La contaminación electromagnética

Ecología 10 de diciembre de 2014 Por Redacción
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Como consecuencia del avance tecnológico, aparece un nuevo elemento contaminador, característico de las sociedades modernas: La contaminación electromagnética.
En el año 1864, James Maxwell, investigador pionero en estos temas, publicó trabajos sobre la Teoría Electromagnética donde incluía las ondas energéticas naturales, las que aún hoy los científicos no han develado totalmente.
A fines del siglo XIX comenzó junto con la industrialización, la carrera de las denominadas radiaciones artificiales. Es a partir de la Segunda Guerra Mundial que, como consecuencia del gran avance tecnológico, se han incrementado las radiaciones a través de la utilización de: radio, telefonía, televisión, comunicaciones satelitales, microondas, computadoras, telefonía celular y actualmente nos han invadido las instalaciones de antenas.
Según los estudios científicos, los campos electromagnéticos artificiales interactúan constantemente con los electromagnéticos naturales. Por ejemplo, las líneas de alta y baja tensión operan en el rango de 50 a 60 ciclos por segundo y la frecuencia humana en el ámbito de diversos órganos de nuestro cuerpo, opera con valores de hasta 30 ciclos por segundo, lo que nos da una idea de la alteración que puede provocar en la vida humana y la de otros seres. Todo esto trae aparejado como consecuencia, una gran contaminación electromagnética por acumulación de radiaciones artificiales, denominadas "smog electromagnético".
En nuestros hogares, este smog se instala a través de los electrodomésticos, que en países de Europa y Norteamérica poseen un control de emisiones que evitan las interferencias electromagnéticas, asegurando así un buen funcionamiento del equipo, y protegiendo a los seres de potenciales afecciones producidas por dichas radiaciones. Las mismas podrían producir enfermedades autoinmunes, como alergias, fatigas crónicas, anemias, transtornos del sistema nervioso y hasta distintos tipos de cáncer.
En nuestro país, como ocurre en muchas otras situaciones, no se aplican normas internacionales de emición de radiaciones, así como tampoco existe una regulación precautoria para reducir el trabajo frente a las fuentes emisoras de estas ondas, como por ejemplo las computadoras, pese a que existen estudios que muestran que estas radiaciones afectan gravemente nuestra salud.
Muchos se preguntarán si realmente son tan riesgosas estas radiaciones.
Ante esta pregunta me hago eco de las palabras del Dr. Luis Alberto Reinoso, abogado especialista en derecho ambiental, quien sugiere investigar a fondo sobre el tema y que, como ciudadanos, reclamemos a las autoridades el cumplimiento de los artículos 41 y 42 de nuestra Constitución Nacional.
La contaminación electromagnética es una contaminación que subestimamos, pero debemos conocer que vivimos bajo el influjo de estas nocivas radiaciones un alto porcentaje de horas de nuestras jornadas vitales.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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