El tiempo de los mayores

Información General 14 de febrero de 2011 Por
Por Juan Carlos Perucca.- El año pasado cumplí ochenta años y por coincidencia encontré un artículo del poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño, ya fallecido, Mario de Andrade, haciendo referencia al significado del tiempo para las personas maduras. Se trata de una reflexión que expone la visión de los mayores en torno a diversos aspectos de la vida.
De Andrade fue uno de los fundadores del Modernismo brasileño, participando en 1922 activamente en la Semana del Arte Moderno de San Pablo, el cual tuvo una enorme influencia en la renovación de la Literatura y de las Artes en Brasil. Me permito transcribir parte del mencionado artículo con el convencimiento de que constituye un aporte capaz de contribuir a que nuestros jóvenes intenten asumir la vida de una forma diferente.
“Conté mis años y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante que el que viví hasta ahora.
"Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado y si hacer mucha cuestión, pero cuando percibió que iban quedando pocas, comenzó a saborearlas profundamente.
"Hoy ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
"Ya no tengo tiempo para soportar personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido mentalmente.
"Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades. No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados. Ya no tolero a maniobreros y ventajeros. Me molestan los envidiosos que tratan de desacreditar a los más capaces para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
"Detesto los defectos que aparecen cuando se lucha por un majestuoso cargo político. Detesto ver personas que no discuten contenidos, sino sólo los títulos. Mi tiempo ya es escaso como para participar en tales debates.
"Quiero la esencia, mi alma tiene prisa... ya no me quedan muchas golosinas en el paquete.
"Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana, que sepa reír de sus errores. Gente a quien los golpes duros de la vida les enseñaron a crecer con tonos suaves en el alma. Que no se envanezca con sus triunfos. Que no huya de sus responsabilidades. Que defienda la dignidad humana. Y que desee mantenerse del lado de la verdad y la honradez.
"Es lo esencial que hace que esta vida valga la pena.
"Pretendo no desperdiciar parte alguna de las pocas golosinas que aún me quedan. Estoy seguro que serán más exquisitas que las comidas hasta ahora.
"Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia. Espero que sea también la de todos... porque de cualquier manera llegarán".

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