“Los tiempos de mi tiempo” (2008), prosa, tuvo un enfoque humano de la parte profunda que guardan las sensaciones y personas simples, ésas que más que pensar la vida, la experimentan desde y hacia lo más hondo y lo dicen todo con sus actitudes, sin intentar la metáfora, haciendo de lo cotidiano la causa y el efecto.
Teresita Volta era sensible y racional (no era en su caso una dualidad sino una buena integración) y, consciente de eso fue vital, directa y amable en el trato diario y en su profesión.
Pero tenía mucho más para decir, necesitaba comunicar esas sensaciones que no caben en las conversaciones ocasionales, precisaba expresarlas en obras literarias.
“Los tiempos de mi tiempo” fue su primera publicación en forma de libro. Antes había obtenido premios y distinciones por sus trabajos como articulista y poeta.
Precisamente es la poesía, la mirada que presenta “Mi frágil universo de palabras”, con las complejidades del pensamiento de quien tiene la capacidad de ver y observar, y con el tratamiento humanamente estético de la palabra que exige la comunicación pública que es el libro.
“Inmenso y solitario, - en el medio del campo, - está arrullado sólo por píos de pájaros invisibles. – Subieron las paredes – con ilusiones, y salto a salto; - pero ya es un elefante blanco, - dormido y casi inerte; - poblado de interrogantes, - de esperanzas desleídas, - de plazos que no se cumplen para nada…” (comienzo de “El elefante blanco”, página 13).
No hay duda, es Teresita Volta. No la que nos faltaba conocer, sino la que termina de mostrarse en páginas de belleza y arte.