RIO DE JANEIRO, 26 (AFP-NA). - Las denuncias de corrupción en Petrobras y otros escándalos que implican al PT de la presidenta Dilma Rousseff y al PSDB de su rival Aecio Neves calentaron la campaña a un día del balotaje en Brasil, para el cual la mandataria es favorita.
Un total de 142,8 millones de brasileños están convocados a las urnas por segunda vez en un mes el domingo.
Tras la campaña más ajustada y sangrienta de la historia reciente de Brasil, Rousseff, una exguerrillera de 66 años con fama de dura que quiere ampliar los 12 años del PT en el poder, aventaja por entre seis y ocho puntos a Neves, un exsenador y exgobernador de 54 años proveniente de la élite política brasileña. La corrupción es uno de los temas clave para definir la elección en este país indignado con los interminables abusos de poder e impunidad de sus servidores públicos, tal como reflejaron las masivas manifestaciones callejeras de 2013.
Aunque con momentos tensos, sin embargo, el último debate de la TV Globo en Rio fue quizás el menos agresivo -no hubo casi ataques personales- y el que tuvo más definiciones claras sobre temas clave, gracias a un formato que permitía preguntas por sorteo de brasileños indecisos en la platea.
Neves acusó a Rousseff de llevar a cabo "la campaña más sórdida" en la historia de Brasil -le ha acusado de nepotismo, de mentiroso, de corrupción, ha insinuado que condujo borracho y drogado- y empezó el debate preguntándole sobre las denuncias de la revista conservadora Veja publicadas el viernes.
Según Veja, Alberto Yousseff, un empresario preso desde marzo acusado de comandar una gigantesca red de lavado de dinero que incluía los desvíos en Petrobras, dijo a la justicia que el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010) y su delfina política Rousseff "sabían todo" sobre la corrupción en la empresa estatal.