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Un tiempo para descubrirse a sí mismo

Por Alicia Riberi. - El tiempo de cuaresma es según la opción de cada uno, un tiempo de fotografiar nuestro interior, revisarlo, limpiarlo e ir incorporando gestos nuevos de humildad, arrepentimiento por las ofensas o errores cometidos… es tiempo de conversión.

A veces me pregunto qué es un creyente genuino… ¿es alguien que muestra una imagen frente a la sociedad para convencerse y convencerla que es bueno?... ¿Es alguien que renuncia a sí mismo para seguir a Cristo?... ¿Es alguien que comprende que nadie es perfecto y respeta las diferencias tratando de ayudar a su `prójimo?... ¿Es alguien que desacredita al que no piensa igual?... ¿Es alguien que se cree el elegido sin haber comprendido que para Dios todos somos elegidos?

Qué difícil determinar quién es un buen cristiano y quién no… pero ¿es que somos tan soberbios que nos atrevemos siquiera a pensar que podemos juzgar quién es bueno y quién es malo?

La vida nos pone a prueba todo el tiempo, es como si a cada paso hubiese señales que nos dan pistas para actuar bien, no herir, ayudar… pero claro, es más fácil hacerse el distraído y caminar como si nada… cuidado, no se puede andar por la vida haciendo daño gratuitamente a padres, hermanos, hijos, compañeros de trabajo, amigos y creer que eso va a durar toda la vida y sé y estoy convencida que no es así.

Vivamos la cuaresma con humildad, con respeto por las diferentes maneras de vivirla y abramos la mente para pensar que todos tenemos derecho a ser auténticos sin tener que seguir modas y costumbres para ser aceptados, nadie debe pretender tener el poder de anular pensamientos, sentimientos, carismas, dones, posturas, para juzgar e intentar ejercer presiones indecentes o atropellar tratando de borrar los principios que nunca deben faltar en el comportamiento humano.

Vivir una auténtica cuaresma es saber renunciar a lo que nos aleja de Dios, aunque esto represente perder poder, renunciar al materialismo excesivo, congraciarse con quien cueste relacionarse.

Vivir una genuina cuaresma es reconocernos falibles y poner luz en el sótano del corazón -como decía Juan Pablo II- para que todo salga a la luz y no vivamos en penumbras. Cuando se llega al ocaso de la vida, muchos sentirán miedo por no haber sabido prender la luz, en el tiempo en que Dios, a cada rato nos regalaba oportunidades.

Cuaresma es tiempo de trasformación y nuestra sociedad, nuestro país y el mundo, necesitan de una transformación para salir de esta gran crisis, que reconozcamos o no, existe.

Autor: Redacción

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