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“Si lo quieres sabio, cuéntale cuentos”

La Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rafaela, de acuerdo con lo establecido por el decreto N° 30.638, convoca a escritores rafaelinos para participar del Concurso del Fondo Editorial Municipal, que este año corresponde al género Literatura para Niños.

Teniendo en cuenta que desde hace varios años no se premiaba este género debido, principalmente, a la escasa participación en él, y adoptando una mirada abarcativa de la situación, reflexionemos: ¿acaso nos hemos olvidado de la importancia de la literatura en la vida de los niños? ¿Qué papel cumplen “los cuentos” en la vida de los chicos? ¿Y en la de los adultos?

Ana María Machado, en su libro “Buenas palabras, malas palabras”, hace un planteo bastante esclarecedor sobre el efecto restrictivo que habitualmente se concibe la literatura infantil, y propone “son libros que los niños también pueden leer, además de los adultos. La literatura para adultos sólo puede ser leída por adultos. La literatura infantil es más rica, puede ser leída por adultos y por niños”.

En una de sus antologías literarias, la escritora Lilia Lardone, afirma: “Si un libro no es leído con gusto, con placer, con emoción por adultos, tampoco lo será por los niños”.

Podemos pensar la lectura como un acto lento o vertiginoso, personal y social a la vez, “sumergirse en los vericuetos de un texto, dejarse llevar por el poder de la palabras, hacerles decir desde lo que cada uno es y lo que busca, en la certeza de que no da lo mismo leerlo que dejarlo”. Entonces, atravesados o conmovidos por ese universo, podemos creer que vale la pena embarcar a otros, grandes o chicos, en la aventura de leer.

¿Qué adulto olvida las canciones de María Elena Walsh? ¿Cuántos rafaelinos recuerdan aquel mensaje que alguna vez le trasmitió la Revista Oralita?


UN TESORO ESCONDIDO

Acerca del acto de la lectura, Marina Colasanti nos ofrece una bella aproximación cuando dice: “…después de aprender a leer lo que está escrito, se aprende a leer lo que no lo está…la literatura es eso, un texto con una cara oculta, un fondo falso, pasajes secretos; un texto con un tesoro escondido, que cada lector encuentra en un sitio diferente y que es diferente para cada lector”.

Retomando el tema inicial, sería importante pensar la literatura infantil como un sitio de resistencia, en donde el equilibrio de valores entra en la balanza junto al poder del imaginario. “Estos valores se cuelan en las entrelineas de las historias, se deslizan entre los avatares de personajes tramando acciones que ponen en marcha deseos, dolor, sueños, en fin, la vida. Valores como la dignidad, la búsqueda de la verdad, la valentía en la aceptación de circunstancias adversas, la solidaridad. Como el juego, esa extraordinaria vertiente creativa del ser humano”.

En medio de un mundo que somete a chicos y grandes a la violencia diaria sin ofrecer respuestas, la literatura es un fruto extraño, afirma Lilia Lardone: “A veces se conoce de ella sólo la cáscara, de colores y texturas tentadoras. La cáscara es eso, una cubierta que oculta los verdaderos juegos, las babaza, almíbares, asperezas y caldillos, porque es adentro del fruto donde están los amargores y dulzores que, en variedad de matices , despiertan los sentidos, inducen al goce, enseñan infinitos caminos con el sabor inigualable de los descubrimientos”.

“Si quieres un adulto con un pensamiento creativo”, sostenía Albert Einstein, “de pequeño cuéntale cuentos, si lo quieres además sabio, cuéntale más cuentos”. Interesante reflexión de uno de los científicos más iluminados del siglo XX.

Autor: María Florencia Forni

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