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Una vida normal

Por Elida Thiery (Redacción LA OPINION). - Hace muchos años el diagnóstico de la enfermedad celíaca era más complejo, menos buscado, pero ahora con la difusión se consigue de manera más ágil. 

Los celíacos tenemos un tratamiento simple, que se da sólo con el cuidado en la ingesta de los alimentos. A medida que se inicia el tratamiento uno ya sabe que sí puede comer y qué no. En esto la palabra de nutricionistas y gastroenterólogos es la que orienta, pero las experiencias de otras personas celíacas, así como la propia es lo que define el bienestar y la selección de los alimentos.

Si bien el proceso previo al tratamiento incluye malestares como dolores abdominales y mareos, entre otros síntomas, es inmediato el cambio de calidad de vida al empezar a comer sin gluten. Mejoran los estudios clínicos, pero la sensación física es también superadora.

Un celíaco que cuida su alimentación, por su propio bienestar, puede hacer todo tipo de deportes, desempeñarse en una vida normal, sin exclusión en eventos sociales.

Lo fundamental es la adaptación individual que se tenga ante la enfermedad, sin dramatizar. En todos los lugares hay algo que se pueda comer, siempre conociendo el origen y la manipulación de los alimentos, o consultándola. En cualquier carta de bar o restaurante se puede adaptar un pedido lejano a las harinas; y sino, la creciente variedad de alimentos sin TACC permiten un amoldamiento sin temores a las salidas gastronómicas. Son muchos los productos que hoy se ofrecen, con todo tipo de galletitas, alfajores, panes e incluso pastas aptas. Es más, en Rafaela son muchos los bares y restaurantes céntricos que ya ofrecen comida especial para celíacos, incluyendo panificados y pastas sin gluten.

Cabe recordar que pudiendo ingerir todo tipo de frutas, verduras, lácteos, carnes, fiambres aptos, el celíaco tiene una amplia variedad de productos para alimentarse bien, de manera segura y saludable durante toda su vida, haya obtenido el diagnóstico a la edad que sea.

Ser celíaco hoy permite tener una vida completamente normal.

Autor: Elida Thiery

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