Desde que el mundo es mundo la música parece haber estado presente en todos los acontecimientos de la vida humana: los antiguos poetas utilizaban la lira para entonar sus estrofas y los sacerdotes del templo de Jerusalén realizaban sus profecías al son del arpa; quizás por eso se dice que quienes hacen música logran traducir la vida en sonidos. ¿Imaginas tu vida sin su particular “banda sonora”?
En Rafaela, hay un lugar donde hacer música es parte de una disciplina que se lleva a cabo con amor. La Escuela de Música “Remo Pignoni” es el organismo municipal que garantiza una educación musical integral para niños, jóvenes y adultos y donde actualmente se forman 320 alumnos. Trabajan 35 docentes en 14 especialidades instrumentales: violín, viola, violonchelo, contrabajo, flauta traversa, saxo, clarinete, trompeta, guitarra, piano, canto y bandoneón. A partir de este ciclo lectivo se han incorporado las cátedras de trombón y percusión sinfónica. Pero esta escuela, pese a su trayectoria e identidad, y pese a la importancia social de su tarea, todavía no cuenta con un edificio propio. Y más que una cuestión política, esto es una cuestión cultural.
En este momento la institución desarrolla sus actividades en un local ubicado en calle Dentesano 330 y en un anexo que funciona a metros del edificio principal. Y el jueves 30 de junio el Concejo aprobó por unanimidad una ordenanza por la cual se concede un terreno para la construcción de un edificio.
A fin de conocer los argumentos de este pedido, LA OPINION entrevistó a la profesora Roxana Mondino, actual directora de la institución. “En 1997 se había elaborado un anteproyecto para un nuevo edificio y el espacio pensado en ese momento había sido el de la Vieja Terminal. Y aunque nunca se podía llevar a la práctica por diversos motivos, nosotros seguimos insistiendo.
Cuando se abrió el debate por la ocupación de aquella infraestructura, pensamos que debíamos buscar un nuevo lugar, porque como escuela tenemos entidad propia. Y encontramos un terreno cerca del instituto que nos pareció bárbaro porque en la carrera de Profesorado de Artes trabajamos en manera conjunta”.
Pese al reducido espacio para el dictado de clases, el amor por la música hace que los docentes sigan sumando proyectos como la incorporación de las cátedras de trombón y percusión sinfónica, la formación de una orquesta de jóvenes, la adquisición de tres timbales con calderas de cobre.
CONCIERTOS Y MAS…
La Escuela “Remo Pignoni” desarrolla sus actividades en los Talleres de Expresiones Sonoras y de Iniciación Musical, en sus Tecnicaturas en Música con Itinerario en Instrumento (carrera de nivel medio) y en el Profesorado de Artes en Música (carrera de nivel terciario). A través de los sucesivos ciclos lectivos, ha ido incorporando nuevas especialidades instrumentales e incrementando las horas de cátedra disponibles, como consecuencia de la constancia puesta de manifiesto por los alumnos y el incesante crecimiento del número de inscriptos.
Pero esas actividades puertas para adentro se proyectan a la comunidad: con la participación de formaciones instrumentales como la Agrupación Instrumental de Cámara, el Ensamble de Jazz, los Conjuntos Iniciales de Cuerdas y de Vientos, los Cuartetos de Saxo y otras formaciones de cámara.
Estudiar música ¿para qué?
Conocer lo que hacen los profesores y los alumnos de “la Remo” invita a reflexionar por un lado en la importancia de la formación académica del músico, y además, en el rol de la educación musical. Porque la música es un lenguaje que a diferencia de la palabra, traspasa fronteras, es universal y llega al alma.
“El estudio sistemático de un instrumento ayuda al niño a ordenarse, además de expresarse. La mayoría de los chicos que viene a la escuela son muy buenos alumnos en los colegios”, analiza Mondino y agrega: “no estoy en contra del autodidacta, para nada, pero el estudio formal te permite por ejemplo continuar una carrera terciara o integrar un grupo en el que si te entregan una partitura puedas leerla, en cualquier parte del mundo, porque el idioma es el mismo. Los repertorios que trabajamos en Rafaela, en Inglaterra, en Europa son los mismos, en el todo el mundo, porque la base de música es la misma. Desde cada región se le agregan otras particularidades”.
HORA LIBRE
¿Por qué si la música está tan presente en nuestras vidas, su estudio se considera algo accesorio u ocasional? ¿Por qué hora de música suele pensarse como “hora libre” en las escuelas? Mondino explica su punto de vista: “A nivel institución debería haber una cabeza que no piense que un alumno es bueno si anda bien matemática, eso es un prejuicio que refleja nuestra mentalidad y nuestra cultura. Cada alumno tiene distintas habilidades y los docentes tienen que explotarlas. En el caso de la música creo que es una cuestión histórica y social pensar la hora de música como la hora libre y somos los docentes de esta área las que podemos revertir esa idea. Para ello se necesita entonces docentes preparadas y con ganas. Desde la formación del profesorado de arte estamos formando gente con un bagaje con un bagaje y una solidez que le permitan hacerlo. Hubo un tiempo en el que ese lugar lo ocupaban personas no formadas en la docencia”.
Somos protagonistas
“... tengo un mañana que es mío/ y un mañana que es de todos/ el mío acaba mañana/ pero sobrevive el otro”, escribió el poeta Mario Benedetti. Y los docentes de la Escuela añaden: “Trabajamos para que nuestros alumnos no le teman al mañana, sino que lo construyan desde ahora, brindándoles las herramientas y los espacios de búsqueda que los transformarán en los artífices de ese mañana en el que ellos serán protagonistas”.