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Volvió la vida acuática en la cuenca al este de Rafaela

El tercer seminario cursado en esta maestría fue dinámico, complejo y cuestionador sobre la “crisis ambiental” que viene padeciendo la madre Tierra desde hace décadas, contándose con el aporte de categorías de análisis novedosas y también contribuyó el intercambio de experiencias al escuchar los testimonios de distintos actores sociales y de los compañeros.

La caracterización del conflicto ambiental escogido fue la contaminación ambiental producida por varias empresas rafaelinas durante más de tres décadas en los canales y arroyos ubicados al este de la cuenca de la provincia de Santa Fe, produciendo la mortandad de la vida acuática.

Frente a esta situación las comunidades afectadas tomaron conciencia de este “pasivo ambiental”, luego fueron presentadas denuncias en la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable (SMADES) de la provincia de Santa Fe y en los tribunales de Rafaela, intimando a la realización de las obras, como así también se formó una comisión de seguimiento.

En este trabajo investigativo se analiza este proceso en el que la citada comisión de seguimiento tuvo un rol protagónico, conminando a las empresas Molfino, Sodecar y Rafaela Alimentos para que realizaran las obras de tratamiento de efluentes primarios y secundarios con el objetivo de terminar con la mortandad de peces y todo tipo de vida acuática denunciada en la Justicia, con enfoques desde los paradigmas mecanicista de la racionalidad instrumental y desde el pensamiento ambiental latinoamericano.


DIAGNOSTICO

Rafaela viene teniendo desde hace algunas décadas la imagen de “isla” porque supuestamente los problemas eran inexistentes o mínimos y no necesitaba ayuda externa y luego se sumó el mote de “modelo” en términos de referencia nacional e internacional por el entramado PyMEs con un perfil exportador, la producción agropecuaria, el bajo nivel de desocupación, entre otros parámetros.

Si realizamos un análisis desde un enfoque de la racionalidad instrumental, utilitarista y economicista se puede afirmar que el modelo de producción fue exitoso porque hubo un crecimiento de los mercados a escala nacional, exportando a países de todos los continentes. 

El problema se presenta cuando algunas empresas como los frigoríficos Sodecar y Rafaela Alimentos, la láctea Molfino (vendida a Pérez Companc y luego a Saputo) y la Curtidora del Oeste (cerró hace unos años, dejando en la calle a más de un centenar de obreros) parece que se olvidaron de cuidar y preservar el medio ambiente, que es de todos los habitantes, cuyos efluentes industriales eran arrojados sin los debidos tratamientos primarios y secundarios en los canales Norte y Sur de Rafaela, los que luego vuelcan sus aguas en la Cañada de Flesia, arroyos La Paloma, Las Prusianas y Cululú, desembocando en el río Salado.

“El espacio urbano tiene tragedia, que es la misma tragedia del planeta Tierra. Se llama crisis ambiental, la producida por una racionalidad lineal, simplificadora, reduccionista, que ve las partes y jamás puede ver el todo”, expresa Carlos Galano en el trabajo de Ana María López “La crisis ambiental, crisis de la humanidad, la cultura y las ciencias: Carlos Galano” (2005).

Las consecuencias del maltrato ambiental sobre este caso que se está analizando fueron los malos olores, la mortandad de peces, el entierro de desechos industriales, denuncias por enfermedades cancerígenas y malformaciones congénitas.

A partir del año 2000 fueron publicadas varias crónicas en LA OPINION sobre denuncias realizadas por vecinos y autoridades de las comunas afectadas al este de esta ciudad ante la SMADES. “Se arrojan a los arroyos sustancias químicas y/o bioquímicas, que no son debidamente tratadas y producen desde hace más de dos décadas un impacto terriblemente negativo en los ecosistemas de estos arroyos, se han hecho análisis arrojando resultados elevados de arsénico, sulfuro, sulfato y cromo. Más allá de la buena voluntad, necesitamos hechos que empiecen a generar soluciones”, denunció Germán Kahlow, entonces presidente comunal de Humboldt (LA OPINION, 13/12/2000). 

En aquel momento los ingenieros Alfredo Trento y Horario Beldoménico tomaron muestras en el canal Sur de Rafaela (tiraba sus efluentes Curtidora del oeste), encontrando altos valores de cromo, en el marco de una investigación del Proyecto de Extensión de Interés Social (PIES) del que participaron las Facultades de Ingeniería y Ciencias Hídricas y de Ingeniería Química de la UNL, la Municipalidad de Esperanza, las comunas de Humboldt y Cavour.

¿Qué opinaban los productores agropecuarios sobre esta situación? “Antes los colonos pescaban moncholos y dientudos, había tortugas y nutrias hasta hace unos 30 años. Ahora no hay más vida animal porque los ácidos matan la vida acuática”, señaló Telmo Baronetti (fallecido en 2005) en LA OPINION 25/2/2001.

Por su parte, René Garelli sostuvo que “el agua es rojiza tirando a marrón, a veces con espuma blanca. También tiran cubiertas, cámaras, bidones de plástico, bolsas de nailon. Además, los alambrados están rotos y quemados por el vapor del agua contaminada que largan los ácidos”.

No solamente está el problema de contaminación provocado por las industrias rafaelinas que vuelcan sus efluentes sin tratamiento, sino también la gente arroja al canal Norte todo tipo de basura, demostrando la ausencia de conciencia ambiental en la población que se manifiesta en todos los niveles sociales.


LAS DENUNCIAS

Debido a esta situación de contaminación, se inició una demanda judicial el 12 de septiembre de 2002 con la presentación de una denuncia escrita promovida por el presidente comunal de Humboldt Germán Kahlow -acompañado por otros presidentes comunales de la zona afectada por la contaminación- con el patrocinio del doctor Adrián Cornaglia en el Juzgado de Faltas de Rafaela por el volcamiento de efluentes industriales, denunciando “la probable comisión de una contravención, falta o infracción que afectan las aguas y el territorio de nuestras localidades”. Ante una nueva mortandad de peces en el arroyo Cululú, Kahlow radicó otra denuncia en la comisaría N° 5 de esa localidad el 21 de diciembre de 2002.  

Luego de varios intentos en la creación de un órgano de control del medio ambiente cuando Lorenzo Domínguez estaba al frente de la SMADES (2001), las comunas afectadas peticionaron ante la Defensoría del Pueblo por la falta de respuesta gubernamental.

Pasaron varios meses hasta que la Defensoría convocó en el mes de abril de 2003 a las partes involucradas a una reunión en la localidad de Nuevo Torino, participando representantes de las seis comunas afectadas, funcionarios de la SMADES (el responsable era Aníbal Vázquez) y del Municipio rafaelino (Gabriel Gentinetta, secretario de Servicios Públicos).

En este sentido, se formó una comisión de seguimiento de las obras de efluentes integrada por técnicos de la SMADES; funcionarios del Municipio y concejales (oficialista y opositor) rafaelinos; integrantes de las comisiones vecinales del barrio Fasoli, 9 de Julio y Guillermo Lehmann de Rafaela en cuyos sectores se encuentran emplazadas las tres empresas en cuestión; representantes de las comunas de Humboldt, Pilar, Felicia, Cavour, Nuevo Torino y Colonia Rivadavia; del Club de Caza y Pesca “El Zar” de Humboldt; de la Asociación “Amigos de la vida” de Rafaela, entre otros. Fue el puntapié inicial para que a partir de ese momento la comisión formada exigiera a la SMADES y a las tres empresas en cuestión un cronograma de obras.

En este contexto, la SMADES fue otorgando permisos de “volcamiento precario” de residuos sin tratamiento -renovables cada seis meses- a las empresas locales Sodecar, Rafaela Alimentos (en aquel tiempo se encontraba en concurso de acreedores) y Molfino, mientras se comprometieron a realizar las obras de tratamiento primario y secundario de los efluentes industriales en un plazo estimado de unos dos años, iniciándose los trabajos en los primeros meses de 2003.

Aproximadamente, cada dos meses esta comisión de seguimiento fue realizando controles sobre el plan de ejecución de las obras con visitas en las tres plantas, siendo recibidos por responsables técnicos de cada empresa, quienes evacuaron las consultas de los visitantes con una duración de unas tres horas. Estas recorridas para inspeccionar eran abiertas al periodismo y en lo personal me sumé al grupo. Con distintos ritmos los proyectos incluyeron trabajos de obra civil, la parte eléctrica, compra e instalación de equipamientos.

Al mismo tiempo, en abril de 2005 el juez de Faltas de Rafaela Fernando Ferrer condenó a las empresas Rafaela Alimentos SA, Molfino Hnos. SA y Sodecar SA, y en forma personal a los directivos y responsables del volcamiento contaminante producido por estas empresas.

Finalmente, con distintos ritmos de ejecución sumada a las condiciones climáticas y económicas las empresas terminaron sus trabajos de los efluentes secundarios con los valores que la normativa prevé para estos casos. La primera en poner en funcionamiento fue Molfino en septiembre de 2005 con una inversión estimada en un 1.500.000 dólares y la obra fue realizada en la zona rural al norte de la ciudad. Luego siguió Sodecar a partir de diciembre de 2005 con una inversión de 2.500.000 pesos. La última en concluir fue Rafaela Alimentos en junio de 2006, habiendo realizado una inversión de 1.350.000 pesos. 


SOBRE LA COMISION

A decir verdad, esta comisión integrada por distintos actores sociales (Estado provincial, municipal y comunal; ONGs) fue clave para la ejecución de la obra de efluentes primarios y secundarios con inversiones millonarias en tres empresas rafaelinas.

¿Qué hubiera pasado si no se hubiese formado esta comisión? “No se hubiese hecho nada. Para la realización de estas obras participaron organismos públicos y entidades intermedias que monitorearon este proceso en forma permanente”, destacó Kahlow (LA OPINION, 6/9/2005), para agregar que “las comunidades se verán beneficiadas en superar una situación que venía degradando el medioambiente y perjudicaba no solamente los recursos naturales sino también los productivos”.

Al respecto, Silvio Bonafede -en ese momento era subsecretario de Salud del Municipio rafaelino- opinó que “fue un mecanismo muy bueno de participación ciudadana para el control de las empresas, presionando sobre la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Provincia”.

Otro de los consultados fue Pablo Williner -presidente de la Asociación Amigos de la Vida de Rafaela-, expresando que “es muy positivo esta terminación de los trabajos de las tres empresas. Esta es una entidad ambientalista y lo único que queremos es el bienestar de la población; no tenemos intereses políticos partidarios”.

Si no hubiera existido el protagonismo manifiesto de la mencionada comisión que se reunía periódicamente, posiblemente seguirían durmiendo los proyectos de las obras de los efluentes y de esta manera se pudo saldar en parte el “pasivo” medioambiental.


SITUACION ACTUAL

Para conocer cómo se encuentran hoy los cursos de la cuenca ubicados al este de Rafaela consulté a tres personas que habían participado en aquel proceso y fueron citados en esta investigación. “Se puede advertir que hubo mejoras con los efluentes industriales que vienen de Rafaela, pero el mayor problema sigue siendo el desprecio de la gente por cuidar el medio ambiente, ya que sigue tirando de todo (plásticos, gomas, maderas) al canal Norte”, testimonió Garelli.

Otro de los consultados fue Miguel Bisang, quien continúa siendo presidente de del Club de Caza y Pesca “El Zar” de Humboldt: “mejoró muchísimo el arroyo Cululú y volvió el pichonaje de sábalos. A pesar de alguna falla o salida de emergencia por cortes de energía, en líneas generales hubo una gran mejoría en el volcamiento de los efluentes en el canal Norte, notándose el agua transparente. El problema se presenta en el canal Sur porque la empresa Williner arroja los excedentes sin tratar, se ampliaron las conexiones de cloacas en Rafaela y la planta depuradora está colapsada, sumado a los efluentes sin tratar de la empresa Tremblay en Pilar”.

Al respecto, fue consultado Marcos Medina de Aguas Santafesinas: la planta depuradora tiene tres módulos con una capacidad para 80.000 conexiones y está saturada, pero los líquidos son tratados antes de su volcamiento. Por eso está en estudio un proyecto de factibilidad para construir un nuevo módulo.

También fue consultado Kahlow (titular de Humboldt 1999-2011, hoy diputado provincial): “Los efluentes del canal Norte están bien tratados, están mucho mejor a lo que estaban antes y no hubo más problemas; hay algunas anomalías en el canal Sur pero no son permanentes. Así comenzó nuevamente la vida ictícola con un impacto altamente positivo en toda la cuenca”.

Durante esta investigación he analizado la contaminación producida por empresas rafaelinas que priorizaron hace cuatro décadas el “crecimiento sin límites” en detrimento de preservar la naturaleza, produciendo la mortandad de vida acuática en la cuenca al este de Rafaela y en sus poblaciones cercanas, anclándose en un paradigma de la racionalidad instrumental, economista y utilitarista.

Concluyo destacando el accionar de los integrantes de la comisión de seguimiento que fue heterogénea en su composición que se planteó como objetivo de sanear la cuenca al este de Rafaela y fue logrado, que no es poca cosa.


Nota: seminario "Problemática ambiental en el contexto de la globalización", maestría en Comunicación Estratégica, Facultad de Ciencia Política y RR.II., Universidad Nacional de Rosario, docente Carlos Galano.

Autor: Emilio Grande (h.)

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