicar esta última controvertida frase de la siguiente manera, el trabajo debe aportar más que un sueldo, otra vez, tanto al individuo como a la sociedad.
Cuando decimos que es improductivo, no nos referimos al valor que generan para quien realizan el trabajo sino, al tiempo que se pierde en la vida haciendo una actividad solo por dinero. Hasta estas nuevas generaciones que están pateando el tablero, las personas cambiaban su libertad por un sueldo y solían valorar mucho a este, por lo que cuidaban el empleo hasta la jubilación. Trabajaban ocho horas esperando llegar a casa para escribir poesía o dedicarse a su pasión por la jardinería o leer y conversar de fútbol. Este paradigma fue roto y los Millenials valoran más hacer las actividades que les gustan, que aquellas que solo se hacen por dinero.
La manera de unir la nueva oferta de trabajo con las características descriptas y con la actual alicaída demanda de empleo, no puede ser quedarse en la queja, de que no hay trabajo o que los jóvenes no quieren trabajar o que aquellos que lo tienen no lo cuidan lo suficiente. Tampoco debemos esperar que la política se ponga de acuerdo, ya que no lo hará por el sensible tema a discutir y el poco margen de maniobra que tienen determinados políticos, más cercanos a la necesidad de caer demagogia para ganar elecciones, que a la gente.
La forma de hacerlo es unir el empleo que se busca con la actividad favorita, para que el trabajo también satisfaga otras necesidades más allá del dinero. Por ejemplo, si me gustan los fierros, debo trabajar en algo relacionado con ellos. Hay un montón tareas cercanas a estos que me harán interactuar con mis pasiones, desde un taller de chapa y pintura, a una concesionaria de autos o un taller de reparación de maquinaria agrícola o venta y colocación de accesorios para autos y camionetas, ploteo de vehículos, instalación de equipos de audio, gomerías y venta de cubiertas y un sin número de actividades que se relacionan con la pasión de uno, solo para ejemplificar, pero que me permitirán estar en contacto con lo que me gusta, todo el tiempo. Y podré aprender y formarme en dichas actividades mientras disfruto.
El creador repartió distintos dones o talentos a las personas, ese es el don que debemos explotar y desarrollar para convertirlo en algo más que una fuente de ingreso, ya que además nos acercará a la felicidad cumpliendo y el plan de Dios. Donde tengas el corazón, ahí tendrás tu tesoro.
Aquí terminamos por tengo que mirar Twitter, Instagram, Facebook, no puedo perder los fueguitos de Snapchat, sale la serie nueva en Netflix y actualizo Linkedin mientras pongo mi playlist favorita en Spoty.

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