“Di luz a mi madre”, de Silvia Catto, testimonial, 92 páginas, edición de autora, año 2011. Puede agregarse al título que es un libro con personalidad. También puede añadirse que alumbra, para hacer juego de palabras con lo que es un nacimiento.
“Di luz a mi madre” es, de muchos modos, un libro único que hace nacer un modo de narrar, con el brillo de los valores más íntimos e intensos.
Asimismo, da material para un análisis técnico. Para que un texto publicado sea considerado libro, no tiene necesidad de ser un cuerpo con límites ortodoxos precisos ni siquiera el modo preestablecido de narrar en las formas más comunes, es decir poesía o narrativa. Sí se puede decir que está configurado un libro donde hay sentimientos y se produce la transformación de las vivencias originarias en belleza formal. Es el caso de “Di luz a mi madre”, un conmovedor libro que llega a la fibra más íntima y a un muy alto grado de espiritualidad con un mensaje donde el pensamiento también es protagonista.
Es básicamente una historia de amor nacida del desgarramiento. Relata mediante la expresión pura de cada vivencia, a la que acompañada con fotografías y dibujos infantiles, y todo transmite una sentida emoción con la dulzura crecida después de un dolor que nunca nadie querría experimentar, pero que una vez ocurrido motiva las más profundas transformaciones en el espíritu, a veces con tristeza, otras con nostalgia, generando una forma de esperanza propia pero que puede servir para cualquiera en la misma situación.
¿Qué importa más? ¿Lo que se fue o lo que queda? ¿Se puede vivir “con” cuando la realidad es “sin”? ¿Es inevitable morir después de una pérdida muy cercana? De las difíciles y obligadas alternativas, Silvia Catto encuentra una luz. Y la transmite.
La transparencia es una virtud, el camino más directo hacia la verdad. Sólo hay que confiar en la autenticidad de los sentimientos.
La autora tenía necesidad de comunicar sus profundas sensaciones; sentía que estaban comprometidas sus horas futuras y su concepción de la esencia de la vida. Comenzó a ponerlas por escrito con la ayuda del experto en literatura Rubén Pagliero, el que según dichos de Silvia Catto corrigió cada palabra respetando los sentimientos de la autora y los dictámenes de la gramática.
“Di luz a mi madre” es la expresión de una inefable belleza en lo formal y en el contenido, el ejemplo de un estado de ánimo que fue tomando la invencibilidad del aire limpio, y queda flotando una cuestión: ¿está aconsejando este artículo que se lea el libro? Dicho de otra manera: ¿hay algo más incitante y misterioso que la oportunidad que dan los días que están llegando?