RIO DE JANEIRO, 19 (AFP-NA). - La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se comprometió este martes a escuchar a los miles y miles de brasileños que salieron a las calles contra los altos costos del Mundial y la Copa Confederaciones, en una jornada en la que se esperan nuevas manifestaciones en Sao Paulo y otras ciudades.
"Mi gobierno está escuchando esas voces por el cambio. Mi gobierno está empeñado y comprometido con la transformación social", dijo Rousseff en un discurso en el palacio presidencial.
"Este mensaje directo de las calles es de repudio a la corrupción y al uso indebido del dinero público", afirmó.
"Las voces de las calles quieren más ciudadanía, salud, transporte, oportunidades", sentenció la presidenta.
Más de 250.000 personas desfilaron el lunes por una decena de ciudades brasileñas a un año del Mundial, y mientras se celebra en el país su ensayo general, la Copa Confederaciones, hasta el 30 de junio, dos eventos en los cuales el gobierno gastará en total 15.000 millones de dólares.
En varias ciudades, los manifestantes intentaron apoderarse de símbolos del gobierno: en Brasilia se subieron pacíficamente al techo del Congreso nacional, en Río intentaron invadir con violencia la Asamblea legislativa estatal y en Sao Paulo y Curitiba buscaron ingresar a la fuerza en la sede del gobierno estatal.
Pero la mayoría de las protestas fueron pacíficas, aunque en algunas ciudades, como en Río, terminaron con violencia, desatada por pequeños grupos, que fueron dispersados por la policía con gases lacrimógenos, balas de goma y tiros al aire.
Los jugadores Daniel Alves, David Luiz y Hulk de la selección brasileña manifestaron este martes su apoyo a las protestas, que piden menos inversión en grandes acontecimientos y más en educación y contra la corrupción.
"Vemos esas manifestaciones y sabemos que tienen toda la razón ahí, que lo que hablan y dicen tiene total sentido", dijo el atacante del Zenith ruso, Hulk.
En su cuenta en la red social Instagram, Alves publicó una foto en la que compartía algunos de los lemas de los manifestantes: "Sin violencia por un Brasil mejor por un Brasil en paz por un Brasil educado por un Brasil saludable por un Brasil honesto por un Brasil feliz".
Los manifestantes son en su mayoría jóvenes con educación superior y apolíticos, y empezaron a salir a la calle pidiendo la revocación del aumento del precio del transporte público en muchas ciudades.
Estas son las mayores protestas en Brasil desde las manifestaciones contra la corrupción del gobierno de Fernando Collor de Mello en 1992, que renunció durante su juicio político ante el Senado.
Nuevas manifestaciones están convocadas para este martes en Sao Paulo y para el jueves en varias ciudades del país, incluida Rio de Janeiro, una de las seis ciudades sede de la Copa Confederaciones. Las protestas podrían afectar a los partidos de la Copa el jueves, cuando se enfrenten en el Maracaná de Río España y Tahití, y en Salvador Nigeria y Uruguay.