Por Hugo Borgna
Por tratarse de un ser que en primeria instancia no existió son muchas las marcas que ha dejado, principalmente en Santiago del Estero, y tantas más para establecer su clasificación dentro del abundante material que puebla nuestro folclore. Los datos que la señalan como personaje no son del todo seguros, pero tampoco difieren tanto.
”Telesita la mangamota, tus ropitas están rotas. Por las costas del salado, tus pasos van extraviados”.
Cuando se refiere a su vestuario y se dice “la mangamota”, la referencia es a ropas andrajosas y deshilachadas con que se identifica a esta sufriente niña nacida en Santiago del Estero. Precisamente en una región de la actual Salavina. “Mangamota” define a una mujer vestida pobremente por haber regalado todo el rico vestuario heredado de sus padres.
“Ay Telésfora Castillo, tus ojos no tienen brillo, lo han perdido por el monte o buscando el horizonte.”
Hay coincidencia en algunos puntos; que era una jovencita con gran belleza y bondad y pasión por el baile hasta quedar exhausta, que su existencia se habría desarrollado en la segunda mitad del siglo 19, que pudo haber existido como Teresita del Barco o Teresa Santillán, que se radicó en La Banda, donde se dedicó a cuidar a necesitados y a curar a los enfermos, que adquirió fama de sanadora y de curandera…
Aunque en muchos datos no hay concordancia, se puede precisar que pudo haber sido criada en una familia con mucho dinero, luego casada con el estanciero Eumelio Ahumada, quien murió por las heridas que recibió en un duelo a cuchillo por defender el honor de su esposa, y que esta pérdida provocó abandono de sí misma, y vivir pobremente. También, y esto es una constante de su vida, dedicarse al baile hasta desfallecer.
”Tu esperanza se perdió dele bailar y bailar, lleva en su pecho un dolor, pero no sabes llorar.”
Los expertos de estos fenómenos sociales de nuestro folklore, debatieron acerca de dejar establecido si la existencia de la Telesita, se desarrolló como mito o bien, como lo dice el estudioso Félix Coluccio, es una leyenda.
”Pobre niña que un fogón tu cuerpito calcinó y en la noche de los tiempos todo el pueblo la lloró”.
La Telesita murió ardida en un baile, dicen que se incendió su ropa al acercarse demasiado al fuego por ser una noche de mucho frío, y que por amar tanto el baile no podía detenerse...
Su recuerdo la registra como bondadosa, un alma milagrosa, y también se la invoca para encontrar objetos perdidos. Para eso el oferente debe y para ello se debe entregar una prenda -que puede llegar a ser de siete bailes- y también, como requisito necesario, bailar hasta quedar exhaustos.
En lo que hace a las evocaciones propias de su provincia, “Los Manseros Santiagueños” le han dedicado un sitio importante en su recuerdo en su repertorio: se concretó mediante la composición de Andrés Chazarreta y Agustín Carabajal. Igualmente, y porque se la considera patrimonio nacional folklórico, Los Fronterizos hicieron lo suyo con la pluralidad vocal que los caracteriza.
El rico sitio del canto y las sentidas historias consagró, hasta hacerla casi real, a esta leyenda que prendió como valor definitivo el de incorporar a la vida la ayuda y la solidaridad.
Que, también como las leyendas de otras latitudes, prende mucho más si se la integra con música.
Sea o no chacarera.