La detención se activó, al menos en la formalidad, dos semanas después de que declarase ante la fiscal de la causa la quinta víctima de Lorenzo, un hombre de 44 años, empresario gastronómico, que aseguró que fue abusado por el sacerdote a principios de la década del 90.
Esta detención era una medida que esperaban hace meses las víctimas y sus familiares, y que había reclamado la fiscal Ana Medina en octubre pasado, pero la jueza de Garantías actuante la hizo efectiva recién en la noche del pasado lunes, después de incorporar al expediente las pericias psicológicas hechas a Lorenzo, y al primero de los denunciantes.
La quinta víctima de Lorenzo, aseguró que fue abusado por el sacerdote a principios de la década del 90, cuando él tenía apenas 16.
Según declaró, sufrió abusos por parte de Lorenzo entre 1991 y 1992 en la parroquia San José Obrero, de Berisso, y en la iglesia San Benito, en Olmos.
La primera denuncia contra Lorenzo fue en 2008, cuando Diego Pérez, de 27 años de edad, acusó a Lorenzo por los abusos.
Pero la causa fue archivada por la fiscal del caso, dado que el relato del denunciante, que en ese momento era menor y estaba patrocinado por sus padrinos, no contenía elementos suficientes, a su criterio, para continuar el caso.
SE CONOCIERON
LOS RASGOS
De acuerdo a Crónica, el informe psicológico de la Oficina Pericial Forense bonaerense, realizado al cura Eduardo Lorenzo acusado de abuso sexual con acceso carnal al menos cinco jóvenes, y quien se suicidó en La Plata, concluyó que el imputado tenía "rasgos psicopáticos, perversos, narcisistas y obsesivos".
En función de ese informe, el abogado querellante Juan Pablo Gallego había asegurado que las conclusiones dejaban a Lorenzo "a un paso de la cárcel".
El letrado calificó entonces como contundente la pericia psicológica que recibió la fiscal titular de la UFI N° 1, quien finalmente pidió la detención del sacerdote a la jueza de Garantías, quien finalmente libró una orden de detención horas antes de que Lorenzo se suicidara.
EL INFORME
El informe "concluyó contundentemente en confirmar rasgos psicopáticos, perversos, narcisistas y obsesivos en el Cura Eduardo Lorenzo, imputado por abusos sexuales reiterados, con acceso carnal", había dicho Gallego.
El letrado vinculó esas características con el modus operandi que utilizaba el cura, "que se hacia untar su miembro viril con mermelada de rosa mosqueta, como paso previo a acceder carnalmente a sus víctimas".
El extenso informe fue desarrollado por tres peridos, y según señaló Gallego es "lapidario y confirma el cuadro probatorio que pesa sobre el cura Lorenzo".
"El único modo en que Lorenzo se vincula es desde la asimetría, de modo obsesivo y de control", según el informe, que detalla que el acusado "transmite una imagen grandilocuente de sí mismo que engrandezca su autoestima. No siente culpa, ni angustia. La hostilidad siempre está en el afuera".
LAS DENUNCIAS
Y AMENAZAS
El sacerdote fue denunciado en 2008 por cinco jóvenes, pero la investigación fue rápidamente archivada sin siquiera citarse a las víctimas, pero en marzo de este año Gallego se hizo cargo de al defensa de las victimas y solicitó que se vuelva a activar.
Así las cosas, el fiscal general de La Plata reabrió la investigación, pero el imputado "intimidó e interceptó a cada testigo que fuera a declarar en su contra, entorpeciendo el proceso judicial", según Gallego.