Ballarini: "Hacer ciencia en la Argentina es casi imposible"

Locales 14 de octubre de 2019 Por
El científico Fabricio Ballarini estuvo en el cierre de la Agenda de Ciencia y Tecnología 2019 de Rafaela, donde en esta oportunidad, bajo el formato de “Ciencia y Birra”, disertó sobre la falta de atención, los niveles de la percepción y los efectos que tiene el celular en nuestras vidas. Además analizó el lugar que se le da al desarrollo científico en la Argentina.
FOTO J. BARRERA CHARLA. Ballarini con su particular ciclo "Ciencia y Birra", el viernes en el Bar Barcelona de Pasaje Carcabuey.
FOTO J. BARRERA CHARLA. Ballarini con su particular ciclo "Ciencia y Birra", el viernes en el Bar Barcelona de Pasaje Carcabuey.
Fabricio Ballarini es biólogo, egresado de la Universidad de Buenos Aires. Tiene un doctorado y un posdoctorado en el Laboratorio de Memoria de la Facultad de Medicina de la UBA. Actualmente, es investigador del Conicet en el Laboratorio de Memoria del Instituto de Biología Celular y Neurociencias “Dr. De Robertis". El viernes estuvo en Rafaela para clausurar la Agenda de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación que impulsó el Municipio durante casi tres meses. 
El científico mantuvo una charla distendida LA OPINION sobre la ciencia y el presupuesto que se le da a este tema en el país, sobre el fino equilibrio que hay que tener para que el avance de la tecnología y los descubrimientos, en lugar de beneficiar al hombre se lo devore.
-¿Cómo te sentís cada vez que te convocan para este tipo de eventos donde la ciencia, la innovación y la tecnología son tenidos en cuenta?
- Siempre me da placer ser convocado por la gente de Rafaela y hablar de estos temas en contextos distintos y con públicos diferentes. Estuve frente a chicos de escuela primaria en una oportunidad, otra vez me llamaron para hablarle a los docentes y ahora en un bar en donde enfocamos esta temática desde lo social y con otra apertura para poder entretenernos, vernos identificados y no mirar a lo científico como algo muy lejano.
-¿Cómo preparas tus charlas de acuerdo a los públicos y logrando que la ciencia no sea vista desde un lugar distante o elevado?
- La ciencia es súper fácil lo que sí hay que tener ganas de contarla y tiene que haber gente con ganas de escuchar y por eso esta vez hablamos en el cierre de la Agenda de temas accesibles y tangibles como lo son las redes sociales, cuanto prestamos atención, si la cabeza nos da para tantas cosas, el celular, tablet, wastsapp, gente que nos habla, las noticias que nos llegan todo el tiempo y hasta cuando podemos soportar esa información y como la procesamos.
-¿Y cómo se hace eso sin que nos termine agobiando y generando mayores problemas de comunicación?
- Cuando uno tiene la atención cada vez más partida toma malas decisiones porque no tiene el tiempo y la profundidad necesaria para analizar esas situaciones. El sistema tecnológico y la cantidad de información termina complotando hacia nosotros en la toma de acciones y también contra nuestra memoria, porque si prestamos atención a pocas cosas recordamos menos y si recordamos menos tomamos decisiones más apresuradas. Es por eso que casi todo dura poco, una serie dura poco, una canción pasa rápido y hablamos de temas específicos en un momento pero al poco tiempo ya deja de ocupar nuestra atención. Debemos ser consientes del momento que estamos transitando, pero lamento no poder dar las soluciones, me encantaría tenerlas pero por ahora expongo el problema.
-¿Cómo ves a la robótica como apuesta del desarrollo en los más jóvenes y esta discusión respecto a si la ciencia incluye o excluye a las personas?
- A mi me fascina el tema de la robótica y por otro lado me genera muchos interrogantes como humano, me agarra nostalgia porque me parece que le estamos entregando demasiadas funciones a las máquinas, más allá de que es inevitable y está sucediendo, pero soy un acérrimo defensor de la humanidad. Si empezamos a ceder, los robots avanzan rápido y en definitiva es la curiosidad humana la que lo permite. Me parece que esa curiosidad en algún momento nos va a golpear y vamos a ser reemplazados por estas máquinas en funciones que nos gustaban y esa posibilidad de que puedan ocupar fácilmente el lugar del hombre.
-¿Cómo se logra el equilibrio entre el científico que crea mejor bienestar a la humanidad con los avances y todo este panorama que describiste con la competencia de la ciencia y el hombre?
- Me parece que la inteligencia, ese don que tenemos tiene como un doble filo, donde generamos tanto progreso que no se si estamos capacitados para poder procesarlo de esa manera. La mayoría de los avances científicos tecnológicos llegan más rápido que los dilemas por lo cual a veces hay que tener un tiempo para poder acomodarse, como por ejemplo con lo genético, con niños que nacen con inmunidad para ciertas patologías y hasta qué punto todo esto da libertad ya que nadie le preguntó a esos niños si querían tener ese gen mutado. Por eso por un lado es fascinante y por el otro es aterrador pensarlo así, por lo menos es interesante que la sociedad pueda saberlo para que ponga límites y pueda presionar para ver qué cosas se pueden hacer y cuáles no.
-.¿En la Argentina cuanto se aporta a la ciencia ya que se habla muchas veces de que la educación es lo más importante para salir de la crisis?
- Está muy difícil, casi imposible es hacer ciencia en la Argentina y por otro lado el sistema educativo transita una crisis casi eterna no sólo en nuestro país sino en parte del mundo donde no se incorporan términos científicos, donde a veces se cierran en mitos y costumbres que son difícil de erradicar. Estamos luchando para ver si se puede incorporar o evidenciar con distintas actividades que la ciencia es interesante que puede generar atención y que puede dar una mirada distinta a problemáticas que tenemos todos los días.
-¿A veces te sentís frustrado en tu elección de ser científico en la Argentina?
- Para hacer ciencia tenés que tener un estado de resiliencia terrible porque vivís atado a la frustración de por sí porque planeas un montón de experimentos y no todos te salen, pero acá en la Argentina tenés que tener una capacidad distinta de superación porque sobre todo los años que uno puede hacer ciencia son muy pocos. Tenés que estar constantemente capacitándote y llegas al sistema científico a los 35 años y por eso tenés que aprovechar muy bien el tiempo.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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