En la tarde de ayer se celebró la solemnidad de Corpus Christi en nuestra ciudad con la santa misa presidida por monseñor Carlos María Franzini no frente a la Catedral como estaba previsto "por las inclemencias del tiempo" sino en el gimnasio de la escuela Misericordia, que quedó desbordado de público de distintas comunidades de la diócesis de Rafaela, a tal punto que quedó gente en la vereda y en el salón contiguo (ver aparte).
Por el mismo motivo no se hizo la procesión con el santísimo sacramento alrededor de la plaza 25 de Mayo, pero sí hubo adoración eucarística. Previo a la celebración, en el Colegio San José tuvo lugar el encuentro diocesano del obispo con los ministros extraordinarios de la comunión.
Luego de las lecturas en relación a esta fiesta litúrgica, en su homilía el obispo dijo que "la antigua alianza de Dios al encuentro del hombre se hace más plena y definitiva con la salvación traída por Jesús con una alianza perenne y para siempre con la Pascua".
Y agregó: "Esto da sentido a los creyentes porque es una llamada a la libertad y a la responsabilidad del pueblo. Dios no impone sino que ofrece e invita al creyente a un empeño perseverante a vivir en la fe cristiana (...) en un tiempo actual de indiferencia, rechazo y persecución".
Más adelante, señaló que "la alianza con el pueblo debe incluir a la familia y la comunidad, la alianza no es individual a solas con Dios porque se trata de una alianza comunitaria de fe con proyección de vínculos humanos, una comunión con él y entre nosotros a través de la eucaristía, que es fuente de vida eclesial como dice el Concilio Vaticano II".
"Como somos débiles y frágiles debemos crecer en comunión eucarística para reconocer nuestra fragilidad. Pido perdón a Dios y a ustedes si no he sabido o podido con palabras, actitudes, acciones u omisiones avanzar en una creciente comunión en la Diócesis. Aprovecho para invitar a todos a revisar con humildad y sencillez para reconocer la fragilidad de un corazón mezquino", sostuvo.
Este fin de semana Cáritas realiza su colecta anual con el lema “Pobreza cero. Vida digna para todos”. Por tal motivo, monseñor Franzini mencionó que "es una providencia esta colecta para ayudar a los hermanos más débiles, y es rica en significado porque es movilizador de la comunidad y es un empeño del bien común y del cuidado de los más pobres".
Finalmente, recordó que "en la carta pastoral de Cuaresma había invitado a la adoración eucarística para avanzar en una creciente comunión y compromiso solidario para ser más adoradores en espíritu y verdad".