La AFA en pie de guerra

Deportes 05 de agosto de 2019 Por
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FOTO ARCHIVO NA ENCENDIERON LA MECHA./ Messi y Chiqui Tapia, la polémica en la Copa América.
FOTO ARCHIVO NA ENCENDIERON LA MECHA./ Messi y Chiqui Tapia, la polémica en la Copa América.

(Especial para LA OPINION). - Todo explotó la noche del martes 2 de julio en Belo Horizonte; la Selección Argentina veía derrumbado su sueño de volver a jugar una final de Copa América, nada menos que a manos de Brasil y con las sensaciones de una malversación del sistema de ayuda tecnológica, de la que disponen los árbitros por estos tiempos.
El VAR y Sambrano, escribieron en esa jornada tensa en el estadio Mineirao, una página de cuya oscuridad, se seguirá hablando por siempre y de la cual, el equipo nacional, salió netamente damnificado.
Esto ya es historia, sin embargo, los ecos se siguieron propagando, a manera de efectos no deseados, por esas acaloradas consecuencias deportivas. Las quejas, que encontraron sobrados fundamentos, treparon a injurias, según la sensible vara de la Conmebol, que días después, el sábado siguiente en Sao Paulo, recibiría del propio Lionel Messi, un golpe letal, que perforó el umbral de lo tolerable, para terminar de cerrar un torneo manchado y bajo sospecha.
Tapia y Messi acometieron con tal desparpajo, que esa entidad rectora del fútbol sudamericano, quedó en el ojo de la tormenta y con escasos reflejos para refutar en tiempo y forma las serias imputaciones del Pte. de AFA y el futbolista mas influyente de estos tiempos.
La Copa América dejaba Brasil con una estela de denuncias y evidencias que, en alguna medida, le quitaron bizarría al título conseguido por el Scracht en la final ante los peruanos.
Sin dudas, ese tenor imputativo de las expresiones de los dirigentes y jugadores argentinos, iban a encontrar semanas después, una réplica desde Asunción, qué por estas horas, han llegado a su máxima rigurosidad.
Hablar de corrupción desde una posición dominante frente a la opinión pública, puso a la Conmebol, en un lugar incómodo y si bien, no existen pruebas fehacientes, en boca de Messi, supieron a un veredicto sagrado. En los últimos días los correctivos inminentes, se dejaron ver y el primer blanco fue Claudio Tapia, a quién Alejandro Domínguez, desautorizó para seguir representando a la entidad en FIFA y perder ese espacio que tanto empoderó a nuestro fútbol en tiempos de Julio Grondona. Eran los primeros escarceos y las cosas no terminarían ahí.
Muchos interpretaron que esa dura sanción contra el Chiqui Tapia, conllevaría, por otro lado, exonerar al capitán para no terminar de colisionar contra interés en común, por ejemplo, la organización de la próxima Copa América que se va a disputar en 2020 y de la cual Argentina, será el anfitrión junto a Colombia.
El viernes, todo se esclareció y el Tribunal de Disciplina, tomó coraje y publicó la sanción contra el rosarino, ahora ya sabemos que Lionel Messi estará impedido de ponerse la albiceleste durante 3 meses, que ya están corriendo desde el último sábado.
Esto afectará su participación en los partidos amistosos del cierre de este año, el 5 y 10 de setiembre, cuando el combinado nacional se mida ante Chile y Méjico y la siguiente fecha FIFA, en la cual, ya están programados por ejemplo, el partido ante Alemania.
Las repercusiones de esta medida no han sido menores y nos advierten del tenor de la disputa entre el futbol argentino y Conmebol; las acusaciones del jugador, tipificadas en reglamento de transgresiones y penas, para muchos, deberían haber sido más graves, hay que recordar, que también pesa sobre Messi, una fecha de suspensión por la expulsión ante Chile, después la controversia con Gary Medel y que debe tener cumplimiento efectivo en partido oficiales y esto recién ocurrirá, cuando comiencen las Eliminatorias Qatar 2022, el próximo año.
Estos antecedentes son poco alentadores, si aspiramos a tener una sana convivencia entre ambos sectores, antes de presentarle al mundo, el año que viene, una síntesis de nuestras mejores capacidades y armonías.
Tapia ha dilapidado parte de su capital como dirigente de elite; su gestión expira en 2021 y mucho antes, deberán resolverse cuestiones de gran impacto deportivo. En enero próximo se va a disputar en Colombia el torneo Preolímpico que otorgará un par de plazas para los juegos de Tokio y además de jugarse otra edición de la Copa América, se pondrá en marcha ese largo camino de clasificación para el mundial 2022. Estos desafíos, no solo exigen coherencia y firmeza en la administración de calle Viamonte, también reclaman buenos reflejos para las concertaciones políticas que el globalizado mundo de la pelota, demanda.
Este es un aspecto que surge como desguarnecido según los últimos acontecimientos y amenazan con prolongar una disputa, en la cual, el fútbol de nuestro país puede llevar las peores consecuencias, ante lo vulnerable de su clase dirigente.

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