"Boqueteros" no pudieron desvalijar una Joyería

Policiales 14 de octubre de 2019 Por
Ocurrió minutos antes de la hora 2 del 31 de octubre de 1924, en un local de la calle Carlos Pellegrini 538 en la ciudad de Buenos Aires.
Boqueteros hace 25 años
FOTO ARCHIVO - OBRA DE INGENIERIA. Así se calificó lo realizado por los "boqueteros".

En el país, periódicamente la información policial da cuenta de una interesante cantidad de modalidades delictivas por parte de quienes cometen hechos contra la propiedad. Y en algunos casos sorprende el modus operandi de los delincuentes.

En materia de traer a la superficie sucesos que en su momento generaron variados comentarios, referidos al ingenio puesto en vigencia para cometer los robos, damos cuenta hoy de lo sucedido hace casi 95 años.

La historia memora que Saverio Morena dormía profundamente cuando su mujer lo despertó, sobresaltada, tras escuchar ruidos en la parte de la casa donde funcionaba la joyería de la familia. El hombre se dirigió al local, y por entre rendijas de maderas del piso observó el reflejo de la luz de una linterna.

Seguidamente comenzó a gritar pidiendo ayuda, y los intrusos desaparecieron rápidamente. Ocurrió minutos antes de la hora 2 del 31 de octubre de 1924, en una joyería ubicada en Carlos Pellegrini 538, en el centro porteño.

Y hubo conmoción por lo novedoso del método "boquetero" empleado por los delincuentes.

OBRA DE INGENIERIA

La obra de ingeniería que llevaron adelante los ladrones fue llamativa para la época y requirió un nivel de planificación y sigilo que sin dudas le demandó tiempo y esfuerzo para, definitivamente, irse con las manos vacías.  A la Policía le llevó tiempo comprender dónde habían arrancado los atracadores.

Lo primero que se pensó fue que el boquete desembocaba en alguna vivienda cercana, por lo que se inspeccionó casa por casa, al igual que dos edificios en construcción, una propiedad que iba a ser demolida y el hipódromo que estaba a una cuadra.

Y la búsqueda tuvo un resultado negativo.

INGRESO POR UN TUNEL

Francisco Ortino era cabo de Bomberos, y se ofreció a investigar (atado a una cuerda) el túnel desde donde emanaban fuertes olores por lo que debió usar una máscara protectora. El túnel tenía alrededor de 1,40 metro de profundidad y al llegar al fondo doblaba hacia el lado de la acera.

Luego llegaba hasta la calzada y, desde allí, a un caño maestro con una abertura de un metro de diámetro.

Así las cosas, finalmente el bombero terminó saliendo por una boca de tormenta de la esquina de Lavalle y Pellegrini. Allí explicó que no había observado boquete alguno, por lo que se acrecentaba el misterio sobre cuál había sido el punto de ingreso y de salida de los asaltantes.

PALABRA DE UN EXPERTO

En consecuencia, la Policía ordenó una inspección de personal técnico de Obras Sanitarias, y fue entonces que un "conocedor" se acercó a la Comisaría y explicó que, contrariamente a lo que se creía, una persona podía pasar bastante tiempo dentro de las cañerías, excepto que lloviera.

Esto significaba que los ladrones podrían haber ingresado al túnel desde mucho más lejos que las pocas cuadras que se habían revisado. Como Recoleta o Puerto Nuevo (la zona de dársenas que va desde Retiro hasta Palermo).

Al respecto, inspectores describieron que el caño maestro de Obras Sanitarias comenzaba en la esquina de Pellegrini y Corrientes, y llegaba hasta la avenida Córdoba, donde había una cámara que abarcaba casi toda la calzada. Y desde allí partía un ramal de las mismas dimensiones.

Una vez que la Policía supo esto, se concluyó que los ladrones no habían ingresado por las bocas de tormenta, y se asumió que seguramente el punto de ingreso era alguno de los sectores donde desembocaba el caño.

LOS ELEMENTOS HALLADOS

Un taladro, una palanqueta, dos mechas para taladro, un cortaplumas, tres pilas para linternas y otros elementos, fueron hallados junto al boquete de la entrada a la joyería. También unas tablas usadas para evitar caminar sobre el agua en las cañerías.

Y en cuanto al hecho en sí, la Policía no salía de su asombro por la perfección del túnel llevado a cabo por los ladrones.

Una obra maestra que, no obstante, apenas sirvió para darle un buen susto al propietario de la Joyería, ya que no existió botín alguno.

Seguramente, los frustrados ladrones fueron en busca de 80.000 pesos en joyas, además de $20.000 más que estaban en consignación.


* Por Sol Amaya. (Archivo de Rubén A. Armando).

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