Mañana a las 20 horas se realiza la ceremonia de ordenación al ministerio pastoral de Elvira Lamas, Carlos Vechio y Mónica Imoberdorf de Vechio en el templo de la Primera Iglesia Evangélica Bautista de Rafaela, Alem 444. Serán parte del equipo pastoral de la Iglesia cuyo pastor principal es Carlos Terranova. La idea es que progresivamente y a medida que la Iglesia por su crecimiento demande mayor atención puedan en un futuro dejar sus trabajos para dedicarse a la tarea pastoral tiempo completo.
Elvira nació el 24 de septiembre de 1955 en Buenos Aires, crece en Tablada donde en su adolescencia un episodio marca su vida. Su hermano de 5 años enferma de gravedad y luego de 2 años de tratamientos fallece, fueron años muy tristes en los que casi no tuvo mamá, este episodio le lleva a buscar respuestas, por lo que comienza a leer distintos libros, un día una tía le dice lee este libro porque en él está la respuesta que buscas, ese libro era una biblia. Lee completa las Sagradas Escrituras en sólo tres meses y en su lectura se encuentra con el amor de Dios. Para cumplir una promesa asiste a la Iglesia Bautista de San Justo en una reunión de Semana Santa y en ella entrega su corazón a Cristo. El cambio es tan radical que deja toda su vida pasada incluida su tristeza para dedicarse a servir a Dios. En la Iglesia conoce a Carlos Terranova que para entonces lideraba el movimiento juvenil de la Iglesia, se enamoran y el 20 de marzo de 1982 contraen enlace. A esta altura ya estaban los dos completamente involucrados en el Servicio. De su matrimonio nacen dos hijos varones Bruno (28) y Esteban (26). Junto a su esposo Elvira va a trabajar a la obra misionera de Rafael Castillo, allí Carlos es ordenado al ministerio pastoral. Luego de 7 años de servicio en 1990 emigran a Crespo, Entre Ríos donde pastorean 14 años. En marzo de 2004 son trasladados a Rafaela y se hacen cargo de la Primera Iglesia Bautista hasta la fecha.
Tanto en Rafael Castillo, en Crespo como en Rafaela Elvira trabaja arduamente en el ministerio de la niñez, la enseñanza de la palabra, la consejería pastoral, la intercesión, el evangelismo y es ayuda idónea de su esposo. Las tres congregaciones reconocen su llamado pero ella no acepta ser ordenada al ministerio pues dice que su esposo es el pastor y ella acompaña. Sin embargo luego de tantos años de servicio incansable, el Espíritu Santo la convence que debe aceptar el reconocimiento y ordenación como pastora.
El 1 de octubre de 2011 los 19 pastores presentes para examinarla, aprueban por unanimidad que sea ordenada al ministerio pastoral, reconocen su trayectoria, su servicio, su preparación, su amor por las almas y su tarea tenaz de casi 30 años ininterrumpidos de servicio. Junto a su servicio Elvira se fue preparando en distintos seminarios como el Círculo de Fonación Ministerial (4 años), PROFORME (Formación ministerial a distancia del Seminario Internacional Teológico Bautista).
Mónica nació en Estación Clucellas el 12 de junio de 1970. En su juventud conoció a Carlos Vechio. Siendo muy jovencitos los dos se casaron el 22 de agosto de 1988 y de su unión nacieron dos hijos varones (Matías de 22 y Miqueas de 10 años). En la actualidad se desempeña como empleada administrativa en Limnansky.
Los primeros años de matrimonio fueron muy conflictivos ya que Carlos tocaba en un grupo musical y vivía viajando, ensayando y ausente de su hogar. Los padres de Mónica comenzaron a asistir a la Iglesia Bautista y ella por amor a papá asistió a una fiesta del día del padre, lo que ella no sabía era que este día tendría un encuentro con Jesús que cambiaría su vida para siempre; desde ese día nunca más deja de asistir a la Iglesia, poco a poco fue entrando al camino del Señor y finalmente se bautiza un 20 de agosto de 1996. Poco después estando invitado a predicar el Pr. Marcelo Abel ella recibe el llamado del Señor para el servicio, tomando la letra de la canción “Heme aquí” hizo propias estas palabras diciendo al Señor “envíame a mí”. Su servicio al Señor comienza a crecer con una carga especial de cuidar a otros creyentes, lo que con los años se fue desarrollando como la vocación pastoral.
Vechio nació en Rafaela el 4 de octubre de 1971, es maestro confitero y panadero y trabaja en la confitería La Plaza. Por pedido de su esposa comienza a concurrir a la Iglesia a enseñar música a los jóvenes y adolescentes cuando ella se integra a la congregación de la Primera Iglesia Bautista de Rafaela.
Para hacer su trabajo debe aprender las canciones con contenido Cristiano y estas letras empiezan a calar hondo en su corazón.
Su esposa concurría a la Iglesia y el a tocar en distintos escenarios junto al Grupo Solvencia. En su interior había un conflicto pero seguía llevando esta vida, su esposa oraba todos los días por el para que la acompañe y pueda compartir su fe. Un episodio marcó su vida para siempre. En una ocasión fue a grabar a Buenos Aires y en el estudio le robaron su teclado, era un instrumento muy caro y para el casi su Dios. En una crisis de bronca e impotencia se sentó en un banco de la Plaza Miserere y allí oyó a un predicador de esos que suelen predicar en las plazas, Dios impacto su corazón con su Palabra, parecía que le hablaba directamente a él y ese día se levantó con una firme convicción “no toco más para este mundo, a partir de ahora voy a tocar para Dios”. Cuando volvió comenzó a asistir a la Iglesia junto a su esposa y a tocar el teclado en las reuniones. Desde ese momento hasta la fecha nunca más se apartó de la fe.
Mónica y Carlos son maestros de la palabra, predican, enseñan, tiene a su cargo tareas de consejería pastoral. Carlos es ministro de adoración y Mónica ministro de finanzas. Además colaboran activamente en las obras misioneras, en el trabajo celular y forman parte del equipo pastoral de la Iglesia.
Mónica y Carlos realizaron cursos teológicos a distancia y en la actualidad cursan el PROFORME, la Iglesia reconoce su servicio, su compromiso, su amor genuino por las almas y su llamamiento por lo que pide su presbiterio, se realiza el 1 de octubre de 2011 y los 19 pastores presentes aprueban por unanimidad la ordenación de ambos al ministerio pastoral, destacando su fuerte vocación, su excelente preparación, su conducta y testimonio.