Que la ciudad cuente con un Centro Dadores de Sangre no es algo para considerar con minúscula. Y este maravilloso aporte en pro de la salud, surgió a comienzos de la década de 1960; en ese entonces quedó fundado el Centro. Todo ello se dio en el marco de que la comunidad contase en casos de enfermedades o accidentes, con la correspondiente transfusión sanguínea.
Y así estuvieron en el inicio personas estrechamente vinculadas con el arte de curar, que entendieron y bregaron para que el Centro cobrara vida, cobrara su verdadera vigencia y fuera algo útil dentro de sus posibilidades y fueron entre otros, los precursores de semejante obra de bien los doctores Américo Marchetti y Norberto Williner y a la par de esos profesionales el vecino Vicente Dómina, un auténtico amigo y defensor de la vida.
Dice Dómina que no fue tarea fácil este emprendimiento, sobre todo lograr la cantidad deseada de adherentes, aún desplegando una fuerte campaña de "difusión y concientización".
De todos modos, no flaqueó la idea y se lanzó la campaña de "persona a persona y estableciéndose la obligatoriedad de conseguir un socio dador a quien requiriese dadores". Continuando con lo expuesto por Vicente Dómina, los integrantes de ese Centro irían retirándose y el mismo perdería su carácter institucional, pasando a convertirse en un simple registro de dadores, registro del cual se haría cargo Don Vicente Dómina.
Dada esta situación, Dómina tuvo la felicísima idea de ofrecérselo a la Asociación Amigos de la Vida por entender asimismo que los objetivos de esta entidad eran afines al Centro de Dadores de Sangre y así quedó incorporado a dicha asociación. Amigos de la Vida resolvió trabajar tenazmente dando apertura a la campaña destinada a reunir el número más numeroso posible de dadores.
Sin embargo, relata Dómina que el Centro de Dadores de Sangre consiguió también el apoyo de otra importante entidad como es Honrar la Vida y además se alinearon en esa cruzada de amor y esperanza representantes en forma individual de diferentes sectores y credos, lográndose con ello un crecimiento superlativo de la "masa societaria". Este Centro de Dadores de Sangre Voluntarios cuenta igualmente con la colaboración del Municipio local en la persona del Dr. Alberto Trevisono y del Dr. Roberto Vitaloni, actual director del Hospital Regional "Dr. Jaime Ferré".
No sabemos si todas las ciudades poseen una obra de esa naturaleza, una obra que nació pensando en los otros, que nació de esa generosa pasión bienhechora por salvar vidas, ya sea en el caso de internaciones quirúrgicas o en accidentes de distinta índole, un servicio auxiliar de vida que es menester mantener en forma permanente, la comunidad debe solidarizarse con este Centro, todos debemos cooperar, aún los que no estemos ya en condiciones de ser dadores. Sobre todo cuando se solicita un tipo de sangre poco común y realmente es todo un tema dar con ella, muchas veces oímos por los medios de comunicación llamados desesperados buscando un grupo sanguíneo difícil de obtener.
Como los habitantes de Rafaela han dado siempre claras y contundentes muestras de solidaridad, seguramente será generosa la actitud a adherirse al Centro Dadores de Sangre. Creo que disponer de una obra que contribuya a salvar vidas es apostar directamente a algo humanamente admirable y ejemplar.