BRASIL, 20 (AFP-NA). - Violentos
enfrentamientos se produjeron este miércoles entre manifestantes y
la policía cerca del estadio de Fortaleza antes del partido entre
Brasil y México por la Copa Confederaciones, en medio de protestas
contra el Mundial de fútbol del año que viene en todo el país.
Unos 25.000 manifestantes bloqueaban aún dos de las cuatro
calles de acceso al estadio Castelao, dijo la policía caminera.
Protestan por los multimillonarios gastos de la Copa del Mundo y
reclaman más inversiones en seguridad, transporte, salud y educación.
Más temprano, un grupo de manifestantes intentó traspasar la
barrera para acercarse más al estadio y comenzó a lanzar piedras
contra la policía, que respondió con gases lacrimógenos y balas de
goma.
Una persona fue herida en un ojo por una bala de goma y otra
fue retirada del lugar en camilla, constataron periodistas de la
AFP.
Al menos un policía también fue herido y la sangre le corría
por el rostro.
Varios hinchas quedaron atrapados en medio de las protestas. "A
Brasil nunca más, olvídate del mundial, mañana me regreso a mi
país", dijo a la AFP Joaquín Díaz, un mexicano de 42 años que
llegaba al estadio a ver a su selección.
La protesta volvió a ser pacífica tras la confrontación, cuando
ya había empezado el partido.
"Un pequeño grupo, un 1%, de agitadores nos agredieron pero
mantuvimos el control", dijo a la prensa el coronel Claudio
Mendonça, que coordina el operativo.
Antes del enfrentamiento con los efectivos de seguridad, los
manifestantes cantaron el himno nacional y corearon "¡Brasil,
vamos a despertar, un profesor vale más que Neymar!".
El astro de 21 años, que marcó un gol en el primer tiempo del
partido, criticó por su lado al gobierno y dijo que las protestas
lo inspiran en el partido.
Dentro del estadio, varios hinchas burlaron las reglas de la
FIFA y mostraron pancartas de apoyo a la protesta desde las gradas.
"Paren la corrupción. Queremos seguridad, salud y educación",
decía uno de los carteles, escrito en inglés.
Otro hincha vestido
con la camiseta de la seleçao levantaba una pancarta que leía: "Mi
Brasil está en las calles. El gigante despertó".
Cientos de miles de personas han salido a las calles del país
en los últimos días para denunciar los multimillonarios gastos
públicos en el Mundial de fútbol del año próximo y para exigir un
transporte público mejor y más barato, así como una salud y
educación pública de calidad.
En tanto, Sao Paulo y Rio de Janeiro
reducirán el precio del transporte público, una de las principales
reivindicaciones de las masivas protestas callejeras que han
tomado las calles del país, informaron este miércoles autoridades
de ambas ciudades brasileñas.
Las mayores protestas en 21 años ocurren durante la Copa
Confederaciones, un ensayo general del Mundial 2014 que se celebra
en seis ciudades del país hasta el 30 de junio.
Reflejan el hartazgo de parte de la población, en su mayoría
jóvenes con educación superior, con la clase política que dirige a
la séptima economía del mundo, donde a pesar del crecimiento y la
reducción de la pobreza en la última década persisten enormes
problemas sociales.