El déficit

Suplemento Economía 13 de octubre de 2019 Por
Si no podemos crear nuevos impuestos y tampoco vemos viable reducir los gastos, no tenemos más ahorros y no podemos recurrir al crédito, nos quedan dos soluciones. La emisión monetaria, que es lo que siempre se hace con resultados pésimos. O hablar de producción y productividad.

Cualquier empresa que emprendamos debe tener equilibrados sus ingresos con sus egresos. Es decir que luego de una inversión inicial, los ingresos por venir deben superar a los egresos. Lo mismo que en el presupuesto del hogar, solo puedo gastar más de lo que ingresa, utilizando ahorros o recurriendo al endeudamiento. Esta recomendación ya la da Lucas, en el capitulo 14 de su libro, hace más de 2000 años.
El país no hace esto, gasta por encima de sus ingresos, a esto llamamos, Déficit Fiscal.
Argentina tiene una de las cargas fiscales más altas del mundo y su población no puede soportar mayores tributos, basta con consultar a cualquier contador quien te dirá que es muy difícil hacer rentables los negocios con esta carga impositiva y prueba de esto es la caída de la inversión, que genera menores empleos y que derivan en menor consumo y por supuesto en menor recaudación, realimentando la no deseada situación.
El sistema económico no tolera más impuestos en ninguno de los sectores productivos, incluso el sector agropecuario posee escasa o nula rentabilidad.
Si tenemos que atacar el déficit y no podemos aumentar los ingresos, deberíamos ir por el lado de los gastos. Tomemos el Presupuesto Nacional y miremos las partidas donde proponer que se recorten los gastos, con sorpresa nos encontraremos que, las prestaciones a la seguridad social con un 57%, los salarios nacionales con un 13% y los subsidios económicos con un 10%, se llevan el 80% del gasto. En la situación social actual de nuestro país es imposible recortar estas partidas. El restante 20% se reparte entre obra pública, transferencias a las provincias y otros menores.
Si miramos la Ley de Presupuesto Provincial vamos a encontrar una situación similar donde más del 84% de los gastos presupuestados se corresponden con los gastos corrientes, donde la partida salarios se lleva la mayor parte. Entonces podemos mirar los gastos del Congreso Provincial para ver si podemos usar la tijera ahí, pero al hacerlo descubriremos que el presupuesto del legislativo provincial solo representa el 1,3% del presupuesto de la provincia. Todos los datos están extraídos de la última ley de presupuesto aprobada.
Si no podemos crear nuevos impuestos y tampoco vemos viable reducir los gastos, no tenemos más ahorros y no podemos recurrir al crédito, nos quedan dos soluciones. La primera, crear un impuesto invisible por medio de la emisión monetaria, es decir monetizar el déficit. Esto es pagar el exceso de gasto con emisión, la que, dada la actual y casi nula demanda de pesos, se volcará a la inflación, llevando esta carga fiscal directamente a las familias más necesitadas, complicándoles aún más su situación. Esto se viene haciendo en nuestro país hace muchos años, con los resultados que vemos en nuestra economía y bolsillo.
La verdadera solución para salir de este brete es que, de una vez por todas, comencemos a hablar de producción y productividad. La solución es mejorar la recaudación de los impuestos que ya tenemos. Conseguir que se amplíe la cantidad de contribuyentes y la base imponible sobre las que aplicar los tributos para que sea mayor la recaudación. Para ello tenemos que dar certeza a los posibles inversores para que se decidan por la producción, el comercio y los servicios. Tiene que haber reglas claras y beneficios para aquellos que arriesguen su capital. Solo de esa manera podremos atacar varios frentes, producción, empleo y consumo. Y debe hacerse en ese orden.


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