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Sassi: rafaelino con trayectoria actoral

El actor Jorge Sassi, que actualmente tiene el papel del mayordomo en la novela "Dulce amor" de lunes a viernes a las 23 en Telefé, es un rafaelino nacido hace 65 años con larga trayectoria actoral.

Tuvo su pico de popularidad años atrás con Tato Bores. Fue criado en un pueblito de Tucumán cuando a los 8 años hizo sus primeros pasos en la actuación. Fue entrevistado recientemente por Nicolás Peralta en la revista Pronto (Nº 827, 6/6/12): "debuté como actor haciendo un pesebre en un loquero".

Se trata del simpático y querible Emilio en la exitosa novela televisiva, el mayordomo que atiende a María Valenzuela y sus tres hijas: Carina Zampini, Calu Rivero y Rocío Igarzábal.

"Disfruto este momento y al éxito lo vivo como se debe: con cuidado porque a veces es más peligroso que un fracaso. Si te descuidás, te distraés y no está bueno desconcentrarse para vivir. A mí me pasó cuando estuve con Tato Bores, que el éxito me quiso marear pero no me dejé. Por eso, mi carrera es prolongada y poco mediática", afirma Sassi.

Y se entusiasma hablando de Emilio: "el personaje es amanerado y está bueno que tenga ese aspecto femenino. Tiene elegancia y yo respeto su condición. Está hecho con lo mejor que encontré dentro mío: lo mejor de mi espíritu, mi conciencia y todo mi respeto. En la calle me paran madres con nenes chiquitos y me saludan con mucho cariño. Eso habla de una apertura social porque antes era raro que sucediera esto con un personaje de este tipo", reflexiona el actor.

-Hablemos de tu vida, ¿dónde naciste?

-En Rafaela y al año mis viejos emigraron a Tucumán buscando laburo. Mi papá Guillermo tenía un puesto en el mercado de abasto en Tucumán y yo me crié en ese lugar. Esos mercados eran estupendos, fue un placer haberme criado en contacto directo con la naturaleza: las verduras, las legumbres, las hortalizas, las frutas. Llegué a laburar ahí con mi viejo.

-¿Cuándo definiste tu vocación?

-A los 8 años. Por una promesa que había hecho mi vieja, mi hermano Rubén se tuvo que ir de casa a estudiar para ser cura. Nunca le perdonamos a mamá eso, pero ganó y se impuso. La cuestión es que desde el seminario mi hermano nos escribía diciendo que estaba haciendo teatro. Nosotros leíamos las cartas en familia y cuando escuchaban hablar de teatro y escenografía me emocionaba. Vivíamos en San Pablo, Tucumán, en medio del campo, sin televisión y tampoco escuchábamos la radio. En el medio de la nada, le manifesté a mi mamá que quería ser actor. Fue como un llamado, un cimbronazo.

-¿Te pesan los 65 años?

-No, porque seis más cinco son once, tengo 11 años y llevo al niño muy presente. Los artistas podemos jugar, actuar y divertirnos porque lo hacemos desde el niño. Esta profesión es un juego. Cuando jugabas al ladrón y al policía de chico, te pegaban un tiro y vos te arrojabas al piso y te morías. Esos sentimientos primarios son los que ponemos de manifiesto cuando actuamos.

Autor: Redacción

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